sábado, diciembre 24, 2005

El Gobierno y la libertad de expresión: el caso CAC

Hay veces que los gobiernos se empeñan en insultar la inteligencia de los ciudadanos, añadiendo a sus decisiones, siempre discutibles y opinables, el agravio de la humillación intelectual. Este es el caso de la defensa gubernamental del Consejo Audiovisual de Cataluña y sus nuevas funciones. Se lleva la palma el argumento(?) de que su obligación pincipal es la defensa de la libertad de expresión.
Veamos.
La primera amenaza a la libertad de expresión en las sociedades modernas es el poder. De siempre, los gobiernos de todos los países y de todos los colores políticos han tratado de controlar o dirigir o manipular o coartar (o todo a la vez) a los medios y a los profesionales de la comunicación pública. Dado que disponen de muchos innstrumentos para hacerlo su amenaza es sensiblemente mayor que cualquier otra. Disponen de abundante presupuesto para desequilibrar la balanza entre unos medios y otros con la publicidad institucional, principal pero no únicamente. Los gobiernos, por ejemplo, son muy capaces de ayudar a un medio afín a no quebrar (vediéndolo como salvar puestos de trabajo o cualquier otra de sus patrañas habituales) mientras dejan caer en la banca rota a un medio crítico. También son los gobiernos los más fuertes en materia de prebendas y sobornos, digamos, "blandos", de los que saben sortear la Ley. Tienen herramientas muy poderosas, asimismo, en sus brazos investigadores y saben utilizarlas. Por supuesto son también maestros en el arte de la intoxicación con el que pueden llegar a hacer mucho daño. Disponen de un amplio caudal de noticias con las que pagar a medios afines, situándoles en mejor situación que a sus oponentes en el mercado. Y, desde luego, disponen del arma más poderosa a su favor: la capacidad legislativa. Este muy breve repaso nos sirve para demostrar que un gobierno no tiene que hacer grandes cosas para defender la libertad de expresión. Empezando por ser neutral ya se habría dado un gran paso en ese sentido. Sería una gran defensa de ese bien tan fundamental que los gobiernos no hicieran nada, ni en favor ni en contra de ningún medio de comunicación. La pasividad sería la mejor noticia.
Un segundo nivel de amenazas tiene su origen también en los gobiernos y en las administraciones. Se trata de la legislación basada en las concesiones discrecionales de licencias para el acceso a frecuencias con el fin de crear o desarrollar medios de comunicación. De hecho se trata de un nivel de amenaza que, en más de un sentido, tiene aún mayor importancia que la presión efectiva ejercida sobre los medios ya existentes, ya que se trata de una limitación de un derecho fundamental de los ciudadanos ejercida de hecho por el poder. En rigor se trata de un caso extremo de censura previa totalmente antidemocrática. Si un gobierno dado no quiere que un determinado discurso fluya entre la ciudadanía lo mejor que puede hacer, antes de meterse en el lío de tener que cerrar emisoras, es, simple y llanamente, impedir que nunca lleguen a abrirse. Si a este Gobierno le preocupa tanto ensanchar los límites de la libertad de expresión puede hacer algo muy sencillo: acabar con el régimen de concesiones. Quien quiera crear un radio o una televisión sólo debería tener que acercarse a una ventanlla administrativa, preguntar por las frecuencias disponibles y registrar una a su nombre. Punto.
Un tercer nivel de amenaza hipotético sería el de la violencia física contra medios de comunicación o personas en razón del ejercicio de la libertad a expresarse, que les asiste a ellos como emisores y a todos los demás como receptores en potencia, para tratar de acallar mensajes. En ese caso el poder no tiene que inventarse nada en particular pues basta con que se apliquen las leyes generales que defienden a los individuos -física y moralmente- y a sus propiedades. Sin embargo, hemos visto muy recientemente como el Gobierno ha hecho la vista gorda con presiones físicas muy concretas realizadas contra cierta emisora y hasta ha permitido que quien las llevó a cabo utilizara la sede simbólica de la soberanía nacional para protegerse y presumir de su antidemocrática acción.
Un cuarto nivel, a veces sutil, a veces no, es el de la presión económica sobre los medios de comunicación. En este caso, sería suficiente con que el Gobierno aplicara la ley y la jurisprudencia e impidiera que se produjeran más casos como el tristemente famoso "
antenicidio
", además de, naturalmente, cumplir con lo que los tribunales más altos del país han ordenado al respecto. De nuevo el Gobierno ha dejado públicamente claro su particular interpretación del sentido de la frase "defender la libertad de expresión".
Un quinto nivel de amenaza, íntimamente relacionado con el anterior, hace referencia a los medios de comunicación en su vertiente mercantil. Tampoco aquí el Gobierno debería tener que hacer grandes malabarismos si de verdad cree que la libertad de expresión necesita de su protección. Dado que existe un régimen basado en las concesiones administrativas éstas se convierte en un bien escaso y limitado, razón por la cual se hacen necesarias las leyes antimonopolísticas. A pesar de que, siguiendo su costumbre de insultar la inteligencia de las personas, el Gobierno pretendiera hacernos creer que recientes modificaciones normativas impedían la acumulación indebida de frecuencias en los diversos ámbitos geográficos, lo cierto es que todos sabemos que ha sido lo contrario. Es metafísicamente imposible que este Gobierno pueda tomar una decisión contraria a los interes del primer grupo de comunicación de este país y una ley anticoncentración tendría este efecto.
Resumiendo: cualquiera con dos dedos de frente sabe en este país que el CAC es un organismo de control sobre los medios de comunicación críticos con el actual Gobierno. Más concretamente aún: se trata de un medio antiCOPE. Como todo el mundo lo sabe en este país, Generalitat y Gobierno central se están volviendo locos para argumentar en defensa de algo absolutamente contrario al espíritu y a la ley de la democracia, en general, y de la democracia española fundamentada en la Constitución del 78, en particular. No hay forma de defender el CAC de una manera racional sin caer en la indignidad. Las líneas de defensa abiertas por el tripartito que gobierna en España y Cataluña son ridículas y humillantes para cualquier persona medianamente informada. El Gobierno, en la cuestión CAC está literalmente insultando a la ciudadanía española al tratarla de imbécil. Y esto incluye a sus votantes.
Hay un aspecto de la cuestión que por su complejidad, por la profundidad de los elementos implicados en el anális, merece un artículo -y extenso- por sí mismo: me estoy refiriendo al apoyo al CAC y a las funciones que acaban de serle asignadas de profesionales de la comunicación y medios afines a los gobiernos de España y Cataluña. Su quintacolumnismo en el ejército civil de la libertad de expresión revuelve las tripas. Sin matiz alguno son traidores a los valores democráticos, entre los cuales figura y muy destacadamente, la libertad de expresión.

miércoles, diciembre 14, 2005

Camino de Servidumbre

Camino de servidumbre. Escucho en la radio (SER, 14/XII/05)a un representante de los taxistas vascos pedir que la Ley haga obligatoria la instalación de la mampara protectora en los taxis. La explicación: al no ser obligatorio los taxistas pueden decidir "por la razón que sea" no instalarla. Es decir, los taxistas creen necesario que el Estado les obligue a gastarse un dinero en su propia seguridad porque si no ellos no lo harán (y, de hecho, no lo hacen en su inmensa mayoría).
Camino de servidumbre. La Comisión Europea presenta una nueva propuesta sobre contenidos televisivos (El País, 14/XII/05). La Comisión pretende modificar las estrictas leyes sobre publicidad. La normativa comunitaria decide la manera en que las empresas televisivas deben explotar su negocio, cuánto espacio de su programación pueden emplear en publicidad ¡y en qué formato! Naturalmente, la madeja viene embrollada desde el momento en que las televisiones se explotan en régimen de concesiones sobre la base del famoso y resbaladizo concepto de servicio público. Propiedad privada, estrategia empresarial y voluntad y capacidad de decisión de los televidentes, de los consumidores del producto televisivo, son aspectos totalmente ignorados. La Comisión Europea considera que debe proteger a los consumidores de un exceso de publicidad porque podría hacerles daño y ellos no son capaces de elegir por sí mismos la cadena de televisión de su preferencia o, directamente, considera que los televidentes son enfermos infantilizados incapaces de apagar los receptores. Como dándole la razón a los taxistas, la Comisión considera que sabe mejor que los ciudadanos el tipo de televisión que deben ver.
Camino de servidumbre. Debate en televisión. Un político con algún carguillo medio importante en la administración sanitaria de la Generalitat catalana afirma que hay un "consenso generalizado" en que hay legislar y reglamentar más y mejor la medicina homeopática. En el programa se preguntan cómo puede haber tanta gente que opte por las llamadas medicinas alternativas. Por supuesto, ni el político ni el programa televisivo (TVE, Pedro Piqueras, 13/XII/05)son capaces de hacerse las preguntas que sea menester desde la perspectiva de estar ante un intercambio libre de bienes entre personas libres por mutuo interés. La vieja afición de proteger a los ciudadanos de sí mismos.
Son sólo un par de ejemplos con los que me he encontrado, así como el que no quiere la cosa, del camino de servidumbre en el que nos adentramos sin apenas darnos cuenta. Son noticias pequeñas, en las páginas oscuras de los diarios, en programas televisivos minoritarios, unos segundos de radio irrelevantes a las siete de la mañana. No llaman la atención, a nadie importan. El Camino de Servidumbre es así, silencioso, firme y letal. Como el recorrido marcado con migas de pan, un día miraremos atrás y ya no sabremos encontrar el camino de vuelta...hacia la libertad.

Negociación con ETA: el sueño antidemocrático de un presidente incompetente y narcisista

