lunes, septiembre 18, 2006

Yo también soy de extrema derecha

Nueva vieja campaña. Todos a una, ministros, voceros y palmeros. Besaculos, vividores y aspirantes; asesinos de gramáticas, goebbelsitos y cambiachaquetas; ecos, antis, dandys che-camisetistas; quintacolumnistas, acomplejados y apaciguadores arrodillados; postmodernos de la derecha ahuecada, viejos camisazulistas y súbitoprogres; superficiales de la pseudoprofundidad, loritos de repetición, grajos de la letanía; comisarios, ignorantes y opositores a tontos útiles; chulitos de columna, proxenetas sindicados, demagogos full-time; virtuales hasta en papel, inflados de la nada, dogmáticos del vacío; señaladores digitales, repartidores de salvoconductos o dianas, ovejas blancas del rebaño negro: escuchad bien, vosotros, valientes de grupo, linchadores rabiosos, estatuas en la foto de la secta; escuchad, ya que amenazáis: yo también soy de extrema derecha.
Repetidlo, os autorizo: yo también soy de extrema derecha.

Yo también soy de extrema derecha

Nueva vieja campaña. Todos a una, ministros, voceros y palmeros. Besaculos, vividores y aspirantes; asesinos de gramáticas, goebbelsitos y cambiachaquetas; ecos, antis, dandys che-camisetistas; quintacolumnistas, acomplejados y apaciguadores arrodillados; postmodernos de la derecha ahuecada, viejoscamisazulistas y súbitoprogres; superficiales de la pseudoprofundidad, loritos de repetición, grajos de la letanía. comisarios, ignorantes y opositores a tontos útiles; chulitos de columna, proxenetas sindicados, demagogos full-time; virtuales hasta en papel, inflados de la nada, dogmáticos del vacío; señaladores digitales, repartidores de salvoconductos o de dianas, ovejas blancas del rebaño negro: escuchad bien, vosotros, valientes de grupo, linchadores rabiosos, estatuas en la foto de la secta, escuchad, ya que amenazáis: yo también soy de extrema derecha.
Repetidlo, os autorizo: yo también soy de extrema derecha.

sábado, septiembre 16, 2006

Oriana, mon amour

Ciao, Oriana. Te he amado tardíamente, pero, afortunadamente, las personas como tú no morís del todo, no morís más que a medias. Nos dejas partes de tí, jirones de tu alma valiente y podré empaparme de ellas mientras viva. Habrá motivo, desgraciadamente, para que lo que nos dejas mantenga su vigencia.
Ciao, Oriana, gracias. No conozco otro artículo periodístico con la repercusión mundial que provocó "La rabia y el orgullo". Eso es algo muy especial que sólo puede lograr alguien muy especial. Como tú soy un cristiano ateo que no puede consolarse con la esperanza de un futuro reencuentro, así que sólo puedo expresarme en un homenaje un poco absurdo a la belleza integral de cuerpo y de tu espíritu. Lloro no por tí, que ya estás más allá o más acá de estas cosas, sino por los que nos quedamos, peones negros en una partida macabra, tanto más macabra por cuanto carece de sentido. Lloro, pues, por los que nos quedamos y por nuestros hijos presentes o futuros que habrán de enfrentarse a la enferma legión de los que veneran las cadenas y las bombas y la sangre y el sometimiento.
Ciao, Oriana, gracias por esas palabras que tu mente concibió para hacerlas germinar en tantas bocas, en nuestras bocas pequeñas y en nuestras almas, grandes aunque sólo sea por amar algo tan grande como la libertad, la dignidad, el orgullo.
Desde la rabia de vivir entre tantos de los nuestros prestos a doblar las rodillas a la primera amenaza, sí, desde la rabia de tener que continuar cada día y cada batalla entre tantos de los nuestros siempre dispuestos a seguir a los que prometen paz a cambio de ignominia como si fuesen líderes y no traidores, sí, desde la rabia de comprender el odio que tantos de los nuestros sienten por lo que somos haciéndonos sufrir a los demás la mala conciencia de su culpabilidad imaginaria, sí, pero también desde la inquebrantable tranquilidad interior que otorga la determinación por tantos compartida de no dar un solo paso atrás en el conquistado territorio que nos permite vivir como hombres libres: desde esta contradicción que no lo es de rabia y orgullo ciao, Oriana.
La luz de tu conciencia ha iluminado muchas otras como una onda expansiva, antítesis bellisíma de esa otra onda expansiva sangrienta, cruel, mezquina contra la cual dedicaste tu vida. Estoy seguro de que te has ido en paz porque a pesar de esa indignación inevitable sabías que el resultado final de la guerra sería la victoria de los hombres libres, prque no hay idea más poderosa que la libertad. Nadie podrá evitar esta guerra y que se nos revuelva el estómago porque no se puede imaginar nada más atroz y absurdo. Pero aunque suframos, y los hombres libres sabemos que habremos de sufrir porque nuestros enemigos no se van a conformar con que bajemos la cerviz (¿cuándo lo váis a comprender, tristes apaciguadores?) es imposible que aquello en lo que creíste no sobreviva para siempre: a ello contribuiste decisivamente.
Con amor y agradecimiento, ciao, Oriana.

