domingo, abril 17, 2005

II República: la sociedad se revela contra la propaganda (un comentario sobre la agresión a Carrillo)

Si usted tiene un agujerito con mierda tapado y lo destapa, vendrán las moscas, es inevitable. Se ha extendido por España la fiebre de los destapa-mierda y los menos legitimados para protestar por las molestias causadas por las moscas son quienes se dedican a buscar los mentados excrementos para arrojárselos a los demás a la cara. ¿Hasta dónde quieren llegar? A saber, porque hay gente en este país que no siente el más mínimo vértigo al acercarse al abismo. No lo tuvieron los ancestros en ese régimen de los años 30 que tanto reivindican y que tanto nos venden en una melíflua versión cuyo parecido con la realidad es pura casualidad y no lo iban a tener ahora sus descendientes políticos. Mucha recuperación de la memoria histórica, mucha bandera tricolor (recuérdese, la de un solo bando en un muy breve período histórico), mucha fundación Largo Caballero y Pablo Iglesias y nada, pero nada, de autocrítica o perdón (que tanto reclaman en los demás), ni bandera bicolor(la de todos en prácticamente toda la historia del país), ni fundaciones Besteiro (única corriente del PSOE contraria a la Revolución y a su frentismo "popular").
¿Para qué? Ellos a lo suyo. El País vomita una editorial en la que ni siquiera disimula: la culpa de que unos energúmenos que se dicen falangistas quieran linchar a ese prócer de todas las bondades cívicas, éticas y morales que es Don Santiago Carrillo, es, faltaría más, de F. Jiménez Losantos, C. Vidal, I. Villa y compañía. Punto. ¿Para qué más finura en los análisis?¿Verdad?¿Para qué intentar afinar un poquito más cuando sus lectores ni lo reclaman ni lo necesitan? En esta película de buenos y malos que se han montado las cosas están tan claras que ¿para qué hacerse preguntas acerca de la propia actitud, tan repugnantes como son los otros?
Durante cuarenta años la propaganda izquierdista acerca del período de nuestra historia que va desde la I República y el régimen de la Restauración hasta la II República, la Guerra Civil y el Régimen de Franco ha penetrado en nuestra sociedad como un cuchillo caliente en la mantequilla. La película de buenos y malos fue asumida por todos, incluídos los herederos del bando derechista de la Guerra Civil, o sea, los malos. Sin embargo, por primera vez, el cuchillo de la propaganda se ha enfriado y la sociedad es menos mantequilla que nunca. Cada vez más gente, también en la izquierda sabe, o al menos sospecha, que las cosas no fueron exactamente como nos las contaron los buenos: que ni la II República fue el régimen idílico que nos hicieron creer a tantos, ni el Alzamiento fue exactamente contra una democracia liberal y que, ni siquiera el Régimen del General Franco fue exactamente como nos lo contó la Secta.
Así que ¿cómo extrañarse de que la reacción ante el revival reivindicativo de la República no sea exactamente la misma que la que se ha podido ver desde los años sesenta hasta nuestros días? Es lo que tiene la democracia, y más en la era de internet: la información fluye libremente y como semilla al viento acaba por encontrar tierra fértil donde germinar. Ya no se puede esconder que el PSOE y el PCE estaban allí, eran parte, y clamaban por la Guerra Civil de la que después, cuando ya la perdían o cuando ya la habían perdido, querían abjurar y desentenderse. Y hoy, quieren ser también juez y montan sus chiringuitos republicanos y sus estatuas a Largo y a Prieto ¡estatuas, señores! ¿Cómo va a haber afición a la neutralidad en uno de los bandos? ¿Es un contrasentido o no?
Claro que hoy una parte considerable de la sociedad no quiere hacer más de mantequilla. Claro que medio país no va a seguir callado eternamente mientras los iluminados le acusan de ser o de apoyar al partido de los asesinos de García Lorca. Porque hoy, quien quiera, puede conocer qué hacían por la República los que pasaron por "republicanos" a la historia y qué es lo que por ella hacían los partidos mayoritarios de la derecha y el centro, y que fueron motejados de fascistas para la historia precisamente los que para sí se reservaron el nombre de "republicanos".
Siguen pensando estos señoritos de la Secta que con hacerse los agraviados y exhibir indecentemente sus extraordinarias virtudes democráticas ya todos nos sentiremos tocados por la mágica mano de la Verdad. Pues no. Si quieren que sus tesis sobrevivan van a tener que hacer algo más que llamar fascistas a los intelectuales que nos les dan la razón. Eso ya lo hemos visto, conocemos la vieja táctica stalinista, tendrán que probar con algo nuevo, ya no cuela. Con patéticas editoriales de su "órgano ofcial de expresión" no van a conseguir convertir otra vez en mantequilla a una sociedad cada vez más indócil. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Es sabido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La historia se vive una vez como tragedia ,la segunda vez como comedia.
La Alemania de hitler no es modelo para España y la Rusia de Stalin tampoco.

narpo dijo...

Muy bien dicho. Como siempre.

Un saludo.