Interesantísima “Tercera” de ABC escrita por Mikel Buesa (14/XII/05) sobre las amnistías a terroristas en procesos negociadores. No repetiré aquí sus argumentos y sus atinadas reflexiones, así que recomiendo encarecidamente su lectura .
El Gobierno ya no es capaz de disimular sus ansias de negociación con ETA; todos conocemos la infantil obsesión del presidente Rodríguez por pasar a la Historia como el pacificador del País Vasco, literalmente a toda costa, incluso contra la opinión mayoritaria de la población española que no quiere negociar con ETA. El Gobierno pretende cubrirse las espaldas con la ridícula pretensión de que no habrá contrapartidas políticas a la banda terrorista. Carece por completo de sentido si antes se reconoce la existencia de un llamado conflicto político vasco del que formaría parte el terrorismo.
Esta evidencia viene a unirse al hecho de que las amnistías de una u otra naturaleza y amplitud forman una parte inevitable de todo proceso negociador con una banda terrorista.
La cuestión, una vez sentadas estas pocas ideas, viene a ser si un Gobierno tiene derecho a emplear las medidas de gracia que le permite la Ley como arma en una negociación. En mi opinión resulta algo no sólo repugnante desde el punto de vista moral sino un atentado en toda regla contra la esencia del Derecho democrático.
Porque ¿qué papel juega el Derecho en las sociedades civilizadas y democráticas? Como es sobradamente conocido el Estado es la forma institucional que adopta la soberanía popular. En virtud de esta realidad, los ciudadanos renunciamos al ejercicio de la violencia para resolver las colisiones entre nosotros, creamos un entramado legal que objetiva las diversas situaciones y delegamos en el Estado nuestros derechos naturales. La consecuencia es que producto de un consenso social se encarga al Estado el ejercicio de la violencia en régimen monopolístico. Renunciamos a la defensa personal de nuestros derechos porque se supone que el Estado garantiza que éstos serán defendidos. No tendremos que responder personalmente a la violencia que se ejerza contra nosotros porque hemos cedido al Estado esta función. Los beneficios que obtenemos a cambio son evidentes, y esta evidencia es, precisamente, el fundamento de que el sistema persista. Es, sin embargo, un equilibrio delicado como se puede fácilmente entender. La tendencia a tomarse la justicia por la mano propia es algo consustancial y natural en el ser humano.
El Estado goza del monopolio del ejercicio de la violencia pero no en régimen discrecional. Este ejercicio de la violencia es obligatorio. Cada ciudadano tiene el derecho a que se satisfagan legalmente las agresiones de que haya sido objeto y el Estado no puede elegir si hacerlo o no. Tiene que hacerlo y punto. En caso contrario el Derecho se desmoronaría y retornaría la Era de Lynch.
Castigar o no castigar no es una facultad que graciosamente puedan hacer efectiva los responsables de los poderes públicos. Si a usted le han matado a su esposa, padre, hermano o hija y si queremos seguir viviendo en una sociedad civilizada, debe saber que los culpables pagarán su crimen según lo estipule la Ley elaborada democráticamente por los delegados de la soberanía popular. Y ello ha de ser así independientemente de las razones esgrimidas por el infractor de la sagrada norma por la cual cada uno es dueño de su propia vida y nadie puede bajo ninguna circunstancia arrebatar esta propiedad, obviamente la más valiosa que ningún ser humano pueda poseer.
Por eso es fundamental que se corten de raíz los intentos de negociar con ETA con un perspectiva de una amnistía final. El Gobierno carece de semejante derecho porque se opone al derecho individual de las víctimas de los terroristas. Es más que una estupidez inmoral, es un suicidio: es hacer un daño irreparable a un pacto social que no admite matices. Pretender que este pacto se puede estirar o no a gusto del Gobierno de turno es actuar contra el fundamento de la sociedad democrática y la apertura de la puerta que nos devuelve a la barbarie. Las amnistías, los beneficios penitenciarios excepcionales, las reducciones de pena arbitrarias, son una burla a las víctimas, desde luego, pero también y fundamentalmente a todos los ciudadanos que ya no podremos esperar sin ningún género de dudas que el Estado cumpla su obligación de hacer cumplir la Ley cuando nuestros derechos sean atacados por alguien.
En mi opinión este tipo de comportamiento gubernamental debería estar expresamente prohibido por Ley. El derecho no puede ser algo maleable en función de las necesidades de un partido político o, peor aún, por causa del narcisismo ególatra, ciego, grandilocuente, absurdo, infantil y necio de cualquier incompetente que por las circunstancias que sea llegue a presidente de Gobierno.

lunes, diciembre 12, 2005

Un año de "El ciudadano liberal". Elogio improvisado de la blogosfera y de Red Liberal.

Leyendo "La Hora de Todos" me he dado cuenta de que El Ciudadano Liberal" lleva ya un año existiendo. Quiero aprovechar para agradecer a todos los que se han pasado por este humilde blog su interés. Quiero agradecer especialmente a los que con sus comentarios lo han enriquecido y hecho más interesante. Quiero agradecer ¡y mucho! a los que habéis recomendado esta mi pequeña bitácora, y/o la tenéis enlazada en la vuestra. Os estoy proundamente reconocido a todos.
Hace un año ni siquiera sabía lo que era un blog. He tardado siglos en comprender algunas de sus rutinas. Muchos mecanismos todavía se me escapan y me parece que hay aspectos de esta afición que no entenderé nunca, como poner imágenes, por ejemplo.
Sin embargo he descubierto en la blogosfera un ejemplo perfecto de eso que los liberales llmaríamos un orden espontáneo y un ejemplo maravilloso de democracia o, más bien, de un ejercicio maduro, real, comprometido, consciente del hecho de ser ciudadanos. Me siento feliz de participar en un proceso imparable que está permitiendo que la democracia sea mejor democracia y los ciudadanos seamos cada vez más libres.
La blogosfera ha conseguido romper el tradicional monólogo de los medios de comunicación al hacer de la comunicación, del flujo de información y opinión, algo más democrático, más vital, más sano.
La blogosfera liberal por su parte, no sólo ha colaborado en la democratización de la comunicación y la información sino que lo ha hecho desde una perspectiva que pone en el centro de toda reflexión política e ideológica al individuo, a las personas de carne y hueso, no a entelequias idealizadas como hace la izquierda mejor (de la otra para qué hablar). Al situar a las personas en el centro de nuestras reflexiones estamos contribuyendo decisivamente a dificultar que la partitocracia que pervierte la idea democrática siga ignorando a los ciudadanos. Creo que los partidos políticos están tomando en consideración cada vez con mayor interés lo que se cuece en la blogosfera liberal. Al menos no les va a quedar otro remedio que elaborar mejor sus mentiras.
En este año, además, he tenido la fortuna de oír cómo suenan mis palabras a los demás, ejercicio saludable que permite curarse contra el narcisismo onanista de la soledad ideológica, pues confieso que me rodea la izquierda por los cuatro costados, en lo profesional, en lo emocional y en lo familiar, además de socialmente, como a todos.
También compruebo al leer viejos comentarios como viven y fluyen las opiniones, elaborándose, cambiando suavemente, mutando apenas imperceptiblemente. Es el resultado de la experiencia en libertad.
Libertad, sí, en definitiva ése es el concepto que me viene a la cabeza cuando pienso en "El ciudadano liberal", en su año de existencia, en las polémicas mantenidas,en las cosas aprendidas de los demás, en la reflexión compartida con la información y la reflexión de otros...
Libertad que tenemos gracias a este sistema imperfecto pero perfectible que disfrutamos y que desde la izquierda tanto se cuestiona...(en libertad). Modestamente, este blog es también mi pequeña contribución a la lucha por que la libertad no se nos vaya a esfumar un día de tanto ignorar que es un bien que no nos cae del cielo.
No estaría completo este apresurado comentario sin una referencia a Red Liberal. Recuerdo la polémica surgida a raíz del abandono de un blogger. Ya entonces defendí el ambiente de libertad y la diversidad de opiniones que se cubren en el paraguas de Red Liberalal. Quiero renovar esa defensa diciendo como en el logo que acompaña estas palabras que soy un orgulloso blogger de Red Liberal, que lo llevo a gala. Sin este paraguas (donde las consignas no existen) la difusión de las bitácoras aquí alojadas sería infinitamente menor. Cuando hablé de orden espontáneo lo hice sin pretender que las empresas se hacen sin esfuerzo. El esfuerzo que hay detrás de Red Liberal es digno de la mayor admiración y tiene poco de espontáneo o gratuito: hay un esfuerzo obvio y digno del mayor encomio. Agradezco profundamente el poder estar aquí aprovechando la iniciativa valiosa de los responsables de este sitio.
En fin, que espero volver a pensar sobre estos y otros temas el próximo año, pronunciando similares agradecimientos.
Por el momento deseo a todos una Feliz y Liberal Navidad así como un próspero y liberal año 2006.

Xabier Cereixo, Vigo

Un Estatuto nacionalsocialista contra la gente de Galicia. Cuidado, la situación es peligrosa.

No cometamos el típico error de que un árbol no nos deje ver el bosque. He visto estos días que se montaba una gorda con el presunto expansionismo de la propuesta estatutaria del BNG. Francamente, me parece asunto trivial, sin trascendencia, sin repercusión en la realidad. En último extremo, tampoco tendría ninguna importancia que un par de municipios pasasen a formar parte de la Comunidad Autónoma de Galicia. Hay otras cuestiones mucho más peliagudas y que deberían preocupar mucho más.
El Bloque propone lo que propone porque es el Bloque y está en la naturaleza del escorpión el usar su aguijón. Por otra parte, el escorpión lleva siendo escorpión mucho tiempo.
El problema real es que por primera vez el Bloque anda sobre finas moquetas y asienta su culo en los distinguidos despachos que todos pagamos. Y esto es así única y exclusivamente porque un PSOE ávido de poder ha visto en el Bloque la única manera de alcanzarlo en Galicia, lo cual, además, se ajusta perfectamente a la realidad.
Lo más grave es que el PSOE de Galicia ha tenido que dar una pirueta ideológica absolutamente circense para dar este paso. En la historia reciente han sido varios los intentos de una parte minoritaria de la militancia socialista gallega para empujar hacia el nacionalismo al partido, siguiendo el ejemplo catalán. Sus fracasos han sido sistemáticos. El PSOE gallego ha sido tradicionalmente un partido militantemente hostil al nacionalismo. La consideración y estima que el PSOE ha tenido siempre hacia el Bloque ha sido mínima, nula en realidad. Sirva como ejemplo -y qué significativo- que el presidente Touriño ni siquiera sabe hablar gallego y que oírle hablar en la lengua de Rosalía produce auténtica vergüenza ajena.
No sólo el PSOE sino, en general, los ciudadanos gallegos han sido y son absolutamente refractarios al nacionalismo como ya he señalado aquí en otras ocasiones. Sin embargo, la política de "normalización lingüística", aquí muy suave por no contar con el apoyo de padres, alumnos y buena parte de los profesores, ha acabado pariendo un ratón que ya se está volviendo rata hoy y quién sabe lo que será mañana. La cosa puede ir a peor porque las instituciones educativas, empezando por las tres universidades gallegas, están en manos del nacionalismo. Por su parte, el PSOE ha perdido su identidad para siempre al vincular su suerte a la del nacionalismo. Un paso atrás como el que en su momento dió el PSE de Redondo Terreros saliéndose del Gobierno vasco se irá haciendo cada vez más improbable.
El pintoresco sueño de una Galicia creciente hacia El Bierzo o más allá del Río Eo o quién sabe, hasta esas comarcas extremeñas que hablan una suerte de gallego, no debe hacernos caer en la trampa. El ridículo vice-presidente de la Xunta no debe hacer que menospreciemos el peligro que se avecina. España ha visto desgraciadamente a dónde conducen las antidemocráticas políticas de reversión lingüística cuando se practican con convicción fanática y desde el poder.
La realidad es que PSOE (¡sí el PSOE de Paco Vázquez!) y el BNG nos van a meter en la dinámica enloquecida de un período constituyente a imagen y semejanza del nacionalsocialismo catalán. (Es curiosa y reveladora, por cierto, la evolución del Bloque que nació como copia de HB y acabó siendo la copia de ERC). Y nos van a meter en un proceso constituyente a pesar de que en Galicia nadie, a parte de los nacionalistas, lo ha pedido ni ha dado muestras de quererlo. La tragedia es que, por primera vez, tienen el apoyo del PSOE y del Erario.
El virus letal nacido hace siglo y pico en Cataluña se ha ido extendiendo hasta llegar hoy aquí, a Galicia, tierra donde jamás había prendido. Hoy se infecta con la connivencia culpable de un socialismo que no va a hacer nada porque su única ideología es el poder. Pero también gracias a la pasividad culpable del PP.
El PP ha hecho una política idiota al creer que darle unas migajas de galleguismo con una normalización lingüística suave tranquilizaría los excesos nacionalistas y no tendría consecuencias. Se ha visto que la política de apacigüamiento no funciona con el nacionalismo. Así que es hoy, ahora, cuando la histeria constitucional del nacionalismo gallego aún no se ha desatado ni contaminado el entramado ciuadadano del viejo reino del noroeste español, cuando hay que poner freno a la sinrazón. El PP puede parar en seco ese proceso que quieren iniciar los cuatro pelagatos del Bloque. Es la mitad del Parlamento y no hay razón alguna para que se deje arrastrar. Los gallegos no necesitamos un nuevo estatuto y mucho menos una Constitución porque ya tenemos una, la del 78, que garantiza nuestra libertad en un régimen de derechos y deberes bajo el imperio de la Ley y la democracia. No queremos ningún invento de fanáticoas antihistóricos y compinches resabiados.
¿Será el PP capaz de responder, por una vez, con la debida dignidad? No hay nada que discutir. Que no se abra esa puerta. Porque tras esa puerta está el bosque que hoy tantos se niegan a ver.