jueves, septiembre 14, 2006

11-M: extrema derecha y efectividad gubernamental.

Permítanme el tratamiento de un par de puntos relacionados con el 11-M, uno de naturaleza ideológica y otro sobre praxis propagandista, ambos íntimamente e indisolublemente relacionados.
Atención, preguntas: ¿qué tiene que ver lo que uno piense acerca del 11-M con su adscripción ideológica?¿Cómo se puede explicar de manera intelectualmente aseada que lo que los indecentes que cabalgan a lomos del caballo principal de la progrelandia española llaman "conspiranoia" sea cosa de la extrema derecha?
ABC (acompañante), El País (solista) y el resto de palmeros gubernamentales hacen lo posible por asentar en la sociedad española este vínculo pero, no hay sorpresa en ello, sin explicación alguna, esperando el éxito de su táctica por la vía de la repetición constante, entregándose así en brazos de los descubrimientos de Goebbels sobre la materia. Más aún, el ABC ya no sólo vincula a quienes dudamos de la versión oficial de lo ocurrido en el 11-M con la extrema derecha sino ya, y olé, con el extremismo antisistema.
Sin embargo, es tan evidente que lo ideológico no pinta aquí nada que uno se pregunta acerca de la efectividad de este tipo de propaganda. No pienso, ya quisiera poder hacerlo, como muchas personas contrarias a la actitud gubernamental en este asunto: las páginas de "El País" de estos días (como todas las realizadas en estos dos años y medio) están siendo muy efectivas, ya que están causando furor entre el público al que van dirigidas al tiempo que logran crear ese clima de "todos son iguales" que perjudica claramente los intentos de hacer aflorar la verdad de los hechos y que ésta sea conocida y admitida por una mayoría de ciudadanos. O, al menos, que el caudaloso río de incongruencias sobre el que intenta mantenerse a flote la tesis del Gobierno sobre los atentados de aquel infausto día de la primavera más sangrienta vivida por los ciudadanos de España tras la Guerra Civil sea conocido y permita a los hombres libres llegar a sus propias conclusiones, con la independencia que otorga el librarse de esa retorcida forma de manipulación que es la ocultación de los datos o la desacreditación de los que ya han visto la luz.
Quienes sin conocer qué ocurrió realmente el 11-M del 2004 nos hemos convencido de que algo raro y muy sospechoso está pasando en la "investigación" y de que el Gobierno y sus cómplices mediáticos mantienen una actitud incompatible con la voluntad de desentrañar la realidad de lo ocurrido no deberíamos desestimar sin más la posibilidad de que los empeñados en esa ocultación acaben por triunfar, sino definitivamente sí, al menos, durante el suficiente tiempo como para que las heridas causadas a la democracia española lleguen a resultar prácticamente irreversibles puesto que son, en potencia, letales.
Es cierto que el Gobierno y los medios de comunicación que obedecen o sirven (que de todo hay)a sus intereses manifiestan un nerviosismo que puede inclinarnos al optimismo. Pero no es menos cierto que mientras tanto van haciendo el camino hacia un abismo por el que nos arrastran a todos, por lo que ese optimismo, además de injustificado, se convertiría en una arma en contra muy peligrosa. Un rival confiado es un rival más asequible, más fácil de batir, mucho cuidado con ello.
La verdad resplandecerá, no obstante ¿será demasiado tarde entonces? El factor tiempo es determinante

martes, septiembre 12, 2006

Blogs, izquierda, derecha, censura, sectarismo...

