jueves, junio 08, 2006

Héroes de mentira en Chez Polanco

Tertulia del 7 de junio en La Ventana de Gemma Nierga, muelen a palos a un representante del PP. Pero no unas lumbreras de premio Nobel, no, sino la poquita cosa de Trinidad Jiménez, el demagogo insolente de Ignasi Guardans y Rosa Aguilar, que aunque para ser comunista tiene un pase, lo cierto es que como polemista deja bastante que desear. Un tal José Luis Ayllón, creo que diputado, es incapaz, pero totalmente incapaz, de defender ya no las tesis de su partido sino los simples argumentos básicos del, digamos para entendernos, centroderecha social. Cierto que todo la tertulia se desarrolla en un escenario con aroma a encerrona, pero nuestro triste diputado contribuye con su candor a que la encerrona sea todo un éxito.
De siempre me he preguntado el porqué de estas actuaciones patéticas en casa del enemigo, no consigo entenderlo. Comprendo que se defiendan los principios y las ideas aunque sea en casa del Diablo, pero hágase con todas las consecuencias, no con un miedo incomprensible en quien cree tener razón, no con la actitud mendicante de quien quiere hacerse perdonar no se sabe qué. Pienso ahora en Mercedes de la Merced con ese temor desmedido a que le llame facha su amigo Carlos Carnicero. Si se hay que ir a luchar ideológicamente a ciertos sitios hay que hacerlo con todas las consecuencias, incluidas las de parecer antipático y quedarse en estrepitosa minoría. Si no, mejor quedarse en casita con las pantuflas puestas, el coñac y el partidito de fútbol en la tele.
Desgraciadamente es inevitable formularse la pregunta de si estamos ante un problema de actitud o ante un problema de convicción. Demasiados de estos centristas con tarjeta VIP en Chez Polanco expelen por todos sus poros una actitud vergonzante que ya no es sólo una tendencia al pactismo más desmedido y humillante sino pura inconsecuencia intelectual.
Mientras tanto cómo no sentir una inmediata admiración por un Arcadi Espada que defiende en condiciones de extrema dificultad sus ideas, ya no en una situación de encerrona sino encerrado en la cárcel del pensamiento único en que se ha convertido la Cataluña de nuestros días.
Cómo no sentir una admiración instintiva por Gotzone Mora y con ella por cada militante disidente del PSOE y por cada uno de los militantes del PP en las Vascongadas, auténticos héroes que han de vivir en la más pura hostilidad, hostilidad de verdad, no sólo la mala baba “amiga” del sin par Carnicero.
Haciendo comparación, sin duda odiosa para quien ella palidece hasta esfumarse, la actitud de estos representantes de esta derecha tan educada resulta cualquier cosa menos heroica. Su gran gurú, el alcalde más guay del universo y de parte del extranjero, ya se ha aprendido la lección hasta el punto de tomarse la vida política como si transcurriese en un estudio de la cadena SER. Cada vez que abre la boca da la impresión de llevar a cuestas, como en una condena mitológica, las miradas severas (¿o colegas?) de Gabilondo, de Nierga, de Cebrián, de Polanco
Tal vez recuerden, amigos lectores, aquella afirmación que aseguraba que el perfecto estado policial es aquel en que la policía ya no es necesaria porque todos han interiorizado la coerción y nadie se sale de las líneas marcadas. Esto es lo que me sugieren estos luchadores heroicos, felices en sus cárceles sin barrotes, con sus principios de chicle estirándose a conveniencia de quien manda.

4 comentarios:

Francisco J. Alcaraz dijo...

¿Qué, amigos liberales, nos hacemos unas pajillas?

manutc dijo...

Era más entretenido con Guardans, Pujalte, Zapatero y López Garrido. Claro, era otoño de 1999.

Anónimo dijo...

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