sábado, diciembre 10, 2005

Jiménez Losantos: un discurso para las personas

No sé si se habrán dado cuenta, pero la COPE está recortando a toda velocidad la distancia que le separa de la SER gracias a que toda la izquierda se ha puesto a escuchar a Jiménez Losantos. Es maravilloso lo que está consiguiendo este tipo. Reconozco que le envidio tanto como un ser humano puede envidiar a otro. Tiene a todo un país soliviantado simplemente opinando. Y es sólo una persona, un simple individuo. Cada día un montón de pequeños funcionarios pegan la oreja al transistor y se ponen a transcribir sus diatribas para su jefe, que puede ser de profesión Rey o subsecretario de un ministerio fantasma, estilo vivienda. Y todos los grados intermedios, claro. Resulta divertido imaginarse a Montilla o a Rubalcaba en el trance de leer algunas líneas, con las venillas de su cara inflamándose de ira contenida. Más divertido aún resulta imaginárselos escuchándole a escondidas, hasta que alguien le interrumpe y vuelve a poner rápidamente a Francino mientras trata de ocultar el gesto de niño cogido in fraganti en alguna travesura.
De pequeño me reía a carcajadas leyendo a Mortadelo y a Super López. Mi madre solía entrar en mi habitación para preguntarme si me pasaba algo. Bien, ahora me pasa lo mismo leyendo lo que escriben sobre el director de La Mañana de la COPE un Luis del Olmo o un Matías Antolín. Por no hablar de lo bien que deben caer sus peroratas en Génova o en la sede de la FAES, concretamente en su despacho más importante.
El caso es que Jiménez Losantos ha montado una tremenda con la sola arma de la palabra, lo que es digno de admirar, más allá de coincidencias o discrepancias concretas.
A algunos los tiene al borde de la histeria, y ya manifiestan tics como el de aquel tipo de la película de Hichtcok que se disfrazaba de negro en aquella escena del travelling divino. Otros se atragantan a la hora de hablar (véase la vicepresidenta, que, bien es verdad, se atraganta con casi todo). A otros muchos les ha dado por parecer menos sectarios de lo que en realidad son y hasta critican a Castro (se nota la influencia de don Federico). Todos, en cualquier caso, se han instalado en la consigna única, como salida de la misma pluma: fomenta el odio y transgrede los límites de la libertad de expresión. Dicen. Qué risa.
Yo me río mucho con Federico Jiménez Losantos, la verdad. Aunque reconozco que algunas cosas me chirrían, en especial, cuando hace bromas con el físico de las personas. Eso no debería hacerlo. Tampoco me gusta el excesivo empeño en destacar la ignorancia o incultura de personajes públicos. Se puede hacer una buena gestión política sin ser doctor en La Sorbona o en Oxford. Aunque no es un dato irrelevante lo indocumentados que son algunos responsables públicos, y debe conocerse, lo cierto es que creo que no debe hacerse escarnio de ello, salvo que exista relación entre este hecho y alguna actuación determinada. Pero eso sólo ocurre de vez en cuando. Y además, eso me molesta a mí, pero sé bien que no se le odia por eso.
Se le odia porque consigue convocar a un montón de gente cada mañana ante la radio con un discurso que se sale de la raya a la cruz del monótono e imperial de la corrección política, que es fundamentalmente un discurso de izquierda disfrazado de presunta objetividad democrátrica (como si tal cosa fuese posible). Se le odia no porque provoque odio, gran mentira, sino porque ha devuelto el orgullo a muchos cuyas opiniones son apartadas de las tribunas públicas, denigradas, avergonzadas pero nunca, nunca rebatidas. No se suele molestar nadie en ello.
Jiménez Losantos respeta al ciudadano común, al trabajador sufrido, al que vive en los barrios, al que de verdad lleva a sus críos a los colegios públicos. No los trata como tarados. Un discurso que da un lugar preponderante a los impuestos del ciudadano normal y corriente que cobra una nómina o es un autónomo con cinco empleados o tiene un par de kilos ahorrados esforzadamente en acciones del Santander. Un discurso que gira alrededor de la persona, del ciudadano, español para más señas. Un discurso que se opone a eso que se ha dado en llamar buenismo con acierto y que se opone con rigor, con entusiasmo, con pasión. Antes el ciudadano del barrio que el de algún país exótico. Pero, en contra de lo que escupe la demagogia izquierdista oficial, en contra de los postulados unánimemente asumidos por los socialistas de todos los partidos, también se preocupa y se acuerda, y mucho, del ciudadano del país exótico. De diversas maneras. En primer lugar porque defiende la apertura de los mercados y el fin de las barreras proteccionistas a la globalización, porque se opone a la economía subvencionada del estilo de la agricultura europea, única idea que realmente puede ayudar a erradicar la pobreza. Es un discurso radicalmente partidario del capitalismo, sistema que ha llevado a la humanidad más cerca que nunca de la libertad y la prosperidad, tan lejos de las pesadillas en que se convirtieron las utopías redentoras.
Y en segundo lugar, porque se opone al camelo que representan muchas de las llamadas ONG’s y que en realidad están haciendo más mal que bien a los que se supone que quieren ayudar. Las critica duramente porque se lo merecen, digan lo digan desde los altares de la corrección política. Organizaciones como Greenpeace son auténticos monstruos que ya no pueden parar de ser lo que son porque se han convertido en un modo de vida para mucha gente, en un soberbio negocio, en una gran multinacional de los buenos sentimientos. Antes la fábrica de las afueras que Kioto, ahora y siempre.
Y se extrañan del éxito de Jiménez Losantos. Y dicen que hace un discurso para las vísceras, ellos los racionales. Los racionales que si pueden no mandan a sus hijos a la enseñanza pública, que si pueden no viven en un barrio de inmigrantes sin papeles y sin trabajo, que no tienen que trabajar en la maderera que Greenpeace quiere cerrar, que llegan tranquilamente a fin de mes y que rebajar un poquito los impuestos no les hace diferencia, que son tan distinguidos, cosmopolitas y cultos que no tienen problemas en ver desmembrada su patria.
Ay, porque eso tampoco gusta de Jiménez Losantos, que sea orgullosamente español. En fin, como si nuestras libertades no estuvieran todas y cada una de ellas basadas en el hecho de ser españoles y tener la fortuna de vivir bajo soberanía española, esa soberanía que disgusta a tantos y en la cual se basa la Constitución del 78 que nos ha permitido vivir como en ningún otro momento de nuestra historia. Ni siquiera eso se le perdona.
Pero son tan, pero tan pobres los argumentos esgrimidos contra el periodista de la COPE que nadie ha tomado la iniciativa y le ha denunciado absolutamente por nada, lo cual es un milagro si damos por bueno todo aquello de que se le acusa. Son tan pobres los argumentos en su contra que hasta se ha visto a uno de Esquerra irritado porque presuntamente el aragonés había ¡injuriado al Rey!
Hay algo que a Jiménez Losantos no le pueden perdonar: critica a diestra y a siniestra, algo que está totalmente fuera del alcance de las mentes sectarias que dirigen intelectualmente hablando este país. Pero es algo que encanta a sus oyentes. Considera a Aznar el mejor presidente de la democracia, un gran presidente. No obstante, le critica sin piedad y ya lo hacía cuando aún estaba en el poder, lo que le hizo ganarse su enemistad eterna. Esta independencia de criterio es un valor que ninguno de sus enemigos puede esgrimir. Es la garantía y el fundamento de su éxito.
En definitiva, son tan, tan pobres los argumentos esgrimidos contra él que se basan exclusivamente en llamarle esto y aquello.
Pues yo me río y hago un fácil pronóstico. A no mucho tardar se comerá a Francino como antaño la Antena 3 de Antonio Herrero se merendó a todos sus competidores sin frecuencias de onda media. Porque, en contra de lo que piensan en la izquierda, a la gente no se la puede convencer absolutamente de todo y –oh sorpresa- a veces las personas hasta ponen la radio que les sale de las narices.

Las crónicas del ciudadano: Bono-Moratinos, estrategia gubernamental, encuestas y elecciones.

Apagados los rescoldos de la bulla entre Marsé y Mari Pau, la ganadora del Planeta, con su secuela entre Reverte y Umbral a la espera de que el viejo escritor y columnista responda (o no) al joven escritor y columnista, la arena pública tiene un nuevo duelo televisado para disfrute de los adictos a la actualidad y a su versión teatral, las tertulias. Encantados andamos, pues, unos y otros, con que Bono y Moratinos se tiren –más o menos civilizadamente- los trastos a la cabeza.
A raíz de la discrepancia pública mantenida por ambos, se ha puesto de relevancia, que la derecha ha visto en el suceso una buena oportunidad para destacar ese inevitable aspecto de chapucillas que tiene nuestro Gobierno, mientras que a la izquierda le ha preocupado…vaya, lo mismo. El País lo ha dicho con la boca pequeña y con palabras diferentes, pero no debe dejarse engañar el interpretador, porque lo ha corroborado hasta Llamazares, el apéndice inflamado del PSOE (cómo debe sufrir Anguita). Pero a lo que íbamos. Si dice el mejor diario del mundo en lengua española que la derecha se aprovecha de cualquier cosa en su deslegitimadora táctica de atacar al Gobierno con o sin motivo porque aún no ha asumido su derrota electoral y ha caído en una dinámica enloquecida que le lleva hacia la derecha extrema poniendo en riesgo las instituciones al comportarse deslealmente porque están atrapados por predicadores radiofónicos que incitan al odio y rompen la convivencia pacífica con sus mentiras e insultos mientras son incapaces de generar una alternativa que ilusione a la ciudadanía que quiere progreso y libertad y redistribución de la riqueza y ecopacifismo y… en fin, ustedes ya conocen como sigue el discursillo, lo que en realidad se puede cabalmente entender de lo expuesto por el mejor diario del mundo en lengua española es que el Gobierno está ofreciendo una imagen patética con lo que ellos denominan eufemísticamente, fallos de coordinación debidos a los no sé cuántos mil kilómetros de distancia ¡En la era de internet y los satélites comunicación!
Y, claro, ya han comenzado lo que en un anglicismo que disgustaba mucho al recordado Lázaro Carreter se señala como especulaciones. ¿Ha caído ya en desgracia Moratinos? ¿Es el Morán del primer Gobierno de González?¿Se está preparando el desembarco de Solana?¿Será Bono el elegido para recomponer las relaciones con EE.UU.? Estas teorías se desgranaban en la tertulia política de La Mañana de la COPE esta semana. No es de extrañar porque tanto como los puñetazos dialécticos servidos a los hogares españoles por los dos políticos socialistas ha llamado mucho la atención la ausencia del ministro de Exteriores en Bruselas donde se están discutiendo los presupuestos de la UE y donde se celebraba una cumbre de la OTAN con la presencia de su entrañable amiga Condoleezza Rice, por algo es su “colega” norteamericana. En cualquier caso, tenemos a todo un secretario de Estado jugándose frente a docena y pico de ministros de Exteriores (entre ellos algunos de los países más poderosos del planeta) unos 48 mil millones de euros que es la cifra que podría perder España si sale adelante la propuesta de Tony Blair. Y esto no hay forma de entenderlo. Los poco dispuestos a creer en conspiraciones masónicas para acabar con España empezamos a quedarnos sin argumentos.
Llama la atención particularmente por el hecho de que en la moderna gobernación todo se hace de cara a la galería de los mass media y resulta evidente que queda muy mal que en tan importantes reuniones falte nuestro ministro. Se vende muy mal el asunto. Lo que nos lleva a la cuestión de las encuestas.
Parece haber un acuerdo general en que la ciencia demoscópica está demostrando que el apoyo al actual Gobierno cae en picado entre la población. Sin embargo, no hay reacción para corregir las cosas en la dirección del sentido común. De vuelta a las conspiraciones universales, este ciudadano se pregunta si la estrategia gubernamental no será la de correr mucho y que a las próximas elecciones se llegue con tal batería de hechos consumados que la vuelta atrás se haga ya imposible. En ese caso ya poco importaría a los infantiles iluminados (en la interpretación favorable) que arrastran al país hacia la histeria colectiva perder algo tan mundano como un Gobierno porque ellos –ay- sólo responden realmente ante la Historia. Y, por otra parte, si el desbarajuste es tan grande como se puede prever, los estrategas gubernamentales tal vez crean que al PP le resultará imposible presentar un perfil moderado, además de que sólo podría gobernar si alcanzase mayoría absoluta.
Desgraciadamente, si esta hipótesis se pareciese a la realidad, los estrategas del presidente Rodríguez no andarían muy desencaminados.

