lunes, junio 05, 2006

Javier Ortiz, ejemplo de pregonero de laFiesta de la Rendición ante ETA

Javier Ortiz es columnista de “El Mundo” desde hace mucho tiempo. A pesar de que discrepo totalmente de la mayoría de sus análisis por razones más bien obvias, lo cierto es que siempre había apreciado una cierta independencia en lo que escribía. Recuerdo que en la funesta época de la descomposición del régimen felipista, se mantuvo en una posición de cierta dignidad al no caer en el patético sectarismo de la mayoría de sus compañeros de profesión e ideología. Sin embargo, hoy no puede presumir de tal cosa y no se puede encontrar gran diferencia entre lo escrito por él y lo evacuado por, digamos, un Enric Sopena y si ha transformado en un ejemplo muy triste de en qué se han convertido algunos al alistarse en el ejército de los pregoneros de la fiesta de la derrota ante ETA y la gloria que nos aguarda sin el PP en el futuro mundo perfecto.
Tengo en mis manos la columna que ha redactado el día 5 de junio de 2006 y digo redactado porque parece que la haya producido un autómata a base de clichés, por un lado, y desde una posición palmariamente sectaria, por otro. Es uno de tantos articulitos inanes contra el PP, de esos que pueblan las páginas de los periódicos nacionales de forma masiva.
Según Ortiz el PP niega la realidad y el PSOE la acepta, aunque le disguste, de ahí que no tenga problemas en negociar con lo que el denomina “izquierda abertzale”. Afirma Ortiz que el PP pretende remediar una situación político social que le disgusta prohibiéndola, en referencia a la famosa Ley de Partidos que consensuaron PP y PSOE, y señalando la presunta evidencia de que el PP no extrae la obvia conclusión de que dicha Ley no ha cambiado nada en el País Vasco. Finalmente Ortiz niega que el PSOE se haya vuelto condescendiente con Batasuna como cree el PP, sosteniendo que simplemente son realistas al considerar al partido ilegal como interlocutor necesario, y defendiendo que tanto PSOE como Batasuna están en la misma situación teniendo que aceptar como interlocutor a quien le disgusta.
Para Ortiz este empecinamiento del PP está basado en un dogmatismo aún más radical que el de Franco cuando se negaba a aceptar la existencia de la URSS.
En fin, lo terrible del artículo es que denota una total pérdida de independencia intelectual, inscribiéndose en la cohorte de aduladores y tontos útiles del actual Gobierno.
Uno tiene derecho a pensar lo que le de la gana y hasta ahí no hay nada que decir, sin embargo un analista político debería asentar sus tesis en cierta finura y dejar los eslóganes electorales para los partidos, que funcionan con otros parámetros. Cuando quien se pretende analista político afirma que un partido que representa, al menos, a la mitad de la ciudadanía española considera que la existencia de la denominada, por propios y acríticos, “izquierda abertzale” como un problema que se soluciona con una férrea prohibición no sólo está cometiendo un error de enfoque intelectual sino que está pervirtiendo y falseando la realidad, es decir, está mintiendo a sus lectores.
Uno puede estar de acuerdo o no con la Ley de partidos, apreciar en ella señales liberticidas, considerarla inútil o perniciosa, pero lo que no puede afirmar es que pretenda prohibir una determinada ideología, porque sabe perfectamente que tal cosa en España no se da, ni siquiera con el nazismo.
Uno puede tener la idea que quiera acerca de los resultados de dicha Ley y considerarlos buenos, malos o regulares, pero decir que su aplicación no supuso cambios sustanciales en la política vasca es mucho más que un error de enfoque intelectual, es un falseamiento de la realidad, una mentira que se demuestra simplemente observando el muy evidente interés de Batasuna por cambiar esta Ley y sus consecuencias y por romper la dinámica política que la había producido.
Uno puede tener la opinión que le de la gana sobre la situación política española en relación a la actividad de la banda terrorista ETA pero lo que no puede hacer sin dejar en evidencia en qué se han convertido la mayoría de los columnistas de izquierdas de este país es trufar un artículo de una mentira tras otra para ayudar al Gobierno y desgastar a la oposición: Javier Ortiz como la inmensa mayoría de sus compañeros de profesión e ideología se han convertido en propagandistas sin ningún disimulo.
En contra de lo afirmado por Ortiz, la Ley de partidos sí cambió sustancialmente la situación política.
En contra de lo afirmado por Ortiz dicha Ley no se ha aplicado “prolongadamente” sino que más bien en la historia de la Democracia lo que se ha aplicado prolongadamente es la consideración de Batasuna como algo distinto de ETA.
En contra de lo afirmado por Ortiz, la Ley de Partidos no pretende la prohibición de una ideología y mucho menos de un grupo social, sino que pretende que una banda terrorista mantenga una sucursal legal en las instituciones democráticas.
En contra de lo afirmado por Ortiz, la Ley de Partidos no se hizo con el “apoyo” del PSOE sino que el partido socialista –especialmente el partido socialista vasco de entonces- tuvo una participación mucho mayor que lo que indica esa expresión y dirigentes como Redondo, Díaz, personalidades próximas como Savater y otros muchos, así como otras tantas organizaciones cívicas, la defendieron como si tratase de una idea propia y el propio Zapatero la hizo suya.
En contra de lo afirmado por Ortiz, la pérdida de apoyo social a ETA sí se había transformado en pérdida de influencia y sólo el cambio de la situación política generado por el Gobierno Zapatero ha permitido que ETA vuelva a tener una gran influencia que es, insólita y absolutamente, regalada, y va más allá de la influencia real en la sociedad vasca.
En contra de lo afirmado por Ortiz, el cambio de postura del PSOE no se basa en un principio de aceptación de la realidad ni tiene como objeto la consecución de objetivos más ambiciosos, sino que es precisamente el cambio radical de los objetivos que se pretenden lo que ha provocado un cambio igualmente radical en la estrategia estrategia. Ya no se pretende la derrota total de ETA sino que se persigue un cambio total de la organización territorial de España y para eso el PP no sólo sobra sino que es un problema. Los objetivos no son más ambiciosos son, sencillamente, distintos, por lo que el consenso con el PP, por otra parte prohibido en el pacto del Tinell, está fuera de lugar.
Y en contra de lo afirmado por Ortiz, de lo que intenta demostrar, la realidad no tiene por qué ser aceptada de manera inmutable y se puede cambiar. Por ejemplo, se puede derrotar a ETA, por mucho que los agoreros como Ortiz, los voceros del pacto con el Diablo, los propagandistas de la rendición, los tontos útiles de la destrucción de la nación española y el pacto constitucional nos digan que no e intenten demostrarlo con perfectas piezas de la manipulación como el artículo de Javier Ortiz en “El Mundo” el día 5 de junio de 2006 que no es sino una auténtica indignidad intelectual.

