miércoles, junio 07, 2006

Víctimas y traición

(Este artículo fue publicado originalnmente en DEBATE 21, el día 6/6/06)

Hace uno, diez, veinte o treinta años, ETA me mató en una calle de Bilbao, Madrid o Barcelona. Seguramente no fui sino un daño colateral, la bomba estaba dirigida a un teniente coronel o a un político. Sin embargo, mi muerte, mi asesinato, no difiere en nada del que se llevó las portadas de periódicos e informativos televisivos o radiofónicos: nuestras vidas fueron arrebatadas, el peor crimen posible. Formo parte de la Asociación de Víctimas del Terrorismo porque, además de muerto, también fui gravemente herido, con secuelas terribles en lo físico y en lo psicológico, puesto que también perdí a un ser muy querido.
No hubo motivos para aquello salvo el de ser un habitante de esta desventurada patria, ni tenía ni adquirí mérito alguno, era y soy una amenaza, un disparo para la socialización del sufrimiento. ETA dispara a España en el cuerpo y en el alma de los españoles, o,más bien, en el de los habitantes de España.
Hace uno, diez, veinte o treinta años tuve que irme del País Vasco, no me sentía legitimado para arriesgar las vidas de mis seres queridos, que no me pertenecían, especialmente las de los más pequeños. Tampoco puedo afirmar que me hubiera quedado aunque estuviera solo, no creo haber nacido para héroe. En cualquier caso, sentimos que nos teníamos que ir y como muchísimos otros, nos fuimos. A pesar de ser nuestra tierra, a pesar de amarla profundamente, a pesar de haber sido ilegítima y criminalmente expulsados de ella, hoy no tenemos derecho a decidir sobre su destino. Primero nos echaron y luego, sin nosotros, están decidiendo: a eso le llaman democracia, derecho a decidir, autodeterminación.
Vivo en el País Vasco. Desde hace más de treinta años soporto la amenaza de muerte sobre mi vida, el secuestro de mis derechos más elementales como humano, la ausencia de libertad. No puedo andar sin ser amenazado, no puedo explicar mis ideas en la Universidad, me es imposible garantizar la integridad de mis bienes personales. Sufro. No obstante he decidido quedarme a luchar no por una vocación heroica de la que carezco sino por simple instinto de supervivencia. Muchos otros se han ido, muchos otros han muerto, muchos han enmudecido terriblemente porque le han secado el alma.
Son las consecuencias de pertenecer a un pueblo que está luchando por su libertad. Cuando los vascos luchamos por nuestra libertad muchos vascos la pierden, paradoja repulsiva.
También son las consecuencias de pertenecer a un pueblo como el español que ha conseguido vivir en libertad. Cuando los españoles somos libres, muchos españoles pedemos la libertad, síntoma de un enfermedad social que muchos se niegan a ver.
Muchos españoles, además, creen que lo mejor es abandonarnos a nuestra suerte. Démosle la independencia a los vascos y que se dejen de joder. Se olvidan de nosotros, sus compatriotas. Son muchos los que nos quieren abandonar, dejar en manos de quienes nos han matado, secuestrado, silenciado, amenazado 24 horas sobre 24, 365 días sobre 365, año tras año en los últimos 35 o más.
Dicen algunos que estamos demasiado implicados emocionalmente para que nuestras opiniones tengan valor político. Hace uno, diez, veinte o treinta años, a mí no me pasó nada: la pura casualidad. Estaba en Hipercor, pero la bomba me cogió lejos. Estaba cerca en los miles de veces que ETA ha cometido estragos y segado vidas y causado heridos, pero tuve suerte. Y sin embargo, soy una víctima del terrorismo, pero con suerte. Soy español, habitante de España, con libertad camino por las calles de las ciudades de esta desventurada patria. Podía ser tranquilamente cualquiera de los casi mil asesinados por ETA o cualquiera de los miles de heridos con o sin secuelas, o cualquiera de los afectados psicológicamente por su presión criminal. Si los padezco o no en la Universidad o en el periódico en que trabajo sólo depende de haber nacido en un sitio o en otro. Sí, no cabe duda, soy una víctima y no sólo en potencia. Soy una víctima de hecho, todos lo somos.
El Gobierno del Estado que contribuyo a mantener y que es expresión de lo acordado entre todos para vivir civilizadamente no tiene ninguna autoridad para hacer ninguna otra cosa que perseguir y meter en la cárcel a quienes cometen crímenes, los justifiquen como los justifiquen. El Gobierno de mi nación no tiene ningún derecho a hacer ninguna otra cosa que contribuir a que se aplique la Ley y a que su peso caiga con todo el rigor sobre aquellos que la vulneran.
Si el Gobierno de mi patria hiciese cualquier otra cosa que las señaladas se pondría fuera de la Ley. Y, efectivamente, estaría traicionando ignominiosamente a las víctimas de los criminales, o sea, a todos y cada uno de los habitantes del Reino de España. Y, efectivamente, dicha traición se está cometiendo ya, desde el punto y hora en que se concede valor de interlocutor político a una banda de criminales y asesinos, incluso, antes, de negociar y en su caso conceder, nada.