miércoles, diciembre 07, 2005

Política española ¿qué ha pasado? Sobre la crispación y el extremismo ideológico

Está caliente el país. Una parte significativa de él ha acumulado un odio terrible contra el PP, otra lo ha hecho contra el PSOE y la progresía en general o
la progresía adherida. Y creo que no nos hemos interrogado suficientemente por la razón de este fenómeno.
El PSOE cometió todo tipo de tropelías en la época de González pero no generó el odio que sí produjo el aznarato. ¿Cómo se explica?
Se entiende la discrepancia ideológica, se entiende que los más partidarios de la intervención estatal en la vida pública y en la economía prefieran que no gobierne un partido liberal-conservador. En sentido contrario, la mitad del país, la que no comulga con las ideas estatalistas que moran en la tradición izquierdista, es lógico que prefiera que el conglomerado "progresista" no esté en el gobierno. Hasta ahí todo normal. Tenemos una democracia para que esta discrepancia se pueda manifestar sin que corra la sangre, pacíficamente. ¿Qué pasó, entonces, para que el país se calentara como lo ha hecho?¿Qué pecado tan grave cometió el PP en el Gobierno para que nos veamos en la situación en que nos vemos?
Mi teoría es sencilla. Su pecado fue estar en el Gobierno y con mayoría absoluta. No hubo una corrupción generalizada. No hizo nada parecido a los contratos-basura socialistas. No hundió la economía del país ni multiplicó el paro hasta límites insoportables. Su medida concreta más impopular fue su apoyo a la invasión de Irak no demasiado diferente de Yugoslavia o la primera guerra del Golfo. Fue un período de una relativa calma social. Que el primer ministro no fuese simpático no es razón suficiente.
¿Qué cambió, pues? La actitud de la oposición, sin duda. Se inventó una huelga general sin motivos reales y a partir de ahí, la pendiente de la crispación. Calle y más calle. El 11-M fue la cristalización de un estado de ánimo creado a lo largo de una legislatura, no un motivo. El PSOE y sus amigos consiguieron que se llegara a una situación en la que era posible lo que antes era inimaginable: manifestaciones ante las sedes de un partido democrático.
Se arrancó la espoleta. El odio de la progresía encendió la imagen especular en el liberal-conservadurismo. Algo que era exclusivo de la izquierda se contagió a la derecha.
Está en el ánimo del país entero que el cambio ideológico en la gobernación del país no se correspondió con lo normal en una democracia.
A día de hoy nos encontramos con algo que no se produjo ni con la corrupción, ni con el GAL, ni con los contratos-basura, ni con las varias huelgas generales que padeció el Gobierno González, más que justificadas por una situación sociolaboral que incluía una masa de parados sin parangón en la europa desarrollada. Ni entonces existía ese odio que ahora se aprecia en las cafeterías, en los centros laborales, en el seno de las familias.
La izquierda carga con un pecado que ya cometió en el pasado traumático de España y del que se había hecho perdonar en la Transición. González cometió muchos errores de Gobierno y es difícilmente discutible que intentó manejar el sistema en su propio beneficio de manera tirando a antidemocrática. Sin embargo no pecó de extremismo ideológico sino todo lo contrario, sus correligionarios le acusaron de gobernar a la manera de la derecha. No se le ocurrió romper el consenso constitucional, expulsando a medio país de la elaboración de las normas fundamentales. No se le ocurrió remover las cenizas de una guerra ni los rescoldos de la confrontación ideológica que tan mal acabó en su momento. Tampoco abusó -aunque sí utilizó eventualmente- de la identificación de la derecha con el franquismo, táctica irresponsable y mezquina donde las haya. Y en todo momento marcó distancias con el nacionalismo y los herederos del comunismo.
En la desesperación de verse en la oposición, maduró en la izquierda la necesidad de una reedición moderna del Frente Popular, algo que ya comenzó el heredero directo de González, Almunia, sin ninguna convicción. Pero madurando madurando, al final cuajó. Y ese Frente Popular necesitaba lo que siempre necesita una solución como esta, la mixtificación ideológica, el trazo grueso, la política primaria, el eslogan, la consigna, la expulsión del matiz. Ya no es socialdemocracia contra conservadurismo. Esas definiciones caen en desesuso para transformarse en progresismo contra la caverna cripto fascista, contra los postfranquistas, contra el cristofascismo. El regreso de un retroantifranquismo patético y envenenador que pretende cubrir de oprobio a todos cuantos opinan diferente de los sucesos históricos recientes desde la Guerra Civil en adelante, incluyendo Franquismo y Transición. La política, en definitiva, convertida en una película de buenos y malos.
Insulto tras insulto, la mitad del país no identificada con la ideología izquierdista (versión de nuestros días de aquella afirmación de tiempos de guerra de que la mitad del país no se resigna a morir) acabó por reaccionar con una violencia intelectual y emocional que no se había dado desde la muerte de Franco. La izquierda siempre ha sido mucho más agresiva que la derecha en este país, tal vez por sus propios fantasmas, derrota en la Guerra, derrota en la Transición, derrota ante UCD y derrota ante el que ella consideraba un enano mental, Aznar.
Y ahora nos encontramos con un país dividido, ideológica, intelectual y emocionalmente. Y en una coyuntura política sin parangón. Desgraciadamente creo que las cosas van a ir a peor. Con la actual clase dirigente, a la izquierda, después de habernos conducido hasta aquí, no le queda salida por la puerta de la cordura. Sólo puede huir hacia adelante.
Sin embargo, la derecha sí tiene la posibilidad de convertirse en la opción política racional que el país va a necesitar. Rajoy parece estar intentándolo. Ojalá persevere, tenga suerte y lo consiga. Racionalidad y modernidad frente al odio y la sinrazón, frente a la incompetencia que inevitablemente se deriva de todo extremismo ideológico.

miércoles, noviembre 30, 2005

Sobre el boicot: cabreo de españoles, felicidad de separatistas

A ver, a ver. Dice el mandamás de ERC en la Generalitat que 1) el mercado natural del cava catalán -que no español- es el mercado internacional (y que se olviden los empresarios de ese mercado facha del imperio opresor) y 2) que los consumidores catalanes tienen que ser cada vez más como los europeos (que también deben ser internacionales, se supone) y optar de forma creciente por los productos "de proximidad". No se entiende bien como si los europeos son tan partidarios de los productos de proximidad van a ir corriendo a comprarse cava catalán. Es fácil imaginar la gracia que le puede causar esta bonita teoría política al chauvinista francés que, seguro, seguro, seguro, estará deseando cambiar su "champagne" de "proximidad" de siempre por el cava "de lejanía".
Andan ahora preocupados muchos empresarios catalanes ante el cabreo creciente de muchos de sus clientes españoles. Porque eso y no otra cosa es el tan cacareado boicot, no una campaña organizada por una mano negra manipulando a un montón de ciegos necios sin criterio. Pero ¿qué esperaban? Las consecuencias pequeñas o grandes que se deriven de este cabreo tendrán su origen más en la soberbia que en la política. Han sido arrogantes hasta límites increíbles y la gente empieza a cansarse. España nunca se ha opuesto a la expansión de empresas catalanas o vascas por el resto del territorio porque no existe ese anticatalanismo que algunos se inventan. Si la hipoteca de La Caixa ofrecía mejores condiciones que la de Cajamadrid el español medio elegía la de la Caixa sin dudar. No se puede decir lo mismo de Cataluña, que se ha vuelto endogámica por culpa de un nacionalismo liberticida que ha jugado bien sus cartas. Allá ellos. Pero en el caso del mercado español, donde el consumidor es más o menos soberano, cada uno ha elegido lo que le ha dado la gana sin que la política interfiriese en sus decisiones. Entre otras cosas porque eso suele perjudicar al consumidor más que beneficiarle.
¿Qué ha cambiado? La ostentación. Hacemos lo que nos da la gana. Financiamos a quien nos da la gana. Mantenemos a quien nos da la gana. Beneficiamos a quien nos da la gana. Y si estos se dedican a tocarles las narices, se fastidian. Porque haremos lo que nos de la gana y ustedes seguirán siendo nuestros clientes, faltaría más, que para eso somos los más guapos, los más listos, los más modernos, los más todo, y ustedes son unos pobres paletos que nos necesitan.
Se les ha ido la mano pensando que nada tendría nunca consecuencias. Nunca una defensa de lo español, ni de la lengua común, siempre al servicio de una ideología que ha hecho de la hostilidad hacia lo hispano su razón de ser. ¿Y qué esperaban?¿Una callada sumisión?
La gente ha acabado por hacerse algunas preguntas ¿Cómo pueden permitir sin alzar jamás la voz la sin razón de la reversión lingüística?¿Cómo pueden callarse mientras son multados colegas de su gremio o se les hace objeto de boicot por usar el español? Y para rematarla ¿qué se les ocurre? Intensificar su apoyo a esos macarras políticos que se han hecho con el control de la Generalitat. Genial idea. Y les extraña que la gente reaccione.
A mí me pone muy triste esta situación. Me resulta patético ver como tras años y años de culpable silencio, de callado asentimiento, una empresa como Freixenet se acuerde, un poquito, no hay que exagerar, de su españolidad y que lo haga solamente y de manera tan obvia por el temor a que sus cuentas de resultados se resientan. Me da mucha pena, digo, porque creo firmemente en la españolidad de Cataluña y veo a los catalanes como compatriotas. Me da pena porque las generalizaciones implican injusticias, sin remedio.
He visto a representantes de la empresa catalana decir que les ha cogido en medio una guerra que no va con ellos y en la que no tienen nada que ver. Mentira. Han colaborado, y mucho, tanto con el pujolismo como con sus descendientes chulescos y matoniles. Por acción y por omisión.
Sólo espero que se aprenda algo de esta situación. Lo veo difícil. No se cómo se podría parar todo esto. Lo lamento por todos, por la España que quiero, incluida Cataluña, y lo lamento, sobre todo, por mis compatriotas catalanes, los que no han entendido de qué iba todo esto hasta que ha sido tarde, los que aún no lo comprenden, o los que no han tenido fuerza para oponerse aunque hubieran querido.
Lo que sí sé es que ya hemos llegado a una situación muy grave, tal vez sin vuelta atrás. Porque ¿qué significa ese "boicot"? Según yo lo entiendo, es el triunfo supremo de los separatistas (quienes creo que hacen lo posible para que tenga éxito). Significa que hemos dado un paso más hacia la secesión, uno muy triste. Ya no se trata de que una parte de la población de Cataluña ya no se sienta parte de España sino que una parte de los españoles empiezan a no sentir a Cataluña como parte de su nación. El sueño de los secesionistas, vaya.

