martes, septiembre 06, 2005

España va perdiendo la guerra contra la antiEspaña pero la guerra no está perdida

Es triste aceptarlo pero no sirve de nada negar la evidencia: en más de un aspecto los nacionalismos antiespañoles le van ganando la guerra a España. Nunca me parece tan obvia esta realidad como cuando oigo afirmaciones en el sentido de "si quieren la independencia que se la den porque por una frontera no merece la pena que muera nadie más". Estamos ya en esa fase en que cada vez más de nuestros compatriotas asumen como inevitable ese tipo de final para el supuesto "conflicto" existente.
En la misma línea, muchos de nuestros compatriotas creen que la única manera de acabar con el "conflicto" es "dialogando". Más grave aún: si preguntas "¿dialogar con quién?" te responderán que con "los vascos" o con "los catalanes".
Una tras otra se van instalando en nuestro subconsciente colectivo nacional (denominémoslo así para entendernos un ratito) ideas y conceptos que tienen su origen en el muy bien engrasado aparato de propaganda del enemigo, y que vayamos aceptándolos en nuestra terminología política cotidiana es la demostración palpable de que estamos perdiendo, en un aspecto fundamental, esta guerra que se nos ha declarado.

*TRAGANDO TERMINOLOGÍA, RENUNCIANDO A SÍMBOLOS, OLVIDANDO NUESTRO NOMBRE

Son muy conocidas y no insistiré, pues, en ellas algunas sonoras derrotas en la batalla del lenguaje: desde el ocultamiento tras palabras de un idioma que no conocemos ("kale borroka", "abertxale", "Euskal Herria", etc...), hasta el intercambio de términos inasumibles socialmente por otros más fácilmente vendibles ("separatistas", "activistas" o "radicales" por "terroristas"; desde la conversión en tabú de términos absolutamente honorables, de uso tradicional y en absoluto peyorativo ("Vascongadas" o "región") hasta la apropiación ideológica de palabras que no pertenecen a nadie en particular ni tienen más matiz ideológico que el que se le quiera dar (Grupo "Vasco", Grupo "Catalán", "galleguismo", "catalanismo", "nación", "país", comunidad "histórica")...Como es sabido, la lista de ejemplos es muy extensa.
Otro aspecto de la inferioridad en que el patriotismo español se encuentra en este momento histórico de la guerra declarada contra España es la relación de muchos de nuestros compatriotas con los símbolos y hasta con el nombre de nuestro país. Nuestra bandera se ha convertido en un trapo vergonzante, y su uso timbre de distinción de fachas cavernarios. Mientras las banderas de las comunidades autónomas, especialmente de aquéllas donde el nacionalismo está más extendido, son de uso corriente y hasta abusivo, el de los símbolos españoles son rápidamente asimilados a un supuesto nacionalismo español de pretensiones imperialistas y colonialistas.
La misma palabra "España" es evitada con frecuencia en la discusión política pública para ser substituida por la desvaída "Estado" y el nombre de nuestra lengua es rebajado de grados para transformarse de español en castellano, con la consecuencia nada casual de convertirla en algo ajeno, extranjero, allí donde existe bilingüismo desde tiempo inmemorial.

*¿NACIÓN?¡QUÉ MÁS DA!
Muchos de nuestros compatriotas no ven nada grave en todo esto. El “primus inter pares”, nuestro presidente, es el primero en no conceder ninguna importancia al hecho de que los españoles consideremos o no a nuestra nación como nación y que parte de nuestras regiones sí adquieran esa consideración legal al mismo tiempo que España la pierde. Entre la ignorancia, el desinterés y la hipocresía, según los casos, de muchos de nuestros compatriotas (comenzando por los que en la actualidad ostentan las más altas responsabilidades administrativas), España se puede ver ante la ONU con, un proceso de presunta descolonización, ya que ella misma acepta que tiene sometidas a su legalidad e imperio diversas naciones que harán uso y abuso de su derecho de naciones a organizarse con su propio estado.

