domingo, junio 12, 2005

Las equivocaciones del PP.

El gran partido español de centroderecha, el Partido Popular, quiere mantener a su gente movilizada, en tensión. Perdió las últimas elecciones por muy poco y con un apoyo popular como nunca ha tenido la oposición en el presente período democrático. Está bien, tiene toda la lógica del mundo. Aceptemos, como hipótesis de trabajo, que, además, la estrategia de disputar a la izquierda eso que todos denominamos "la calle" es acertada. Aceptemos en esa misma hipótesis que, dada la situación nacional, se hace necesario mantener una presión sobre el Gobierno que vaya más allá del trabajo en las instituciones democráticas.
Sentadas estas bases ¿está el PP escogiendo bien los temas? Este ciudadano tiene muy serias dudas.
El PP es el partido, en principio, que debe servir de vehículo de representación a una parte de la sociedad cuya tendencia ideológica no es homogénea y que, por lo menos, presenta dos polos doctrinales bien definidos: el conservadurismo y el liberalismo. En cada votante del PP estos dos ingredientes ideológicos se mezclan en diferentes porcentajes, dándole un matiz más liberal o más conservador según el caso. Habida cuenta de la peculiaridad del mapa político español, en el cual no existe un partido estrictamente liberal, el PP debe hacer equilibrios bastante complicados para satisfacer a votantes de una y otra tendencia.
Desde la pérdida del poder, el PP ha estado dando bandazos desconcertados tratando de encontrar el perfil que ha de definir su labor como partido único de la oposición (otra de las grandes peculiaridades del mapa político español).
Una de las líneas claras de esta labor de oposición viene adscrita a las circunstancias en que se produjo su salida del poder. En esto no habrá grandes diferencias entre quienes se sienten más conservadores y quienes se sienten más liberales.
Otra línea de clara coincidencia es la pulsión antisocialista, antiintervencionista y antiestatalista, compartida por estas dos almas del centroderecha.
Tampoco debe despertar especial fricción lo relacionado con la política antiterrorista del Gobierno, la cual genera estupefacción incluso en buena parte de los ciudadanos identificados con la ideología izquierdista en cualquiera de sus graduaciones.
Y más coincidencia aún se encontrará entre el electorado de centroderecha sobre lo que podríamos denominar "la cuestión nacional" donde resulta evidente que la labor gubernamental está poniendo en riesgo la misma existencia de la nación.
Sin embargo, hay algunos puntos de crítica al Gobierno elegidos por la actual dirección "popular" cuya idoneidad es muy discutible y que pueden causar una gran erosión en la fortaleza de esta oposición que como sabemos es la más fuerte que se ha visto en el actual período constitucional. Me estoy refiriendo en concreto a lo relacionado con aspectos de índole moral (la famosa defensa de "la familia") y a "los papeles de Salamanca".
Veamos.
Tras las manifestación de las víctimas del terrorismo, apoyada con justicia, pertinencia y entusiasmo por el PP, éste, acto seguido, se ha apuntado a la celebrada contra la "devolución" de los "papeles" de Salamanca reclamados por la Generalitat y a la que ha de celebrarse en breve "en defensa de la familia", o sea, contra la ley que permitirá el matrimonio entre homosexuales.
En mi opinión se trata de un claro error político puesto que ambas actuaciones están provocando ya la desmovilización en la parte de la sociedad más liberal, por mucho que, a cambio, se obtenga la fidelización de la más conservadora.
La cuestión del Archivo de Salamanca deja muy claro que el Gobierno español es rehén de los separatistas catalanes y ello debe ser denunciado pero no cayendo en la demagogia. Una cosa es que lo ideal sea la conservación de la unidad del Archivo y otra cosa muy diferente es que no siendo ideal que ciertos documentos se vayan a Barcelona esto suponga una catástrofe tan grande como para montarle una manifestación al Gobierno.
Las manifestaciones pierden efectividad si se hacen por cualquier cosa. No se puede poner uno hiperpatriótico por un asunto menor porque España tiene muy serios problemas respecto a su supervivencia como nación y lo peor que podría ocurrir es que el único partido en el que los españoles podemos confiar como defensor de la idea de España agarre el vicio de llamar al lobo y que cuando el lobo venga de verdad, lo que ya está ocurriendo y seguirá ocurriendo cada vez con mayor frecuencia e intensidad, nos pase lo que al niño del cuento y que ya nadie le crea.
La defensa de la unidad nacional es una cuestión en extremo delicada y debe ser administrada por el PP con suma precaución e inteligencia. Convertir esta noble causa en la imagen especular del victimismo vacuo de los nacionalismos periféricos sólo puede significar su debilitamiento al provocar el desapego de quienes siendo patriotas de todo corazón son sumamente refractarios a cualquier tipo de nacionalismo (es el caso, por ejemplo, del ciudadano que escribe estas líneas).