martes, noviembre 15, 2005

Caso PSC: la peligrosa costumbre de jugar a que la democracia es inmortal

Nuestro sistema pende de un escuálido hilo y qué poco consciente es nuestra sociedad de ello. Ese hilo es la Ley y el complejo de contrapesos institucionales. La democracia liberal es perfectible y, qué duda cabe, hace aguas por muchos agujeros. Podemos soportar un grado incluso alto de imperfecciones siempre que no se ponga en cuestión lo elemental: la libertad cotidiana, la propiedad, una cierta igualdad ante la ley...Vivimos tranquilos. Pero ¿no empezamos a pasarnos en la desidia cívica? Nada nos garantiza que nuestros derechos estarán ahí mañana. El futuro no tiene por qué ser mejor que el presente. Vivimos con la tontería típica del nuevo rico, hemos tenido suerte y nos parece que siempre vamos a tenerla. Sin embargo la suerte se agota.
Nos hemos acostumbrado a las pequeñas corruptelas en los municipios, a que el suelo se utilice como un medio espurio de financiación, nos hemos acostumbrado a la legislación sobre drogas que permite que un montón de gente esté en la cárcel por delitos imaginarios y sin víctimas, nos hemos acostumbrado a que los partidos no funcionen democráticamente, nos hemos acostumbrado a que se esconda la información de las instituciones y a que éstas se endeuden en nuestro nombre, nos hemos acostumbrado a que el Estado disponga a su antojo de bienes que son de todos y los secuestre sin preguntar (concesiones de espacio radioeléctrico o los programas educativos, p.ej.), nos hemos acostumbrado a que uno de los poderes sea casi un adorno -el legislativo- y a que otro -el judicial- esté sometido a los partidos sin más, nos hemos acostumbrado a que los órganos de control del estilo del Tribunal de Cuentas sean correas de transmisión del poder, nos hemos acostumbrado a la presión de los lobbys económicos en las instituciones democráticas, nos hemos acostumbrado a que los gobiernos regalen nuestro dinero, a países, a ONG's, a funcionarios que no hacen nada o que se lo gasten sin ningún pudor en una tele, en jubilaciones anticipadas para tener calmada a la fiera sindical, en los propios sindicatos a los que nadie quiere afiliarse, en carísimas campañas publicitarias donde se dan autobombo indecorosamente...
Nos hemos acostumbrado ya a demasiadas cosas, como si nada, seguros de que mañana amanecerá y nuestra democracia seguirá estando ahí, nuestra libertad seguirá estando ahí, nuestro modo de vida seguirá estando ahí y nuestro trabajo o la posibilidad de tenerlo seguirán estando ahí.
Pero no tiene por qué ser así. Casos como los del PSC con Montilla y Maragall haciendo de vedettes de la desvergüenza ponen en riesgo todo lo que tenemos. Un caso podemos tolerarlo y la democracia puede superarlo, pero cuando se abre la puerta ¿quién sabe cuántos caraduras van a entrar?¿Qué democracia se puede permitir tener a unos partidos políticos -cuya función institucional es básica- tutelados por las finanzas?¿Qué capitalismo se puede permitir que haya empresas que jueguen con las cartas marcadas?¿Qué país se puede permitir que las decisiones gubernamentales estén bajo sospecha permanente?¿Quién invertirá en un país así?¿Qué ciudadanía se puede permitir que sus partidos políticos -todos son de todos, también aquellos a los que no se vota- estén comprados por las empresas, o sea, privatizados?¿Cómo no cuestionarse acerca de a quién sirven?
Permitir un caso como el PSC es un riesgo que pone los pelos de punta. Si nos seguimos acostumbrando a no tener una auténtica democracia liberal, con un capitalismo de leyes claras y que rijan para todos, si nos seguimos acostumbrando a que la Ley sólo sea un pequeño obstáculo que se saltan los más listos y los más poderosos, un día nos levantaremos y el escuálido hilo del que pende nuestro sistema se habrá roto y nuestra libertad y nuestro modo de vida se habrán ido por el retrete. Entonces, sin duda, sabremos qué divina joya tuvimos y nos maldeciremos por haber sido tan estúpidos de no saber conservarla.

miércoles, noviembre 09, 2005

El discurso retroprogre genera violencia

Se estrena Gabilondo en la tele. Publireportaje retroprogre en París. Tenemos que comprender los pobrecitos jóvenes franceses, un mundo sin salidas, generación empobrecida. Nada religioso, por cierto. Sin embargo, entrevista ¿a quién?, a un representante musulmán español. Curiosa contradicción. Tenemos que comprender. Se le va tanto la mano que acaba explicitando un "no justificamos la violencia, eh", no nos vayamos a creer. Excusatio non petita.
Debate, por decir algo, en TVE. Piqueras. Varios representantes del discurso retroprogre. ¿Cómo no va a haber violencia en las aulas? Pobrecitos nuestros jóvenes, abocados a trabajos mal pagados, a vidas absurdas y sufridas.
De repente una iluminación. Sé que nada ocurre por una sola causa, pero. Pero, además de todo lo que todos sabemos, apunto una razón más. El propio discurso retroprogre. No la misma LOGSE, LOE o similares. No el decaimiento de la disciplina. No la vanalización de la violencia, la muerte. No la ausencia de compromiso democrático de cierta religión. No, el propio discurso retroprogre, horadando el piso que se hunde bajo nuestros pies. Recuerdo profesores, la mayoría odiantes del sistema. Los libros más populares. Los ricos actores comunistas. Los opinantes más populares. El hegemónico discurso retroprogre, el paradigma de nuestra era. La versión capitalista de los fracasados ardores revolucionarios de otras épocas. La telegénica rebeldía, inconsistente, triste, hueca, vacía. Tan horrible es el sistema. "Ellos", los malos, que controlan con sus finanzas diabólicas nuestras parodias de democracia. Lo oímos una y otra vez. Educamos a nuestros críos en la creencia de un mundo horrible. Años y años de discurso retroprogre no pueden salirnos gratis.
Pobrecitos jóvenes, obligados a la violencia rebelde, a pinchar las ruedas del coche de su profe progre, de su vecino obrero.
Este sistema, dicen, no os va a dar nada, os va a usar de carnaza para las fábricas y los contratos temporales. Viviréis en algún gueto social, económico o cultural toda vuestra vida. Contra toda evidencia, pues jamás ha existido una sociedad con mayor movilidad interna. Ni más democrática. Ni con mejor nivel material, ni mayor esperanza de vida. No importa. ¿Quién necesita la verdad para odiar?

martes, septiembre 06, 2005

España va perdiendo la guerra contra la antiEspaña pero la guerra no está perdida

Es triste aceptarlo pero no sirve de nada negar la evidencia: en más de un aspecto los nacionalismos antiespañoles le van ganando la guerra a España. Nunca me parece tan obvia esta realidad como cuando oigo afirmaciones en el sentido de "si quieren la independencia que se la den porque por una frontera no merece la pena que muera nadie más". Estamos ya en esa fase en que cada vez más de nuestros compatriotas asumen como inevitable ese tipo de final para el supuesto "conflicto" existente.
En la misma línea, muchos de nuestros compatriotas creen que la única manera de acabar con el "conflicto" es "dialogando". Más grave aún: si preguntas "¿dialogar con quién?" te responderán que con "los vascos" o con "los catalanes".
Una tras otra se van instalando en nuestro subconsciente colectivo nacional (denominémoslo así para entendernos un ratito) ideas y conceptos que tienen su origen en el muy bien engrasado aparato de propaganda del enemigo, y que vayamos aceptándolos en nuestra terminología política cotidiana es la demostración palpable de que estamos perdiendo, en un aspecto fundamental, esta guerra que se nos ha declarado.

*TRAGANDO TERMINOLOGÍA, RENUNCIANDO A SÍMBOLOS, OLVIDANDO NUESTRO NOMBRE

Son muy conocidas y no insistiré, pues, en ellas algunas sonoras derrotas en la batalla del lenguaje: desde el ocultamiento tras palabras de un idioma que no conocemos ("kale borroka", "abertxale", "Euskal Herria", etc...), hasta el intercambio de términos inasumibles socialmente por otros más fácilmente vendibles ("separatistas", "activistas" o "radicales" por "terroristas"; desde la conversión en tabú de términos absolutamente honorables, de uso tradicional y en absoluto peyorativo ("Vascongadas" o "región") hasta la apropiación ideológica de palabras que no pertenecen a nadie en particular ni tienen más matiz ideológico que el que se le quiera dar (Grupo "Vasco", Grupo "Catalán", "galleguismo", "catalanismo", "nación", "país", comunidad "histórica")...Como es sabido, la lista de ejemplos es muy extensa.
Otro aspecto de la inferioridad en que el patriotismo español se encuentra en este momento histórico de la guerra declarada contra España es la relación de muchos de nuestros compatriotas con los símbolos y hasta con el nombre de nuestro país. Nuestra bandera se ha convertido en un trapo vergonzante, y su uso timbre de distinción de fachas cavernarios. Mientras las banderas de las comunidades autónomas, especialmente de aquéllas donde el nacionalismo está más extendido, son de uso corriente y hasta abusivo, el de los símbolos españoles son rápidamente asimilados a un supuesto nacionalismo español de pretensiones imperialistas y colonialistas.
La misma palabra "España" es evitada con frecuencia en la discusión política pública para ser substituida por la desvaída "Estado" y el nombre de nuestra lengua es rebajado de grados para transformarse de español en castellano, con la consecuencia nada casual de convertirla en algo ajeno, extranjero, allí donde existe bilingüismo desde tiempo inmemorial.

*¿NACIÓN?¡QUÉ MÁS DA!
Muchos de nuestros compatriotas no ven nada grave en todo esto. El “primus inter pares”, nuestro presidente, es el primero en no conceder ninguna importancia al hecho de que los españoles consideremos o no a nuestra nación como nación y que parte de nuestras regiones sí adquieran esa consideración legal al mismo tiempo que España la pierde. Entre la ignorancia, el desinterés y la hipocresía, según los casos, de muchos de nuestros compatriotas (comenzando por los que en la actualidad ostentan las más altas responsabilidades administrativas), España se puede ver ante la ONU con, un proceso de presunta descolonización, ya que ella misma acepta que tiene sometidas a su legalidad e imperio diversas naciones que harán uso y abuso de su derecho de naciones a organizarse con su propio estado.