*COMPATRIOTAS ABANDONADOS PARA CALMAR A LA BESTIA

No obstante, el grado de gravedad de las implicaciones derivadas de ir perdiendo una guerra de este tipo todavía puede incrementarse. Muchos de nuestros compatriotas han asumido tan profundamente los postulados del enemigo que han dejado de sentirse concernidos por la suerte de sus compatriotas, si éstos viven en ragiones donde el nacionalismo aspira a la independencia, cuando deberían ser una de sus principales preocupaciones pues son la primera línea nacional y los primeros en recibir los envites del nacionalismo, cada vez más desinhibido. Y ello es así hasta el increíble punto de preferir dejar abandonados a millones de ellos en manos de los que se declaran enemigos de España que mantenerse firme en la defensa de su patria, en su historia, en su ordenamiento democrático, y, sobre todo, en mantenerse firmes en la misma idea de la Razón que debería hacer imposible rendirse ante quien ha recurrido a lo más bajo moralmente para conseguir sus fines –desde el asesinato a la extorsión, desde el reto chulesco a la legalidad a una suerte ¿atenuada? de limpieza étnica y destierro sistemático de los disidentes, por poner un par de ejemplos. Ese famoso “pues que le den la independencia” incluye el abandono de compatriotas y a pesar de que debería ser inadmisible ni como broma, ahí está, en boca de muchos de nuestros razonables compatriotas.

*ACEPTAR EL LENGUAJE DEL ENEMIGO TIENE CONSECUENCIAS

Pero cada hecho tiene su porqué. Si aceptas la existencia de un conflicto político aceptarás todo lo que viene detrás. La derrota incipiente de nuestros días tiene su origen, su semilla. ¿Qué más natural que una nación civilizada y democrática como España le conceda la independencia a pueblos como el vasco y el catalán que llevan siglos y siglos luchando por su independencia? ¿Es que esa resistencia secular no tiene tintes heroicos?¿No es admirable cómo quieren a lo suyo, a sus tradiciones? No crea, amable lector, que esto es el puro absurdo. La propaganda es así, sencilla y clara: debe instalarse en las mentes de forma natural, como un cuchillo caliente entrando en la mantequilla. Cada vez más de nuestros compatriotas creen sinceramente que esa “lucha” existe desde hace “siglos”, a pesar de toda evidencia. Cada vez más de nuestros compatriotas creen en la existencia de un algo homogéneo llamado “pueblo vasco”, o “pueblo catalán”, o “pueblo gallego”. Cada vez más entre nuestros compatriotas creen que lo lógico y democrático es darle lo que han reclamado tan heroicamente desde hace tanto tiempo.

*¿NACIONALISMO DEMOCRÁTICO? TERRORISMO NO ES SÓLO ASESINATO

Entre las supercherías, casi leyendas urbanas, que los enemigos de España han colocado en nuestro territorio como minas antipersona o bombas de fragmentación, según se mire, está la disociación entre nacionalismo democrático y nacionalismo antidemocrático. Como en todos los casos señalados con anterioridad, la batalla ha sido perdida contra toda evidencia. El nacionalismo antiespañol pretendidamente democrático ha vivido y ha conseguido todos sus éxitos políticos gracias a la existencia del terrorismo. Cualquier persona informada lo sabe, incluidos los que jamás lo aceptarían en público.
Aún es hoy el día en que los aliados antiespañoles del Sr. Zapatero, nuestro presidente, el primer ministro del Reino de España, nuestra patria, siguen agitando el espantajo terrorista como una amenaza nada velada.
Y no sólo eso. El terrorismo no es solamente el asesinato o el coche bomba. El terrorismo es la praxis “política” basada en la creación de estados de terror, de creación de temor y angustia, de imposibilidad de desarrollo de una vida política (y no política) en libertad de aquellos ciudadanos que disienten de fines y medios de quienes lo practican. Cuando hay personas que pierden su libertad de cátedra en Cataluña por la presión física y moral de grupos de nacionalistas estamos hablando de terrorismo. Cuando se boicotean conferencias, actos políticos o el libre ejercicio del derecho de asociación, estamos hablando de terrorismo. Cuando se tiran huevos a líderes políticos o a los locales de sus formaciones o cuando éstas deben ocultar los carteles con su nombre (obligándoles a una clase ¿atenuada? de clandestinidad), estamos hablando de terrorismo. Cuando los comerciantes no pueden elegir en libertad el idioma en que quieren presentarse ante sus clientes, cuando los ciudadanos, en general, no pueden elegir el idioma en que quieren referirse a los lugares en que nacieron o vivieron o besaron por primera vez, estamos hablando de terrorismo.

