miércoles, noviembre 30, 2005

Sobre el boicot: cabreo de españoles, felicidad de separatistas

A ver, a ver. Dice el mandamás de ERC en la Generalitat que 1) el mercado natural del cava catalán -que no español- es el mercado internacional (y que se olviden los empresarios de ese mercado facha del imperio opresor) y 2) que los consumidores catalanes tienen que ser cada vez más como los europeos (que también deben ser internacionales, se supone) y optar de forma creciente por los productos "de proximidad". No se entiende bien como si los europeos son tan partidarios de los productos de proximidad van a ir corriendo a comprarse cava catalán. Es fácil imaginar la gracia que le puede causar esta bonita teoría política al chauvinista francés que, seguro, seguro, seguro, estará deseando cambiar su "champagne" de "proximidad" de siempre por el cava "de lejanía".
Andan ahora preocupados muchos empresarios catalanes ante el cabreo creciente de muchos de sus clientes españoles. Porque eso y no otra cosa es el tan cacareado boicot, no una campaña organizada por una mano negra manipulando a un montón de ciegos necios sin criterio. Pero ¿qué esperaban? Las consecuencias pequeñas o grandes que se deriven de este cabreo tendrán su origen más en la soberbia que en la política. Han sido arrogantes hasta límites increíbles y la gente empieza a cansarse. España nunca se ha opuesto a la expansión de empresas catalanas o vascas por el resto del territorio porque no existe ese anticatalanismo que algunos se inventan. Si la hipoteca de La Caixa ofrecía mejores condiciones que la de Cajamadrid el español medio elegía la de la Caixa sin dudar. No se puede decir lo mismo de Cataluña, que se ha vuelto endogámica por culpa de un nacionalismo liberticida que ha jugado bien sus cartas. Allá ellos. Pero en el caso del mercado español, donde el consumidor es más o menos soberano, cada uno ha elegido lo que le ha dado la gana sin que la política interfiriese en sus decisiones. Entre otras cosas porque eso suele perjudicar al consumidor más que beneficiarle.
¿Qué ha cambiado? La ostentación. Hacemos lo que nos da la gana. Financiamos a quien nos da la gana. Mantenemos a quien nos da la gana. Beneficiamos a quien nos da la gana. Y si estos se dedican a tocarles las narices, se fastidian. Porque haremos lo que nos de la gana y ustedes seguirán siendo nuestros clientes, faltaría más, que para eso somos los más guapos, los más listos, los más modernos, los más todo, y ustedes son unos pobres paletos que nos necesitan.
Se les ha ido la mano pensando que nada tendría nunca consecuencias. Nunca una defensa de lo español, ni de la lengua común, siempre al servicio de una ideología que ha hecho de la hostilidad hacia lo hispano su razón de ser. ¿Y qué esperaban?¿Una callada sumisión?
La gente ha acabado por hacerse algunas preguntas ¿Cómo pueden permitir sin alzar jamás la voz la sin razón de la reversión lingüística?¿Cómo pueden callarse mientras son multados colegas de su gremio o se les hace objeto de boicot por usar el español? Y para rematarla ¿qué se les ocurre? Intensificar su apoyo a esos macarras políticos que se han hecho con el control de la Generalitat. Genial idea. Y les extraña que la gente reaccione.
A mí me pone muy triste esta situación. Me resulta patético ver como tras años y años de culpable silencio, de callado asentimiento, una empresa como Freixenet se acuerde, un poquito, no hay que exagerar, de su españolidad y que lo haga solamente y de manera tan obvia por el temor a que sus cuentas de resultados se resientan. Me da mucha pena, digo, porque creo firmemente en la españolidad de Cataluña y veo a los catalanes como compatriotas. Me da pena porque las generalizaciones implican injusticias, sin remedio.
He visto a representantes de la empresa catalana decir que les ha cogido en medio una guerra que no va con ellos y en la que no tienen nada que ver. Mentira. Han colaborado, y mucho, tanto con el pujolismo como con sus descendientes chulescos y matoniles. Por acción y por omisión.
Sólo espero que se aprenda algo de esta situación. Lo veo difícil. No se cómo se podría parar todo esto. Lo lamento por todos, por la España que quiero, incluida Cataluña, y lo lamento, sobre todo, por mis compatriotas catalanes, los que no han entendido de qué iba todo esto hasta que ha sido tarde, los que aún no lo comprenden, o los que no han tenido fuerza para oponerse aunque hubieran querido.
Lo que sí sé es que ya hemos llegado a una situación muy grave, tal vez sin vuelta atrás. Porque ¿qué significa ese "boicot"? Según yo lo entiendo, es el triunfo supremo de los separatistas (quienes creo que hacen lo posible para que tenga éxito). Significa que hemos dado un paso más hacia la secesión, uno muy triste. Ya no se trata de que una parte de la población de Cataluña ya no se sienta parte de España sino que una parte de los españoles empiezan a no sentir a Cataluña como parte de su nación. El sueño de los secesionistas, vaya.

4 comentarios:

El boínas dijo...

Aprovecho la q tenís liá pa ofreceros espumoso de TOMELLOSO, con una relación calidad/precio incroallable. S'apelle MANTOLAN y no produce ni esquizofrenia ni cagalera.
Saludos desde la llanura, donde, podeis observar, practicamos bilingüismo.

Anónimo dijo...

Cataluña no tiene salvación, a no ser que se produzca un cambio en la actitud de la sociedad catalana ante su aplastamiento por parte de una clase dirigente político-empresarial a lo largo de los 30 últimos años.
El boicot podría hacer reflexionar a la parte económica del tándem, pues no es tan fácil reconducir la estrategia de sus empresas ante un hecho como el boicot.
En la sociedad civil ,empiezan a producise movimientos, ej manifiesto de los 16 etc... en contra de la locura fascista-nacionalista.
En resumen...
El boicot puede ser traumático, pero también puede ser efectivo en la salvación de Cataluña.

Anónimo dijo...

Los empresarios del cava piden a Montilla que "nadie grite contra España" para evitar boicots

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276290437.html

Los empresarios del cava recordaron que el mercado español supone un 60% de las ventas de cava durante la visita de José Montilla a la Escuela de Viticultura y Enología de la Diputación de Barcelona en la finca Espiells de Sant Sadurní d'Anoia. Estuvieron presentes algunos de los empresarios más representativos del sector como el presidente del Institut del Cava y de Codorniu, Magí Raventós, el presidente de Freixenet, Josep Lluís Bonet, y Agustí Torelló de Pime Cava, además de representantes de las cavas del Penedès.

Según explicó Montilla, los empresarios están "preocupados por posibles nuevos boicots" y le pidieron que "nadie grite contra España" [...]

Anónimo dijo...

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