*COMPATRIOTAS ABANDONADOS PARA CALMAR A LA BESTIA

No obstante, el grado de gravedad de las implicaciones derivadas de ir perdiendo una guerra de este tipo todavía puede incrementarse. Muchos de nuestros compatriotas han asumido tan profundamente los postulados del enemigo que han dejado de sentirse concernidos por la suerte de sus compatriotas, si éstos viven en ragiones donde el nacionalismo aspira a la independencia, cuando deberían ser una de sus principales preocupaciones pues son la primera línea nacional y los primeros en recibir los envites del nacionalismo, cada vez más desinhibido. Y ello es así hasta el increíble punto de preferir dejar abandonados a millones de ellos en manos de los que se declaran enemigos de España que mantenerse firme en la defensa de su patria, en su historia, en su ordenamiento democrático, y, sobre todo, en mantenerse firmes en la misma idea de la Razón que debería hacer imposible rendirse ante quien ha recurrido a lo más bajo moralmente para conseguir sus fines –desde el asesinato a la extorsión, desde el reto chulesco a la legalidad a una suerte ¿atenuada? de limpieza étnica y destierro sistemático de los disidentes, por poner un par de ejemplos. Ese famoso “pues que le den la independencia” incluye el abandono de compatriotas y a pesar de que debería ser inadmisible ni como broma, ahí está, en boca de muchos de nuestros razonables compatriotas.

*ACEPTAR EL LENGUAJE DEL ENEMIGO TIENE CONSECUENCIAS

Pero cada hecho tiene su porqué. Si aceptas la existencia de un conflicto político aceptarás todo lo que viene detrás. La derrota incipiente de nuestros días tiene su origen, su semilla. ¿Qué más natural que una nación civilizada y democrática como España le conceda la independencia a pueblos como el vasco y el catalán que llevan siglos y siglos luchando por su independencia? ¿Es que esa resistencia secular no tiene tintes heroicos?¿No es admirable cómo quieren a lo suyo, a sus tradiciones? No crea, amable lector, que esto es el puro absurdo. La propaganda es así, sencilla y clara: debe instalarse en las mentes de forma natural, como un cuchillo caliente entrando en la mantequilla. Cada vez más de nuestros compatriotas creen sinceramente que esa “lucha” existe desde hace “siglos”, a pesar de toda evidencia. Cada vez más de nuestros compatriotas creen en la existencia de un algo homogéneo llamado “pueblo vasco”, o “pueblo catalán”, o “pueblo gallego”. Cada vez más entre nuestros compatriotas creen que lo lógico y democrático es darle lo que han reclamado tan heroicamente desde hace tanto tiempo.

*¿NACIONALISMO DEMOCRÁTICO? TERRORISMO NO ES SÓLO ASESINATO

Entre las supercherías, casi leyendas urbanas, que los enemigos de España han colocado en nuestro territorio como minas antipersona o bombas de fragmentación, según se mire, está la disociación entre nacionalismo democrático y nacionalismo antidemocrático. Como en todos los casos señalados con anterioridad, la batalla ha sido perdida contra toda evidencia. El nacionalismo antiespañol pretendidamente democrático ha vivido y ha conseguido todos sus éxitos políticos gracias a la existencia del terrorismo. Cualquier persona informada lo sabe, incluidos los que jamás lo aceptarían en público.
Aún es hoy el día en que los aliados antiespañoles del Sr. Zapatero, nuestro presidente, el primer ministro del Reino de España, nuestra patria, siguen agitando el espantajo terrorista como una amenaza nada velada.
Y no sólo eso. El terrorismo no es solamente el asesinato o el coche bomba. El terrorismo es la praxis “política” basada en la creación de estados de terror, de creación de temor y angustia, de imposibilidad de desarrollo de una vida política (y no política) en libertad de aquellos ciudadanos que disienten de fines y medios de quienes lo practican. Cuando hay personas que pierden su libertad de cátedra en Cataluña por la presión física y moral de grupos de nacionalistas estamos hablando de terrorismo. Cuando se boicotean conferencias, actos políticos o el libre ejercicio del derecho de asociación, estamos hablando de terrorismo. Cuando se tiran huevos a líderes políticos o a los locales de sus formaciones o cuando éstas deben ocultar los carteles con su nombre (obligándoles a una clase ¿atenuada? de clandestinidad), estamos hablando de terrorismo. Cuando los comerciantes no pueden elegir en libertad el idioma en que quieren presentarse ante sus clientes, cuando los ciudadanos, en general, no pueden elegir el idioma en que quieren referirse a los lugares en que nacieron o vivieron o besaron por primera vez, estamos hablando de terrorismo.

*LA GRAN BAZA DE LA ANTIESPAÑA: EL CAÍNISMO POLÍTICO ESPAÑOL, LA LEYENDA NEGRA Y LA FALTA DE ORGULLO PATRIÓTICO
Estamos perdiendo la guerra porque los enemigos de España cuentan con una gran baza: buena parte de nuestros compatriotas han nacido, crecido y vivido en esa falaz ilusión antiespañola que es nuestra leyenda negra, nuestro sentimiento de inferioridad ante las naciones desarrolladas, nuestra falta de orgullo patriótico, y, muy especialmente, nuestra histórica y desgraciadamente persistente tendencia al caÍnismo político.
La izquierda española tiene una gran responsabilidad en este aspecto concreto porque anteponiendo sus intereses a los de la nación ha jugado a colgar todo lo presuntamente malo de nuestra historia en el debe de la derecha, actitud en la que perseveran aún. Un enemigo dividido es un enemigo más débil, la antiespaña lo sabe y a consolidar esta división ha dedicado buena parte de sus esfuerzos (prohibidos los pactos con el PP, ¿recuerdan?). La izquierda española padece un muy evidente “Síndrome de Estocolmo” respecto al nacionalismo: se pudo ver en la nefasta II República y se sigue viendo en la era democrática postfranquista.
Desgraciadamente, el análisis nos lleva todavía un poco más lejos. Nuestra era es también la de la corrección política, es decir, la del imperio intelectual de la izquierda: tampoco la derecha ha sabido desembarazarse de dicho imperio y conservar en su integridad la independencia ideológica. La consecuencia en el caso que nos ocupa ha sido que no sólo la izquierda ha padecido esa enfermiza manifestación del “Síndrome de Estocolmo” sino que también buena parte de la derecha ha presentado los mismos síntomas.

*LA GUERRA NO ESTÁ PERDIDA, PERO HAY QUE CAMBIAR LA ESTRATEGIA YA

La guerra no está perdida, ni mucho menos. Pero España debe reaccionar o se verá amputada, verá mutilado su devenir histórico, verá su ordenamiento legal destrozado, algo que una democracia no puede soportar (recuérdense las órdenes incumplidas del Tribunal Supremo), y verá como muchos de sus ciudadanos (y España, ya que es una democracia, es cada uno de sus ciudadanos) ven definitivamente perdidos sus derechos y su identidad como ya está sucediendo.
España debe reorganizar su estructura administrativa: el Estado debe recuperar parte de las competencias que ha cedido y debe hacer que parte de las competencias que hoy recaen en las Comunidades Autónomas pasen al nivel municipal rompiendo ese centralismo autonómico de nuevo cuño, a menudo antidemocrático, antihistórico y totalmente absurdo. [Una consecuencia terrible del descontrol sobre las CC.AA es que las que no padecen de nacionalismo se han contagiado de las actitudes de las que sí lo padecen, y todo parece señalar en la dirección histórica de un renacimiento de los reinos de taifas]. Muy especialmente, las competencias sobre educación deben ser recuperadas por el Estado, ya, con urgencia. De ninguna manera se deben seguir haciendo concesiones disgregadoras en materia judicial o tributaria (lo cual se está dando también en las CC.AA donde ni ha habido ni hay nacionalismo antiespañol). De ninguna manera se pueden seguir aceptando tropelías de índole lingüística.

*ESPAÑA DEBE ACABAR CON LOS PRIVILEGIOS Y GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

España debe garantizar la absoluta igualdad en derechos y deberes de todos los españoles e impedir la consolidación de privilegios. España debe acabar con situaciones como las de que disfrutan Vascongadas o Navarra en su régimen fiscal y que suponen un agravio comparativo para las demás regiones. España debe hacer que se cumpla la ley sin excepciones de ningún tipo. La bandera nacional debe lucir en todas la instituciones y si alguna se niega su autoridad debe ser suspendida y sus responsables inhabilitados, condenados a fuertes multas y si fuera necesario a penas de prisión. Y debe hacerse sin miramientos, exactamente igual que se nos cobran los impuestos. Una nación que no hace cumplir sus leyes es una nación de pacotilla.
En definitiva, España debe demostrar a sus enemigos que tiene orgullo, que no se va rendir como una vaca yendo al matadero, y que mientras tenga un aliento de fuerza no va a consentir por más tiempo que se la denigre, chulee, hiera y tome a rechifla. La función de España no puede ser la de pagar las facturas y nada más.
En cuanto a la repulsiva cuestión del terrorismo en cualquiera de sus graduaciones, la respuesta de la nación debe estar alejada por completo de cualquier veleidad negociadora o de cualquier tolerancia. Los exaltados que boicotean una conferencia a base de gritos, tomatazos, huevazos, salivazos, empujones, amenazas y demás, deben conocer de una vez por todas que en una democracia no hay delito mayor que atentar contra los derechos de las personas, sea derecho a la vida, propiedad, libertad de expresión, cátedra, asociación o cualquier otro. Este tipo de terroristas debe saber que la respuesta de los españoles, de cualquier tendencia y que se organizan voluntaria y libremente en un estado democrático, va a ser tan dura como haga falta hasta que esos comportamientos fascistas y totalitarios sean totalmente erradicados de nuestra sociedad.
Y, de manera simbólica, para que quede claro ante todo el mundo, dentro y fuera de nuestras fronteras, España, o sea, los españoles, debemos recuperar, ya, con urgencia, el derecho al uso del español en la toponimia. Basta ya de que los españoles tengamos que hablar en gallego, catalán o vascuence para referirnos a lugares de España situados en las regiones donde se hablan esas lenguas (por cierto, lenguas españolas que pertenecen a todos los españoles, no sólo a los nacionalistas antiespañoles) y que, en cambio, los hablantes de esas lenguas podamos (me cuento entre ellos) llamar Xaén a Jaén, Saragossa a Zaragoza o Nafarroa a Navarra.
El sentimiento de inferioridad y el ir siempre a remolque de los órdagos de la antiEspaña se tiene que acabar o pasaremos de estar en mala situación a estar derrotados totalmente y de perder batallas más o menos significativas a perder la guerra definitivamente.

lunes, septiembre 05, 2005

Katrina ¡que alegria le has dado al antiamericanismo rampante!