*LA GRAN BAZA DE LA ANTIESPAÑA: EL CAÍNISMO POLÍTICO ESPAÑOL, LA LEYENDA NEGRA Y LA FALTA DE ORGULLO PATRIÓTICO
Estamos perdiendo la guerra porque los enemigos de España cuentan con una gran baza: buena parte de nuestros compatriotas han nacido, crecido y vivido en esa falaz ilusión antiespañola que es nuestra leyenda negra, nuestro sentimiento de inferioridad ante las naciones desarrolladas, nuestra falta de orgullo patriótico, y, muy especialmente, nuestra histórica y desgraciadamente persistente tendencia al caÍnismo político.
La izquierda española tiene una gran responsabilidad en este aspecto concreto porque anteponiendo sus intereses a los de la nación ha jugado a colgar todo lo presuntamente malo de nuestra historia en el debe de la derecha, actitud en la que perseveran aún. Un enemigo dividido es un enemigo más débil, la antiespaña lo sabe y a consolidar esta división ha dedicado buena parte de sus esfuerzos (prohibidos los pactos con el PP, ¿recuerdan?). La izquierda española padece un muy evidente “Síndrome de Estocolmo” respecto al nacionalismo: se pudo ver en la nefasta II República y se sigue viendo en la era democrática postfranquista.
Desgraciadamente, el análisis nos lleva todavía un poco más lejos. Nuestra era es también la de la corrección política, es decir, la del imperio intelectual de la izquierda: tampoco la derecha ha sabido desembarazarse de dicho imperio y conservar en su integridad la independencia ideológica. La consecuencia en el caso que nos ocupa ha sido que no sólo la izquierda ha padecido esa enfermiza manifestación del “Síndrome de Estocolmo” sino que también buena parte de la derecha ha presentado los mismos síntomas.

*LA GUERRA NO ESTÁ PERDIDA, PERO HAY QUE CAMBIAR LA ESTRATEGIA YA

La guerra no está perdida, ni mucho menos. Pero España debe reaccionar o se verá amputada, verá mutilado su devenir histórico, verá su ordenamiento legal destrozado, algo que una democracia no puede soportar (recuérdense las órdenes incumplidas del Tribunal Supremo), y verá como muchos de sus ciudadanos (y España, ya que es una democracia, es cada uno de sus ciudadanos) ven definitivamente perdidos sus derechos y su identidad como ya está sucediendo.
España debe reorganizar su estructura administrativa: el Estado debe recuperar parte de las competencias que ha cedido y debe hacer que parte de las competencias que hoy recaen en las Comunidades Autónomas pasen al nivel municipal rompiendo ese centralismo autonómico de nuevo cuño, a menudo antidemocrático, antihistórico y totalmente absurdo. [Una consecuencia terrible del descontrol sobre las CC.AA es que las que no padecen de nacionalismo se han contagiado de las actitudes de las que sí lo padecen, y todo parece señalar en la dirección histórica de un renacimiento de los reinos de taifas]. Muy especialmente, las competencias sobre educación deben ser recuperadas por el Estado, ya, con urgencia. De ninguna manera se deben seguir haciendo concesiones disgregadoras en materia judicial o tributaria (lo cual se está dando también en las CC.AA donde ni ha habido ni hay nacionalismo antiespañol). De ninguna manera se pueden seguir aceptando tropelías de índole lingüística.