Para los más liberales y menos conservadores resulta no menos complicado seguir al PP en su confrontación con el Gobierno respecto a los matrimonios homosexuales. Creo que no me equivoco si afirmo que la inmensa mayoría de los liberales son totalmente conscientes del papel que el cristianismo ha desarrollado en la cristalización de la ideología que profesan y que por ello, independientemente de si son o no creyentes, guardan un gran respeto por esta religión.
En el caso concreto de España, y en relación con lo anterior, la inmensa mayoría de los liberales son conscientes de la tradición anticlerical de la izquierda y generalmente se oponen a ella considerándola una lacra para el país (entre otros méritos ostenta el estar en el origen de una guerra civil). En el caso concreto de la ley del matrimonio entre homosexuales, creo que, incluso, la mayoría de los liberales estarían de acuerdo en que el Gobierno no ha demostrado ninguna sensibilidad para con la religión católica y que se hubiera podido consensuar una ley sin llegar a este perjudicial estado de confrontación. Cualquier liberal, además, es un firme defensor del Estado de Derecho y sabe que la Constitución española -le guste o no- reserva un trato especial para la religión católica.
Pero siendo cierto todo esto, cuando más liberal y menos conservador sea un individuo más le preocupará la identificación casi exacta entre la postura sostenida en este asunto por la Iglesia y la sostenida por el Partido Popular. El PP, que volverá en algún momento a ostentar la responsabilidad de gobernar España, tiene que saber y tiene que dejar meridianamente claro que no se puede legislar en función de lo que una religión opine, por fundamental que ésta sea en la vida de un país, como efectivamente es la católica en el nuestro.
La postura del PP en este caso debería haber sido muy diferente de la que ha adoptado, puesto que también aspira a Gobernar un país donde una gran parte de su sociedad está radicalmente en contra de lo que pide la Iglesia católica. Debería haber criticado con toda contundencia al Gobierno por su actitud prepotente y hasta chulesca, por no haber, si quiera, intentado el diálogo y el consenso, y por haber legislado contra la opinión de una parte enorme de la sociedad.
Al mismo tiempo debería haber dejado nítidamente claro que el PP no es el brazo político de la Iglesia Católica española y haber presentado ante la sociedad su alternativa para dar satisfacción a una determinada reclamación social que, más allá de los excesos del “lobby gay”, existe y es legítima.
Tampoco debería apuntarse a ese discurso exagerado de que la Iglesia -como institución- está siendo perseguida porque nada hace un daño mayor a una causa que su defensa con falsos argumentos. La institución no está siendo perseguida, los católicos no están siendo perseguidos, pero la tradición cristiana sí que tiene a un partido hostil en el ejercicio del Gobierno. Eso es lo cierto y contra lo cierto es contra lo que hay que desarrollar una labor política, no contra los gigantes que son molinos.
Es la alternativa que ofrece a la sociedad lo que nos interesa, no un delirio de persecución que sólo entusiasmará a un porcentaje pequeño de los que, en un momento dado, podrían auparle de nuevo a la gobernación del Estado. La posición adoptada por el PP seguramente causará una gran satisfacción a los católicos más estrictamente practicantes o a los más conservadores pero a los más liberales los deja fuera de juego, con dudas respecto a la aconfesionalidad de esta organización política y a la influencia que en su dirección tiene la propia Iglesia católica.
[Una nota relacionada: en esta tensión -que bien sé es difícil de administrar- entre conservadurismo y liberalismo, los gallegos antisocialistas y antinacionalistas nos encontramos con unas elecciones autonómicas en las que el PP ha tomado una actitud absolutamente delirante, consecuencia de una dejación de funciones prolongada en el tiempo de manera injustificable e imperdonable. Resulta imposible de creer que sus dirigentes no sean capaces de comprender la situación en que han puesto a sus potenciales electores, especialmente a los menos conservadores. En otro artículo, y quiero reafirmarme aquí en ello, he calificado su actitud de antipatriótica, puesto que es evidente el mal que para España supondría que otra comunidad autónoma cayera en las garras del populismo nacionalsocialista.
Galicia necesita una modernización política urgente y el PP de Fraga, Baltar, Cacharro, Cuíña y demás no la pueden llevar a cabo porque representan justamente lo contrario. Es cuestión de vida o muerte que se acabe con la corrupción y el nepotismo más indisimulado que ha florecido bajo el manto protector de Fraga. Es imprescindible también una modernización ideológica que permita a Galicia realizarse y progresar como lo hicieron Madrid o Valencia, saliendo de esta patética condición de región "objetivo 1" de la UE, que ya parece nuestro estado natural. Y si no se lleva a cabo rápidamente la revolución ideológica necesaria en el centroderecha gallego, que tendría que ser en un sentido radicalmente liberal, los gallegos buscarán un cambio donde nunca han querido, muy a su pesar, en los abrevaderos del populismo, la demagogia, el victimismo y el ensimismamiento chauvinista. Y si ello ocurre la culpa, la responsabilidad histórica, será exclusivamente del PP. Y será una muy grave responsabilidad.]