¡Qué miseria moral que se esconde detrás de ciertas posiciones que con un poco de imaginación podemos calificar de "ideológicas"! ¡Qué difícil de entender se hace! Mis familiares, mis amigos, gente buena que quiero, conozco y trato y que están estos días diciendo cosas que me avergüenzan como ser humano. ¿Quién no ha oído estos días comentarios del estilo de "qué sufran lo que sufren otros todos los días" o "qué paguen su petulancia y su soberbia"? ¿Quién no ha oído "si no fueran negros y pobres los habrían salvado"? ¿Quién no ha oído "a Bush le importa un pito lo que le ocurra a la gente porque lo que le interesa es ir por el mundo haciendo guerras a los indefensos? Y la cuestión de las armas ¡mamá! Casi todos los que hacen este tipo de comentarios -insisto, mi gente, no lejanos políticos- añadirán la coda de "lo siento por la gente pero me alegro por el país", como si se pudiera disociar una cosa y otra.
El antiamericanismo se ha convertido en una idea que fanatiza a la gente hasta extremos casi inexplicables. Sólo casi, claro. Es fácil de comprender que un sentimiento de esa naturaleza no nace por generación espontánea y que hay quien lo explota. Más concretamente se ha convertido en una de las bases fundamentales del corpus político de casi toda la izquierda, buena parte del considerado “centrismo” y una porcentaje no pequeño de la derecha, es decir, se trata de algo firmemente instalado en la política europea.
Vengo sosteniendo desde hace tiempo una idea que quiero compartir aquí. Un significativo sector de la izquierda es profundamente antisistema, a pesar de las apariencias. Ha aceptado el sistema capitalista por la sencilla razón de que éste se ha impuesto por sí solo, por la fuerza de la gente, por la fuerza de la historia. Pero desde un punto de vista ideológico, es evidente que subyace un odio furibundo al capitalismo, un odio disfrazo, un odio vergonzante, pero odio al fin y al cabo.
El sindicalismo autodenominado “de clase” odia al empresariado con más bien poco disimulo y huelga decir que el empresariado es una pieza básica del sistema.
La socialdemocracia no deja de anunciar a los cuatro vientos que su objetivo es la “redistribución de la riqueza”, “la creación de trabajo”, la "conservación y desarrollo del Estado del bienestar”, por citar los ejemplos más obvios, todos ellos muy claras muestras de que su aprecio por las potencialidades del sistema capitalista es mínimo.
El ecologismo no deja de recordarnos que corremos hacia nuestra destrucción y la de nuestro planeta porque nuestro sistema de producción es incapaz de comportarse con sentido común: el capitalismo es la creación material de nuestros impulsos suicidas, en su mente.
Los fanáticos del mestizaje cultureta, los amigos de todo lo que no sea cultura de raíz cristiana, de cualquier tribu africana que eduque a sus hijos en un feliz edén comunitario, de cualquier sociedad primitiva que use azadón en vez de tractor, de cualquier país anclado en tradiciones milenarias que no haya sido capaz de adaptarse a la modernidad y donde sus ciudadanos se mueran de hambre o arriesguen la vida para llegar a instalarse en un país malvadamente capitalista, estos amigos de cualquier producto humano que cumpla la doble condición de no ser ni capitalista ni cristiano, manifiestan un odio cruel contra nuestra sistema, olvidándose de que lejos de asentarse en una repugnante sociedad de ricos comeniños tiene sus cimientos en el humilde trabajo de gentes humildes que cuidan humildes haciendas familiares y que se preocupan de sus humildes tradiciones y de sus humildes derechos y que muy a menudo se comportan con una solidaridad para con los más desfavorecidos que dista mucho de ser humilde.
Para qué hablar de los restos de comunistas, anarquistas y demás antisistema vocacionales y orgullosos de serlo. Para qué hablar de ese odio enfermizo capaz de producir cantidades ingentes de miseria moral y material con sus bienintencionadas pero supremamente estúpidas ideas.
En fin, les conocemos porque, como he dicho más arriba, son nuestros padres, hermanos, amantes o amigos.
Lo sucedido estos días con el Katrina no es sino la manifestación del odio incontrolado con el país que en el subconsciente planetario representa el capitalismo. No se trata de que la administración estatal norteamericana haya hecho más o menos bien las cosas. No se trata de que las medidas tomadas hayan sido más o menos tardías. No se trata de que los diversos estadios administrativos hayan sabido coordinarse mejor o peor. Ni siquiera se trata de que el Gobierno de los EE.UU esté en manos de la derecha. No se trata de que hayan intervenido o no en el extranjero con sus tropas. La reacción hubiera sido idéntica si los demócratas estuvieran en la Casa Blanca.
No, la reacción ha sido la del odio sin matices. Lo han hecho mal por prepotentes. Lo han hecho mal porque su organización política es intrínsicamente malvada. Lo han hecho mal porque el Estado es, per se, insolidario. Lo han hecho mal porque son racistas. Lo han hecho mal porque allí hay más pobres que en ningún otro país desarrollado. Lo han hecho mal porque son americanos y los americanos son así y no tienen arreglo. Lo han hecho mal, en definitiva, porque lo que allí impera es el capitalismo salvaje, es decir, el capitalismo, porque en términos morales el sistema de vida de Europa es claramente superior. Lo han hecho mal porque es una sociedad armada (sin duda prefieren la situación europea donde los únicos armados –además de la fuerza pública- son los que están dispuestos a vivir fuera de la ley).
No importa en absoluto que toda evidencia nos indique que en Europa cuando suceden catástrofes de mucha menor magnitud tienen graves consecuencias, en vidas humanas, en heridos, en destrucción material: inundaciones en el Mediterráneo, en el centro de Europa, en las Islas Británicas; incendios en los países mediterráneos: terremotos en Italia o Grecia; una simple ola de calor que en Francia siega la vida de muchos cientos de personas; una ola de frío que nos deja las bocas de metro llenas de mendigos congelados. No importa. No importa que estemos hablando de una zona afectada que es casi como media España, no importa porque esa no es la cuestión. La cuestión es que se trata de los EE.UU y recuerdo perfectamente reacciones similares cuando unos criminales de una vesania sin límites destruyeron las Torres Gemelas y asesinaron a más de 2 mil personas ¿Se acuerdan de los mismos diciendo las mismas cosas? Yo sí. Que tomen de su propia medicina.
A la reacción visceral, esa que surge del interior de la gente porque llevan el odio a EE.UU y al capitalismo grabado al rojo en su subconsciente, hay que añadir otra reacción más fría, más metódica, más planificada, más “política” aunque no totalmente desvinculada de la otra. Medios de comunicación de orientación “progresista”, “intelectuales” y políticos del ramo, siembran metódicamente la plantación de odio del mañana. Y lo hacen de una manera precisa y profesional. Informaciones falsamente objetivas, análisis sesudos que no conducen sino a las conclusiones que no son tales porque de ellas se partía, hipócritas manifestaciones de solidaridad cargadas de veneno. Y todo ello –y más, mucho más- en dosis intensivas, telediario tras telediario, portada tras portada, actualización tras actualización en el portal de turno. El resultado, el de siempre, montones y montones de personas asaltadas en su buena fe y que ven su mente invadida y contaminada tal vez para siempre. Un espectáculo repugnante, un espectáculo que nos llena de oprobio como seres humanos y que lleva la discrepancia política a terrenos totalmente antidemocráticos e incivilizados.
Por último, aunque naturalmente podríamos escribir un libro del tamaño del Larrousse sobre este tema, añadamos una consideración más. Los humanos somos como somos y tampoco viene al caso rasgarse las vestiduras por ello. Además de los aspectos ideológicos y políticos de la reacción europea hay otros que podríamos incluir en la maleta de los defectos de las personas, esos que en una u otra medida padecemos todos. ¿No ven ustedes un algo de envidia en todo esto? Envidia al rico, al que le van bien las cosas, al que es capaz de enfrentarse a cualquier cosa. Hay una mezquindad en todo esto que resulta bastante dura de aceptar. Envidia y mezquindad agravada por el desagradecimiento: ¿a quién debe Europa su bienestar, su democracia y su libertad? Sí, a ese país, Reino del Mal, del que ahora nos reímos con mínimo disimulo.
Desde aquí sólo puedo añadir unas líneas de desagravio por si algún norteamericano lee estas líneas: somos muchos los que aquí, más allá de sus errores puntuales, faltaría más, admiramos, respetamos y sentimos un profundo agradecimiento por esa gran nación que son los Estados Unidos de Norteamérica. Vaya desde aquí un fraternal abrazo a todos los que esta terrible tragedia les ha robado sus seres queridos, su salud, sus casas, sus posesiones, su modo de vida. Mi solidaridad más sentida.

viernes, septiembre 02, 2005

Nacionalistas en el Gobierno de Galicia: peligrosa estulticia manejando nuestro dinero

De vuelta de las vacaciones.
Mi Galicia natal ha cambiado de Gobierno. Un partido pequeñajo, fanatiquillo, paleto, obsoleto, anticuado, chauvinista, aburrido, absurdo, vacuo, inane, estulto y con los votos de menos del 20% del electorado (1 de cada diez de los gallegos que viven en Galicia y 1 de cada 20 de los que viven en cualquier parte) ha colocado a su minilíder de vicepresidente.
El minilíder en cuestión se permite darle lecciones de esto y aquello al partido que siempre ha gobernado la región (excepto un momento de exhaltación del transfuguismo) con un apoyo popular indiscutible y que, aún hoy y habiendo sido desplazado del Gobierno, duplica sus votos y aún le sobran un tercio de los que dispone este partidillo enamorado del medievo gallego y lo que pudo haber sido y no fue porque la historia se equivocó.
En su última leccioncilla el minilíder le ha dicho al partido según él filofacha que "los gallegos" no comprenderíamos que no se involucrara en la traída y llevada reforma estatutaria. Desde luego por narices no fracasará el Gobierno éste. Lo que "los gallegos" no comprendemos -ni con clases nocturnas- es para qué necesitamos un estatuto nuevo aunque entendemos muy bien para qué lo quieren nuestros aranistas patrios. Pues van "daos". Si hay un pueblo refractario al nacionalismo ése es el gallego. Durante siglos hemos mantenido nuestra lengua y nuestras tradiciones sin apelar al victimismo barato por la sencilla razón de que aquí las penalidades han sido reales y la mitificación del pasado no da de comer más que a quienes se plantean vivir de explotarla de una u otra manera. Nunca hemos acusado a nadie de fuera de nuestros avatares históricos. El caciquismo que tanto reluce en labios de revolucionarios de chiste ha sido un fenómeno entre gallegos. No hemos sido especialmente perjudicados por "España" o por "Madrid", no más que las muy españolas regiones extremeñas o andaluzas, por poner dos muy manidos ejemplos. Cierto que no se nos ha beneficiado como a las "explotadas" regiones de Cataluña o Vascongadas.
Fueron nuestras clases pudientes las que abandonaron nuestra lengua y fueron las clases medias las que por interés se castellanizaron porque sus hijos tendrían más posibilidades educados en una gran lengua, en un vehículo de comunicación muy extendido, que en una lengua pequeñita, minoritaria, empleada por poca gente, empobrecida y mayormente en el ámbito rural. Fuimos nosotros los que no supimos capitalizar nuestra ecomomía. Fuimos nosotros los que no supimos aprovechar las ventajas que en un momento dado pudiéramos tener. Aún hoy, el partidillo del minilíder, cuando se habla de ampliar una de nuestras grandes potencialidades económicas, el Puerto de Vigo, se opone furibundamente, como anteayer se oponía a la gran infraestructura gallega, la autopista A-9, que recorre la región de Norte a Sur y nos comunica con Portugal, dejándonos a hora y media de una gran ciudad como Oporto.
En fin, el partidillo que esconde su esencia marxista-leninista, es decir, antidemocrática, pretende dar lecciones a los ciudadanos que no le votan ni le votarán jamás y que son infinitamente mayoritarios. Un partidillo que jamás hubiera tocado poder si la socialdemocracia española no atravesara por uno de los momentos más vergonzosos de su historia. Un partidillo que al instalarse en los despachos oficiales ejerce ya de zorro cuidando de gallinas: usará nuestros dineros para socavar la legitimidad democrática de la nación -España- y hará cuanto esté en su mano para destruir el país cuya legalidad le ha permitido estar donde está. Porque España se asienta en 2005 en principios exquisítamente democráticos pero el partidillo éste y su minilíder no, de ninguna manera.
Pero es que, además, el partidillo y su minilíder son conscientes de una realidad que debe dolerles lo que no está en los escritos: Galicia no sólo no odia a España sino que la quiere bien. Aquí, donde tanta gente se ha tenido que ir lejos a buscarse las habichuelas, el viaje que España ha hecho en una generación desde la miseria de la posguerra al club de las potencias industriales del planeta, no se tiene por una desgracia, precisamente. Estamos orgullosos de poder poner al servicio de nuestro país la seriedad en el trabajo que nos ha distinguido en medio mundo.
Ojalá el sentidiño que nos caracteriza sea mantenido y que no les compremos la mercancía a estos vendedores de espejismos que son la ruina de cualquier nación en el terreno material y en el moral.