*ESPAÑA DEBE ACABAR CON LOS PRIVILEGIOS Y GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

España debe garantizar la absoluta igualdad en derechos y deberes de todos los españoles e impedir la consolidación de privilegios. España debe acabar con situaciones como las de que disfrutan Vascongadas o Navarra en su régimen fiscal y que suponen un agravio comparativo para las demás regiones. España debe hacer que se cumpla la ley sin excepciones de ningún tipo. La bandera nacional debe lucir en todas la instituciones y si alguna se niega su autoridad debe ser suspendida y sus responsables inhabilitados, condenados a fuertes multas y si fuera necesario a penas de prisión. Y debe hacerse sin miramientos, exactamente igual que se nos cobran los impuestos. Una nación que no hace cumplir sus leyes es una nación de pacotilla.
En definitiva, España debe demostrar a sus enemigos que tiene orgullo, que no se va rendir como una vaca yendo al matadero, y que mientras tenga un aliento de fuerza no va a consentir por más tiempo que se la denigre, chulee, hiera y tome a rechifla. La función de España no puede ser la de pagar las facturas y nada más.
En cuanto a la repulsiva cuestión del terrorismo en cualquiera de sus graduaciones, la respuesta de la nación debe estar alejada por completo de cualquier veleidad negociadora o de cualquier tolerancia. Los exaltados que boicotean una conferencia a base de gritos, tomatazos, huevazos, salivazos, empujones, amenazas y demás, deben conocer de una vez por todas que en una democracia no hay delito mayor que atentar contra los derechos de las personas, sea derecho a la vida, propiedad, libertad de expresión, cátedra, asociación o cualquier otro. Este tipo de terroristas debe saber que la respuesta de los españoles, de cualquier tendencia y que se organizan voluntaria y libremente en un estado democrático, va a ser tan dura como haga falta hasta que esos comportamientos fascistas y totalitarios sean totalmente erradicados de nuestra sociedad.
Y, de manera simbólica, para que quede claro ante todo el mundo, dentro y fuera de nuestras fronteras, España, o sea, los españoles, debemos recuperar, ya, con urgencia, el derecho al uso del español en la toponimia. Basta ya de que los españoles tengamos que hablar en gallego, catalán o vascuence para referirnos a lugares de España situados en las regiones donde se hablan esas lenguas (por cierto, lenguas españolas que pertenecen a todos los españoles, no sólo a los nacionalistas antiespañoles) y que, en cambio, los hablantes de esas lenguas podamos (me cuento entre ellos) llamar Xaén a Jaén, Saragossa a Zaragoza o Nafarroa a Navarra.
El sentimiento de inferioridad y el ir siempre a remolque de los órdagos de la antiEspaña se tiene que acabar o pasaremos de estar en mala situación a estar derrotados totalmente y de perder batallas más o menos significativas a perder la guerra definitivamente.

23 comentarios:

LouReedCensored dijo...

Y quien les dice a los constituyentes del 78, "uds. son los culpables de todo esto"?
Me cago en el artículo 2 y en Título VIII.

Xabier Cereixo dijo...

La cosa, en mi opinión, va más allá, incluso, de la Constitución del 78. A pesar de la Constitución, porque la situación podía ser muy otra si los dos grandes partidos españoles no fueran como son.

Anónimo dijo...

Colega, estimable esfuerzo de contradicción...
Es tan terrorista lo que acusas como lo que pides...

Perry dijo...

¿Y que ha propiciado todo esto? Respuesta: el 11-M.
Como en cualquier caso de asesinato, es positivo ver a quién beneficia esa muerte.
ZP actúa como un pelele en manos ajenas. Capaz de gobernar para una veintena de parejas homosexuales, que hasta el momento han contraído "matrimonio", haciendo caso omiso y agraviando a la mayoría de familias españolas. Ya ha dado sobradas muestras de como funciona esto de la democracia. España es un estorbo y hay que decirlo con mucho diálogo y talante. Que vaya calando y tan "clarito como se lo han puesto a Rajoy, que ha salido de la entrevista como cabía esperar: Ahora él debe las respuestas al Gobierno(?).
El 11-M hay que aclararlo. ELECCIONES GENERALES YA.