11 comentarios:

Alberto dijo...

> El gran partido español de centroderecha, el Partido Popular,

No estoy de acuerdo. Es de derechas, o al menos lo parece mucho. Y en la política "lo que parece es". La única centroderecha que hay, hoy en día, es CiU y PNV, pero no son partidos a nivel estatal. Y en cuanto a liberalismo y conservadursimo yo creo que el PP es conservador. Hasta el PSOE está casi más próximo al liberalismo que el PP (si nos dejamos de prejuicios y nos fijamos que a la hora de la verdad, tanto el PSOE como el PP mantienen el modelo del Estado del bienestar, privatizan empresas, etc. osea que hacen casi lo mismo, no son liberales ninguno). Pero el PP es más conservador que el PSOE y apoya demasiado a una religión, lo cual no es demasiado compatible con la tradicion liberal europea. Ahí el laicismo del PSOE resulta bastante más liberal.

Xabier Cereixo dijo...

¿Que PNV y CiU son liberales?¿Que el PSOE es más liberal que el PP? Uf, en fin, la opinión es libre en este país. En el PP habita un alma claramente conservadora y eso es indiscutible. Sin embargo, su política económica fue la más liberal realizada por ningún Gobierno de la democracia, con mucha diferencia, aunque todavía le quedaba un trecho que no se atrevió a recorrer.
Por último, el laicismo puede llegar a ser muy poco liberal. Todo depende de su beligerancia. Es una cuestión de grado.

Sirajoyfueraliberal dijo...

Yo creo que el PP sí está modulando su presencia en las manifestaciones.

Con las víctimas del terrorismos estuvo toda la plana mayor. En la de los papeles de Salamanca rebajó el nivel y dio el protagonismo a los lideres regionales. Que el PP sea un partido de ambito nacional no debe hacer olvidar que tiene que defender los intereses regionales, especialmente es su feudos. La presencia del PP en la manifestación por la familia parece que va a ser de perfil bajo y en ella se encontrará los seguidores más democratacristianos del partido.

Lo de decir que un nacionalista (CiU y PNV) es liberal es como decir que un comunista es liberal.

Nomotheta dijo...

No creo que el rechazo a los matrimonios homosexuales sea (o deba ser) un monopolio de la religión católica. Debemos, además, prestar la debida atención a quien ha convocado la manifestación aludida.

Por otro lado, mirando la cosa desde una perspectiva exclusivamente liberal, debiera resultar cuando menos dudoso este tipo de arreglo matrimonial, que, como seguramente podrás imaginar, tendrá consecuencias políticas, económicas.....impositivas. Nada hay que repugne más a un liberal que financiar, Estado mediante, las francachelas libérrimas de un conjunto de privilegiados articulados en histriónico lobby.