lunes, julio 04, 2005

El 4º Poder en España: entre zombies y vampiros

El otro día en la tertulia económica de Colmenarejo y Urbaneja en Onda Cero se me apareció muy claro el motivo por el cual esta cadena de radio siempre estará donde está, o sea, más cerca del batacazo final que de la recuperación milagrosa. Se comentaba el “coup” catódico del Gobierno del Presidente Rodríguez quien, con desvergonzado desparpajo, y a la clásica manera de los caciques, pagó los servicios prestados al Gran Hermano Polanco, sin disimulo alguno ante la sufrida, estupefacta y un poco tonta Nación española. Esta tertulia, cuyos componentes –los más de ellos- presumen de liberales, zanjó el tema con cuatro frases deslabazadas que se podían resumir en la idea de Urbaneja de que en este asunto lo que se necesita es transparencia judicial. Literalmente. Punto pelota. Nada que criticar. Nada que valorar. Nada de que lamentarse. Un minuto y medio para solicitar humildemente transparencia judicial en uno de los actos más repugnantes que yo le recuerdo a Gobierno alguno en este país en el período democrático.
Conclusión obvia, inevitable: órdenes de arriba. Los dueños de la asombrosa cadena menguante están cogidos ya se imaginan ustedes por dónde y ante este patético y antidemocrático espectáculo de un presidente de Gobierno pasándose los intereses generales por el forro de sus caprichosos para favorecer los intereses particulares de su valedor mediático no han acertado a decir nada, lo que se dice nada, porque estaban silbando al empedrado celeste.
A la distinguida tertulia se le ha puesto cara de Comité Independiente de Sabios Televisivos y ahora que me acuerdo no debe ser casual que Urbaneja formara parte de uno muy famoso que ya sirvió convenientemente al presidente Rodríguez al adornar con una flor en forma de voto particular un dictamen con un valor moral a la altura del papel higiénico.
¿Qué se espera en esta Zona Cero de la catástrofe mediática española del presidente Rodríguez?¿Suavidad en el golpe o pisto sabroso?¿Miedo de la capacidad de destrucción gubernamental o esperanza en su infinita generosidad para con los que se portan como es debido?
De esta anécdota es fácil extraer una consideración más amplia. Con raras excepciones –ninguna de ellas en la izquierda, por cierto-, los medios de comunicación españoles han llegado a un nivel de docilidad que hace saltar las lágrimas. Entre los que quieren una tele, los que aspiran a una frecuencia, los que mendigan una subvención, los que están conectados a la respiración artificial de la publicidad institucional, los que son indiscernibles del partido en el poder, o los que simplemente sueñan con ser invitados a cenar a la Moncloa, el panorama español del 4º Poder parece una película miedo de zombies medio de vampiros.

jueves, junio 16, 2005

Los fachaprogres contra la manifestación por la familia

Por su interés, porque ilustra muy bien un determinado tipo de mentalidad "progresista", reproduzco aquí una entrada de una bitácora que no recomiendo a nadie y un mínimo "diálogo" en el que participé. Pasen y vean un ejemplo de aquello de "nosotros somos los demócratas y los demás son unos fachas. Punto redondo".

La opinión alternativa (así se llama el engendro)
Las canciones y los lemas de la manifestación del 18-J. Para aquellos que al leerlos se crean que la cosa va de coña, no, lo he obtenido de las recomendaciones oficiales para los manifestantes.
Tienen un toque entre trasñochado y casposo bastante inquietante.
Con la música de aquella canción de los 60 “no te quieres enterar ye, ye, ye ye, que te quiero de verdad”:
NO TE QUIERES ENTERAR, YE, YE, YE YÉ
QUE QUIERO PAPÁ Y MAMÁ YE…
Y QUE POR MUCHO, MUCHO QUE TE EMPEÑES,
NO PODRÁS CAMBIAR LA REALIDAD…
El matrimonio verdadero, no es un juego, Zapatero
Damos testimonio, el gay no es matrimonio.
No a la adulteración, de matrimonio y adopción.
No al desmadre, queremos madre y padre.
Lo natural es lo ideal
Si esto es matrimonio, yo me voy al manicomio
Las familias de verdad, queremos libertad
La familia de Verdad, un papá y una mamá
FAMILIA UNIDA ¡¡JAMAS SERÁ VENCIDA!!
ZAPATERO, TÚ SÓLO /DIALOGAS CON ZEROLO
QUÉ ALEGRÍA, SOMOS MAYORÍA!
¡PARA LEGISLAR, HAY QUE DIALOGAR!
NO A LA GUERRA… CONTRA LAS FAMILIAS.
Y LUEGO DIRÉIS QUE SOMOS CINCO O SEIS.



Comentario de este ciudadano en la bitácora en cuestión:
Cualquier cosa menos aceptar que hay quien piensa diferente y que hasta tienen derecho a hacerlo ¿eh?¿Y los argumentos?
Por cierto, antes de que alguien se confunda, no estoy completamente de acuerdo con lo que se defiende con esa manifestación. Sin embargo hago lo que debería ser normal: escuchar sus argumentaciones, contrastarlas con mis propias opiniones y, en definitiva, utilizar la dialéctica social para mi propio enriquecimiento intelectual.
Lo que no puedo comprender es que por toda argumentación se utilice la reducción al absurdo de presentar unos eslóganes de manifestación, que son lo que son y tienen el valor que tienen en cualquier manifestación, como si eso fuese el verdadero argumentario en el que dicha manifestación se basa. Eso no es lógico.
Detrás de ese movimiento, que insisto, no es el mío, hay argumentos más serios que son dignos de ser escuchados y de ser rebatidos con más seriedad. Claro que si se parte de la base de que simplemente todo esto es el delirio de frenopático de unos fachas homófobos.. pues, en fin… ¡viva la democracia y libre contraste de ideas!



Respuesta en los comentarios del autor del engendro (no invento nada, de verdad):
No creo que se necesiten excesivos argumentos, es una manifestación de organizaciones religiosas que intentan interferir con decisiones civiles usando razonamientos que atentan contra los derechos de las personas.
Por mucho que lo quieran camuflar están en contra de que los homosexuales tengan una situción legal equiparable a la suya. Envidia y xenofobia.
Y además son una banda de horteras que serán capaces de ir coreando por Madrid una versión mariana de la chica ye ye.
Escrito por Junjan : Junio 16, 2005 07:48 PM


Y mi comentario final (es que entro a cualquier trapo, qué le voy a hacer)
“No creo que se necesiten excesivos argumentos”. Claro. ¿para qué, verdad?
“Es una manifestación de organizaciones religiosas”. 1.- Falso. 2.- Ha recibido el apoyo de más de mil organizaciones, muy diversas entre ellas. 3.- Aunque fuesen religiosas ¿por qué eso habría de incapacitarlas para reivindicar lo que les venga en gana?
“…intentan interferir con decisiones civiles…” ¿Estas organizaciones no son civiles?¿Dónde es que se concede el carnet de excelencia civil? Forman parte de la sociedad y, por tanto, tienen todo el derecho del mundo a tratar de influir en las decisiones legisltivas del Gobierno como cualquier otro colectivo. Si atendemos al número, ni que decir tiene que su legitimidad está muy por encima de la que puedan esgrimir los muy minoritarios colectivos gays que están a favor de esta ley de matrimonio homosexual (una parte de este colectivo tampoco está de acuerdo).
“…usando argumentos que atentan contra los derechos de las personas…”
1.-Es difícil que un argumento atente contra los derechos de las personas.
2.-En modo alguno realizan estos colectivos sociales peticiones que signifiquen la pérdida de derechos para nadie.
3.- Lo que defienden es que el bien jurídico que conocemos como matrimonio sólo es aplicable a un tipo de relación determinado que se da entre un hombre y una mujer.
4.- Argumentan que se trata de un bien jurídico más complejo que la mera relación sexual entre individuos y que está íntimamente relacionado con la procreación y la institución familiar.
5.- Si su argumentario pretende la negación de derechos, convendremos en que el mundo entero excepto una parte de la sociedad española y sus representantes políticos pretende lo mismo. Me parece un poco inmodesto, la verdad, preteder ser prácticamente los únicos “buenos” del mundo, pero allá cada uno.
6.-Lejos de ello, quienes se van a manifestar el proximo sábado, no se oponen a que se reconozcan determinados derechos a las parejas homosexuales (herencia, fiscalidad, pensiones, etc,…). Lo único a lo que aspiran es que esto se haga sin que este tipo de uniones se equipare al matrimonio, con lo cual se puede estar o no de acuerdo, pero que tampoco se puede decir que sea una aspiración como para enviarlos al manicomio. Varias países han regulado estos derechos sin hacer esta equiparación entre dos tipos de relación que son objetivamente disímiles, se quiera ver o no.
7.- También se opone a que las parejas de homosexuales puedan adoptar, lo cual también se debe poder defender sin que los expendedores de certificados de “auténticos demócratas” califiquen inmediatamente de fachas al personal. Es evidente que en la adopción a quien hay que proteger es al niño. Es el niño el que tiene derecho a unos padres, no los padres quienes tienen derecho a un niño. Y si se tiene la mínima honestidad intelectual se debe reconocer que los profesionales de la psicología y la pedagogía no se ponen de acuerdo sobre la influencia en los niños del hecho de ser criados por una pareja homosexual.Y habiendo la posibilidad de que esta influencia pueda ser negatva no deberían hacerse experimentos con niños. Por otra parte, es evidente que en la sociedad en que vivimos todavía hay una dificultad objetiva para los homosexuales y no se entiende que habiendo listas interminables de parejas que quieren adoptar se entregue al niño sabiendo que va a tener dificultades de todo tipo ¿O es que no se sabe que hay muchas posibilidades de que se conviertan en objeto de mofa en el colegio, por poner un ejemplo?¿Por qué hay que ponerlos en riesgo de que eso ocurra? ¿Para satisfacer a fulanita y fulanita o fulanito y fulanito que no pueden tener hijos propios no por una patología sino porque la Naturaleza dice que nanay?
“Envidia y xenofobia”. Claro, como no se necesita argumentar mucho, mejor decir bobadas. ¿Envidia?¿De qué?¿Xenofobia?Consúltese el Diccionario.
“…son una banda de horteras…”. Cada uno se retrata con los “argumentos” que utiliza. Ser hortera o elegante no tiene nada que ver con tener o no tener razón.
Desde luego, si esta es la opinión alternativa… qué miedo. Sectarismo, prejuicios, antidialéctica y, sobre todo, muy poca querencia democrática: eso es lo que se puede apreciar en esta alternativa opinión. Es verdad, es una alternatva: una alternativa a la democracia, al libre contraste de ideas entre personas libres, una alternativa al esfuerzo dialéctico, una alternativa al matiz, una alternativa a la educación y al respeto. En definitiva, una alternativa totalitaria muy poco deseable.
Hágame cambiar de opinión. Le reto. Deme unos cuantos argumentos que vayan más allá de decir que son unos fachas y unos horteras. Demuestre que es tan demócrata y valedor de los derechos de las personas como pretende. Proponga y no denigre. Saludos.
Escrito por egolandia69 : Junio 16, 2005 09:04 PM



En fin. Esto es un ejemplo de lo que es la progresía popular que se ha ido produciendo tras 40 años de propraganda demagógica en nuestro país, los fachaprogres. Qué cruz, señor, qué cruz.