4 comentarios:

Rosa Luxemburg dijo...

Espero que no te importe que lo reseñe en ajopringue :)

naixin dijo...

La voluntad de verdad es anterior a la voluntad de poder. Es algo mucho más radical. Es el impulso a encontrarse por decisión propia en el ámbito en que ha sido colocado, de marchar en la dirección que la vida le ha asignado, de corresponder respondiendo a la llamada que le ha sido hecha.

Existir es ser llevado por este dinamismo y necesidad; resistirlo es doblegar pulsaciones originarias de nuestro ser y, con ellas, enajenar nuestra felicidad y dignidad profundas.

Lo contrario de la verdad son la apariencia, la falsedad, el encubrimiento y la mentira.

mabel dijo...

Leído en el libro Este Sol de la Infancia, de editorial Acumán.



PINTA OTRA RAYA

Art. 1: El edificio de Rue del Percebe nº 13, en ejercicio del derecho de autodeterminación del que a título colectivo son titulares sus ciudadanos, se constituye en Estado independiente.

Art. 2: La soberanía nacional reside en el pueblo de Rue del Percebe nº 13, del cual emanan todos los poderes del Estado.

Art. 3: El territorio nacional comprende el solar y todas las plantas de Rue del Percebe nº 13, incluidos el ático y la terraza; las aceras circundantes; así como el subsuelo y el espacio aéreo.

Art. 4: La forma de gobierno de Rue del Percebe nº 13 es la república asamblearia.

Art. 5: La bandera de Rue del Percebe nº 13 está formada por tres franjas verticales, que de izquierda a derecha son: la primera, de color rosa fucsia; la segunda, verde pistacho; y la tercera, amarillo chillón.

Por ley de la Asamblea se determinarán el escudo y el himno nacional.

Art. 6: La lengua oficial de Rue del Percebe nº 13 es el percebiano.

Art. 7: La Asamblea de ciudadanos ejerce el poder legislativo.

Se reunirá semanalmente, los domingos a las 18,00 horas.

Art. 8: La Asamblea elegirá un presidente, quien será considerado asimismo presidente de la República de Rue del Percebe nº 13.

Art. 9: Las leyes se aprobarán democráticamente por mayoría de los miembros de la Asamblea.

Art. 10: Para atender los asuntos cuya decisión no permita esperar a la reunión semanal de la Asamblea, ésta designará un gobernante cuyo cargo tendrá una duración de cuatro años, sin perjuicio de revocabilidad mediante moción de censura aprobada por la Asamblea.

Art. 11: La Asamblea designará jueces entre ciudadanos de Rue del Percebe nº 13, quienes administrarán Justicia aplicando las leyes aprobadas por la Asamblea.

Art. 12: La moneda oficial de la República es el sacarino.

Art. 13: Los ciudadanos de Rue del Percebe nº 13 contribuirán al sostenimiento de los gastos de la República de acuerdo con su capacidad económica, mediante el pago de los impuestos acordados por la Asamblea.

Art. 14: El ejército está formado por todos los ciudadanos de Rue del Percebe nº 13, salvo aquéllos que sean declarados incapaces para el servicio. Por ley se fijarán las obligaciones militares.

Corresponde a la Asamblea declarar la guerra y firmar la paz.

Art. 15: La República de Rue del Percebe nº 13 podrá concertar tratados internacionales con otros edificios y conjuntos urbanos.

Art. 16: Cada apartamento de Rue del Percebe nº 13 podrá erigirse en Estado independiente por decisión mayoritaria de sus habitantes mediante referéndum de autodeterminación convocado al efecto.

En virtud del poder emanado del pueblo declaro promulgada esta Constitución. El presidente de la Asamblea constituyente de Rue del Percebe nº 13, Sr. Rompetechos. (Constan firma y fecha en el original.)

Anónimo dijo...

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