Se me dirá que los homosexuales son otra cosa que esa imagen deformada y grotesca que presento. Y sin duda que muchos lo son. Pero sería precisa una exposición larga y sosegada (que en un futuro haré, en mi lugar particular) para poner de manifiesto el desarrollo histórico de la institución matrimonial, su sentido, su realidad, sus necesidades a lo largo del tiempo, y la necesidad de la que nace.

A partir de ello se apreciaría nítidamente que las circunstancias concurrentes en una unión homosexual no son comparables a las que han dado forma, a lo largo de milenios, a las uniones heterosexuales monógamas.

Y, una vez más, el progresismo más sectario se pone del lado de los que con más fervor (fervor casi religioso) niegan la naturaleza humana.

Por otro lado, resulta fácil frivolizar sobre la importancia del Archivo de Salamanca, y de las maniobras tendentes a dividirlo.

Son las mismas fuerzas que pugnan por romper la Constitución y la convivencia en libertad y democracia las que tratan de trocear el Archivo.

El simbolismo de ese conjunto de papeles es más importante que su valor documental para los perversos secesionistas (a los que lo único que interesa de la historia es cómo trasformarla para que arroje las conclusiones que mejor refrenden sus políticas), del mismo modo que un billete vale mucho más que el papel en el cual está impreso.

Alberto dijo...

> ¿Que PNV y CiU son liberales?

Eso lo dijíste tú yo no. Yo simplemente dije que el PNUV y CiU eran de centro derecha. El PP ahora no, es de derecha a secas. No dije que fuesen liberales.

> ¿Que el PSOE es más liberal que el PP?

Sí, pero si te dejas de prejuicios y atiendes a razones.

> En el PP habita un alma claramente conservadora y eso es indiscutible. Sin embargo, su política económica fue la más liberal realizada por ningún Gobierno de la democracia, con mucha diferencia, aunque todavía le quedaba un trecho que no se atrevió a recorrer.

Y similar es la política económica del PSOE. Vale quizás no tan liberal. Pero como el PP es muy conservador y el PSOE en otros aspectos sí que es más liberal, por eso digo que resulta más liberal que el PP. El PP no es nada liberal ni económicamente ni socialmente. El PSOE económicamente no lo es, pero socialmente sí, por ejemplo no obliga a estudiar religión, el PP sí lo hacía.

> Por último, el laicismo puede llegar a ser muy poco liberal. Todo depende de su beligerancia. Es una cuestión de grado.

Puede, pero lo que sí que no es en absoluto liberal es la religión, obligar a estudiar una religión, etc.

Alberto dijo...

> Por otro lado, mirando la cosa desde una perspectiva exclusivamente liberal, debiera resultar cuando menos dudoso este tipo de arreglo matrimonial, que, como seguramente podrás imaginar, tendrá consecuencias políticas, económicas.....impositivas.

Igual que el matrimonio heterosexual. Si estás en contra del matrimonio homosexual por esa razón también deberías estarlo en contra del otro.

> Por otro lado, resulta fácil frivolizar sobre la importancia del Archivo de Salamanca, y de las maniobras tendentes a dividirlo.

¿Estás en contra de que se devuelvan los papeles a sus legítimos dueños? ¿Un liberal de verdad no respeta la propiedad siempre?

> El simbolismo de ese conjunto de papeles es más importante que su valor documental para los perversos secesionistas (a los que lo único que interesa de la historia es cómo trasformarla para que arroje las conclusiones que mejor refrenden sus políticas), del mismo modo que un billete vale mucho más que el papel en el cual está impreso.

Ay, el cuento de la derechona española de toda la vida. Los auténticos liberales jamás han tenido ese discurso.

Yo os considero neoconservadores, pero no liberales en el sentido clásico.

Nomotheta dijo...

Cuando dices : “igual que el matrimonio heterosexual” volvemos al punto de partida, al prejuicio de partida.

Cuando hablas de legítimos dueños...¿a cuando te remontas?....¿es Palestina del pueblo de Israel, de los persas, de los griegos, de los romanos, de los otomanos, de los cruzados cristianos, de los ingleses...etc etc?. ¡Ay la legitimidad en la propiedad!. ¿Será que la seguridad en la propiedad está destinada a garantizar el orden y la tranquilidad PRESENTES?...