3 comentarios:

more dijo...

Los blanqueadores de los asesinos se multiplican. Les invito, con advertencia de que puede ser perjudicial para la sensibilidad, a que lean el vómito de un tal Ignacio Sánchez-Cuenca en el País de hoy. El último párrafo es memorable: "Rajoy parece cada vez más acosado por los extremistas dentro de su partido. Si no controla la situación, el PP puede transformarse en el principal obstáculo a las expectativas de paz dentro del bloque democrático. Justo ahora, cuando ETA está más débil y aislada que nunca. Si el Partido Popular se empeñara en zancadillear el proceso, confirmaría que la derecha sigue siendo una rémora para el avance de España". El artículo en cuestión se llama El proceso de paz y sus enemigos.

LouReedCensored dijo...

Atento Rajoy!
Van a por tí!
Esperan que tires la toalla y que la recojan las fuerzas más blanditas del PP. Quieren la división como hoy ha dicho Blanco con eso de que hay "problemas internos en el PP".
Ojito, que te la clavan, Rajoy (y por supuesto a todos).

zETAp, NAZI!

Florecilla Silvestre dijo...

Javier Ortiz siempre fue a mi entender la respuesta de "el mundo" a los escritos de Eduardo Haro Tecglen. Ortiz, con su indisimulada defensa de Batasuna, es el típico "intelectual" que reafirma su condición de tal oponiéndose a todo lo que suena a ético y a lógico. Craso error: si cualquiera de nosotros quería ponerse por encima del bien y el mal leyendo cogitaciones supuestamante profundas, nadie mejor que el fenecido maestro, con ese lenguaje arcano y esa argumentación entrecortada.

Ortiz es un Tecglen sin glamour: de aquel te interesaba esa forma de escribir tan especial, que transmitía una sapiencia y una lejanía propias de una persona mayor. Éste otro es el típico progre de opereta cuyos artículos son en comparación, un concierto de eructos de Homer Simpson. Parece que hoy se ha tirado un pedo: debe ser que los Domingos toca fabada. En "el mundo" es un progre-cuota, puesto ahí para mayor gloria del centrismo pedante y dialogante que tanto gusta a su director.