Perry dijo...

Ah! me olvidaba. Divide y vencerás. Lo digo por el 11-M. Objetivo: Atomización.

Xabier Cereixo dijo...

Anónimo ¿podrías especificar dónde está el terrorismo que propongo? ¿o es que te aburrrías y dijiste voy a tocarle un poco las narices al facha éste que propone Ley para conservar la Ley y su nación, como se sabe objetivos terroristas de toda la vida? Desde luego a tí sí que no se te puede acusar de hacer ningún estimable esfuerzo, como no sea el de ir llamando terrorista a un pacífico ciudadano que expone sus ideas con bastante cuidado, a pesar de la situación, entre otras cosas porque suelo discrepar públicamente con las ideas de mis seres más queridos. Pero nada,tranquilo, disfruta de tu cobarde anonimato. Si te parece que la palabra terrorista se puede usar con esa alegría... en fin, no eres del tipo de ser humano que este ciudadano respeta. Es una palabra excesivamente fuerte. No te conozco y no lo sé, pero piensa un poco en lo que has dicho. Tal vez no seas un ejemplar irrecuperable.

David Estellés dijo...

Si no he entendido mal el sentido general del extenso artículo, se trata de una guerra entre los nacionalistas españoles, como tú, y los nacionalismos periféricos, no? Y que es lo que te hace pensar que el primero es mejor que los segundos?

Xabier Cereixo dijo...

Pues lo has entendido bastante mal. En primer lugar patriotismo no es nacionalismo. En segundo lugar, acepto que pudiera existir, al menos en el plano teórico, un patriotismo democrático de, por ejemplo, algunos, pocos o muchos, ciudadanos de Cataluña, Vascongadas o mi amada Galicia. Lo que digo es que de ninguna manera ha existido tal cosa. El nacionalismo de algunos de nuestros catalanes, vascos y gallegos ha utilizado todo lo que en términos políticos y morales yo odio, desde la mentira al asesinato, siempre, en praxis y en concepto, violenta y antidemocráticamente. Y acuso a buena parte de mis compatriotas de haberse comportado como imbéciles sin orgullo, de abandonar a los suyos, de complicar la situación con su actitud temerosa, de generar problemas inexistentes, de no hacer cumplir la ley, de haber escondido nuestros símbolos nacionales, de haber renunciado al uso de ciertas palabras de nuestro idioma y, en general, de haberse acobardado ante las amenazas de los más vociferantes, los más violentos, o los más osados políticamente. Lo que digo es que el nacionalismo antiespañol no sería nada sino fuera porque España cometió el error de querer apaciguarlo. No existe ninguna posibilidad de un pacto permanente. Y creo, con toda sinceridad, que los políticos españoles han tirado a la mierda un hermoso sueño porque no tuvieron redaños para enfrentarse a quienes amenazaban con una insurrección sin ninguna posibilidad de llevarla a cabo.
Pero es que además, en términos de convivencia democrática, el hecho de que no se cumpla la ley, es la mayor de las tragedias. Obsérvese latinoamérica. Ley y nada más que Ley es lo que quisiera, por igual, para todos y siempre, no cuando convenga.
En esta guerra me preocupa infinitamente más lo que hacen los míos que lo que hace la antiEspaña. Porque la antiEspaña no sería más que una anécdota si la propia España no la hubiese alimentado con tanto empeño.
Y en términos morales, intelectuales y políticos la antiEspaña me parece tan poquita cosa que casi ni puedo comprender cómo hemos llegado a esto (es un decir, porque tristemente comprendo).
Y una última cosa. Si hay un país en el mundo al que no puede tacharse de nacionalista, ni a su población, ese es España, esos son los españoles. Digan lo que digan los mentirosos que odian a España.