Como miembro de la derechona “de toda la vida” (y “neo”-conservadora a un tiempo, adviértase la contradicción), estimo que para ti el liberalismo debe consistir en una forma edulcorada de socialismo (libertinaje disfrazado de libertad).

El liberalismo tiene un fundamento moral (para percatarse de ello aconsejo acudir a los clásicos -y no tan clásicos- liberales).

Y aprovechando la mención de los clásicos (tuya y mía) me gustaría que nos dijeras que entiendes tú por liberalismo “en sentido clásico”. De veras me gustaría.

Alberto dijo...

> Cuando dices : “igual que el matrimonio heterosexual” volvemos al punto de partida, al prejuicio de partida.

No veo ningún prejuicio.

> ¿Será que la seguridad en la propiedad está destinada a garantizar el orden y la tranquilidad PRESENTES?...

Esa excusa se puso alguna vez para dar golpes de Estado. No digo más...

Por otra parte es una falacia total el hecho de que devolver el 3% de los papeles de un archivo provoque una desestabilización. Es un archivo simplemente.

> El liberalismo tiene un fundamento moral (para percatarse de ello aconsejo acudir a los clásicos -y no tan clásicos- liberales).

Sí pero basado en la Razón, no en juicios de valor no científicos.

> Y aprovechando la mención de los clásicos (tuya y mía) me gustaría que nos dijeras que entiendes tú por liberalismo “en sentido clásico”.

Yo entiendo liberalismo clásico lo que no es el neoconservadismo o el liberalismo a lo Tatcher. Esa técnica de endemonizar al adversario, creyéndose que se tiene la verdad absoluta no es propia de liberales. Son liberales los que escuchan a los demás, los que tienen eso que llaman ahora "talante" (dialogante), no lo que hace George W. Bush o hacía José María Aznar de utilizar una estrategia bipolar buenos - malos. Eso es mero maniqueismo.

Nomotheta dijo...

No ves prejuicio porque partes del supuesto de la igualdad de los dos tipos de enlace, que te parece tan clara que no te merece ulterior discusión.

Este presupuesto es un prejuicio.

Su fundamento mismo es una falacia manifiesta. No son iguales dos cosas distintas ni, por tanto, pueden tratarse del mismo modo.

Los golpes de Estado podrán tener innumerables escusas, pero el respeto a la propiedad es vital para que una sociedad sea libre y justa, así como próspera, especialmente una democrática y plural.

Si empezamos a mezclar churras con merinas vamos por mal camino.....

"Es un archivo, simplemente". Ahí muestras tu ceguera ante su valor simbólico. Si fuera solo un Archivo no solo nadie impediría que se cambiase de lugar, sino que ningún partido pediría dicho traslado.....¿lo entiendes?....

Tu fe en la Razón (así, con mayúsculas) es conmovedora. Tras apabullarme con juicios de valor no científicos (¿y cuales lo son?), pretendes que el liberalismo es un producto de la razón....¿y quién podría negarlo?....pero olvidas que este contempla lo que no es racional, y es la ideología que mejor contempla precisamente eso...y lo respeta, sin ensalzarlo tratando de que parezca razón, que la razón de unos pocos se convierta en la de todos.

Pero dado lo que tú entiendes por liberalismo no sé si debiéramos seguir charlando: y es que me dices lo que NO entiendes por liberalismo (muy pobremente por cierto, con una grotesca caricatura de 3 importantes estadistas) pero a la hora de definirlo positivamente balbuceas con un: "escuchar a los demás".

Yo ya te he escuchado un rato, ¿Y ahora qué, te doy la razón?.....no hace falta, lo olvidaba, pues tu liberalismo estaba sentado cómodamente sobre la Diosa Razón. ¿Cómo iba a faltarle a tus palabras tan noble atributo?......

Alfonso Guerra dijo...

El PP tiene en su discurso que su política gira hacia el centro, pues si están girando hacia el centro y están situados donde están situados, en que parte de la derecha estarían antes para que buscando el centro todavía les falte mucho para llegar

Roberto Iza Valdes dijo...
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