Gul-Pah-go dijo...

Cierto.
La ley no se cumple.
Y lo mas cierto y lo mas triste es que esa renuncia es una traición a los que vivimos en, pro ejemplo, Cataluña y no somos nacionalistas.
Ya llevamos mucho tiempo viendo como se incumplen las leyes. Siendo llamados fachas por simplemente decirlo.
Pero que nadie se equivoque. El objetivo del nacionalismo catalan no es la independencia.
Simplemente con esa politica de renuncia mis compatriotas se debilitan mas y mas.
Al tiempo

David Estellés dijo...

Estoy de acuerdo contigo en una cosa: "Ley y nada más que Ley es lo que quisiera, por igual, para todos y siempre, no cuando convenga."
Con respecto a lo del patriotismo y el nacionalismo, en tu artículo defiendes a la nación española frente a los nacionalismos periféricos. Llámale a eso como quieras, pero para mí sigues siendo nacionalista español.

Xabier Cereixo dijo...

Pues nada, hijo. Tú mismo, con tu organismo. Espero que no seas como el del chiste aquel que no sabía la diferencia entre un buzón y el culo de una vaca. Un nacionalista hace la nación el centro de su "ideología". Y no es mi caso. Para mí el centro de mi ideología es el ciudadano, el individuo. Hay muchas más diferencias pero no es cuestión de hacer un ensayo apresurado. Créeme o no me creas, ahí poco puedo hacer, pero carezco por completo del espíritu gregario y sectario propio del nacionalismo.

Anónimo dijo...

En teoria los liberales no debieran ser fieles patriotas sino mas bien todo lo contrario, partidarios del fin de todas las naciones empezando por la propia. Por eso, cuando en un lugar que se las da de liberal, leo cosas como esta no puedo evitar pensar que el liberalismo espanol esi igual que fue el fascismo espanol o la religiosidad espanola, mas espanol que liberal, mas espanol que fascista, mas espanol que religioso, con el resultado final de acabar no siendo ni liberal, ni fascista, ni catolico, sino solo y exclusivamente espanol, con el agravante de qeu ahora ademas predicais que el nacionalismo espanol no existe.
Escritos como este donde se equipara al nacionalismo cultural y demcratico con el terrorismo y se llama a la defensa de los espanoles en tierras nacionalistas me recuerdan el Manifiesto de la Union de Escritores Serbios que dio el pistoletazo de salida para la agresion serbia ... i paradojicamente para el fin de Yugoslavia.

Xabier Cereixo dijo...

¿Para qué perder el tiempo en responder a lo que se dice cuando se puede dar a la tecla del discursillo preparado y ya está, venga o no venga al caso? Eso de que la defensa del ordenamiento legal (español, claro, es el que tenemos, incluso los independentistas responden ante las leyes españolas y pagan los impuestos en virtud de la legitimidad del Estado español; los derechos de que gozamos todos en España, nacionalistas y no nacvionalistas, liberales y socialdemócratas, religiosois y ateos, hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales,...los tenemos gracias al ordenamiento democrático español no porque cuelguen de los manzanos) es la posición del nacionalismo español contra el nacionalismo periférico es otra de esas estrategias dialécticas infumables y, desde luego, totalmente perversas con que muchos pretenden desacreditar a cualquier patriota español y si no es así que alguien me explique cómo se puede ser patriota español sin ser un fascista. Jamás de los jamases los nacionalismos antiespañoles hubieran llegado a donde han llegado cumpliendo la legalidad, lo cual saben perfectamente y por eso la han forzado todo lo que han podido o se han aprovechado indignamente (en el mejor de los casos) de quienes la han transgredido abiertamente. Y lo que defiendo en mi artículo es que ni siquiera eso hubiera sido suficiente. Además han contado con la colaboración de una antiespaña totalmente española (ni nacionalista, ni periférica) en su interior, por un lado, y, por otro, con los complejos de ideológicos de buena parte de la población y, más concretamente, de muchos políticos de todos los signos. Los nacionalismos antiespañoles han utilizado contra la población española la memoria de Franco como si cada español fueran en realidad un Franco. Si decir esto es nacionalismo...en fin.
Lo cierto es que no existe el famoso nacionalismo español, al menos de manera significativa. Y desde luego no existirá por el mero hecho de quienes odian a España lo repìtan mil veces al día. Les gustaría, ya lo sé, pero, no lo hay. La España moderna y democrática está orgullosa de ser lo que es y ello incluye sus idiomas, su diversidad cultural, su historia y en modo alguno oprime a ninguna nación que tenga bajo su dominio colonial. Tampoco la repeticion constante hará que esto se produzca. Mientras el nacionalismo es respetado y goza de toda libertad y legitimidad democrática, tiebne sitio en las instituciones y pueded tabaqjar, como de hecho hace, por la ruptura de España, los nacionalistas son incapaces de reconocer que España existe en sus regiones, que la mayoría de sus habitantes se sienten españoles y que el nacionalismo no deja de ser uno de los componentes "ideológicos" de asociedades que son muy diversas. Analizar la realidad de esta manera no puede ser considerado nacionalismosalvo que se interprete en la clave de que "cree el ladrón que todos son de su condición". Como le he dicho a un anterior opinante ni soy nacionalista ni me gustaría que surgiese un nacionalismo español. Pero, claro, sois muchos los incapaces de comprender que esto es completamente compatible con un patriotismo democrático y liberal. Porque para empezar, son legión los que en este país creen que sus ideas son las únicas democráticas y razonables (sucede en todos los campos ideológicos aunque más en unos que en otros). Graciosamente, este es un defecto muy español... como los propios nacionalismos periféricos.

Naixin dijo...

Hace unas semanas te recomendé a los impulsores de un nuevo medio de comunicación digital. El principal responsable podría ser tu gemelo, espero que se hayan puesto en contacto contigo. Saludos.

Anónimo dijo...

eres el nuevo josé antonio primo de rivera

Anónimo dijo...

Patria, patria, patria... El derecho del padre a matar a sus hijos... :[

Roberto Iza Valdes dijo...
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Roberto Iza Valdes dijo...
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NoTONoEagles dijo...

Help Mommy, there are Liberals! underneath my bed!!! (No, seriously, that's the name of the book...) Don't believe me? The dang thing's on Amazon, not some hippie-press bullcrap ;) Anyway, thought you might enjoy, pinko ;)

richard51 dijo...

Siento ser tan escéptico. España ya hace algunos años que perdió la guerra, no la guerra formal, firmada y reconocida oficialmente, pero si la guerra de facto. Es decir, tu vas al País Vasco y a Cataluña y funcionan en la praxis como Estados independientes, sólo falta la rública oficial a su independencia. Dentro de poco tiempo vendrá Galicia y Canarias. Y esto es irreversible. Estamos abocados a una confederación de estados o a la existencia de varios Estados independientes en la península ibérica. Como dice el dicho "entre todos la matamos y ella sola se murió". Y esto es así desde la Transición (por no mirar más lejos). ¿Cabe alguna solución?. Sí, muy radical y quizás utópica, la vuelta a un país centralizado. Las CC.AA. fueron un invento forzado por las históricas con el café para todos, pero no fue suficiente, algunos se conforman con el café pero otros quieren café, copa y puro y un nuevo charlet. O hay cambios en la Constitución para derogar las Comunidades Autónomas o esto no tiene solución. (joer, mira que soy pesimista, eh¡). El pesimista es aquel optimista bien informado. Saluditos.

Roberto Iza Valdes dijo...
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Iza Firewall dijo...
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Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el autor del texto. Y puntualizar que patriotismo no es nacionalismo. El patriotismo no está basado en la identidad racial, de origen, etc., no es excluyente, sino integrador. Sin embargo el nacionalismo es todo lo contrario, es excluyente y divide a las personas que habitan en un mismo territorio