Ayer escribí en esta su casa una anotación, que de puro humilde no alcanzaba ni de lejos la categoría de artículo, la cual provocó una catarata de comentarios ante mi sorpresa. Toqué una tecla sensible sin yo saberlo pero en vez de un debate lo que se produjo fue una descuajiringada colección de agravios (con las esperables excepciones).
Me preguntaba yo acerca de la influencia de las ideologías en el hecho de que unos blogueros sí y otros no permitieran la publicación de comentarios discrepantes, partiendo de mi propia constatación de que en innumerables ocasiones me había resultado imposible participar en bitácoras izquierdistas.
Mi opinión puede resumirse en la idea de que en la simiente de la izquierda actual está una cierta vocación por la tesis de que el fin justifica los medios. Ello incluye naturalmente la, llamémosla convencionalmente, censura, aunque no creo que sea realmente censura el hecho de no publicar comentarios determinados en tu propio blog. Asímismo creo que una ideología predominantemente liberal debería ser más refractaria a la idea de la censura ya que la libertad es un fin en sí mismo y nada justificaría su amputación: no se puede matar la libertad para lograr la libertad. La censura es, desde este punto de vista, algo que une a las ideologías totalitarias, utilicen la excusa que utilicen.
Sin yo haber sido capaz de preverlo, los comentarios se fueron en seguida por la cloaca de "el bloguero aquel hizo aquello", "aquel otro más", "tú peor" y cosas parecidas. La verdad es que lo particular me interesa menos que el debate acerca de si la mayor o menor liberalidad en los comentarios de una bitácora viene determinada por lo personal o por lo ideológico.
Defiendo yo que el factor principal es lo ideológico debido al diferente origen de las ideologías liberal e izquierdista, ya que una y otra nacen con objetivos diferentes.
La izquierda actual, aunque se haya transformado en algo un poco diferente del socialismo originario, porta en sus genes -más o menos dormidos- un totalitarismo que no se ha esfumado, ni muchísimo menos. Dado que aspira a la transformación social como meta mayor resulta obvio que a este objetivo somete cualquier otro. Si se ha de eliminar la desigualdad social cualquier método que contribuya a ella será más o menos aceptable estéticamente, más o menos vendible, pero siempre justificable. Mientras que el liberalismo al hacer de la libertad su principal interés no puede atentar contra ella sin dejar de ser liberal.
Como siempre las etiquetas "izquierda" y "derecha" dificultan mucho la comprensión de los fenómenos políticos porque las diversas concepciones ideológicas que suelen acabar en el cajón de la "derecha", al contrario de lo que ocurre con la "izquierda", no comparten origen sino que, circunstancialmente, pueden, o no, confluir.
Algunos intervinientes izquierdistas defienden que han sido objeto constante de censura en blogs "liberales" a pesar de no atentar contra las normas que en ellos supuestamente rigen y yo no lo niego. Pero creo advertir diferencias sustanciales entre lo que ocurre en una acera y en la de enfrente, como ha sido señalado.
Insisto, de todos modos, en que cada bloguero está legitimado, faltaría más, para definir su propio blog, incluso para no permitir comentario alguno, tanto a favor como en contra.
No obstante sería insincero sino dejase aquí señalada mi creencia de que la "izquierda" es mucho más sectaria que la "derecha" y creo conocer la razón, seguramente de forma intuitiva. Siguiendo con la imperfecta convencion de "izquierda" y "derecha", y habiendo dejado ya sentadas las diferencias de origen y de objetivos, indicaré una razón más para la diferencia de comportamiento y la mayor inclinación al sectarismo de la izquierda: el utopismo.
La izquierda aspira a un mundo mejor y, por ello, se considera llamada a ser protagonista en la transformación social. Considera el mundo presente injusto debido al comportamiento de ciertos seres humanos, sean clases, corporaciones o países, los cuales conducen a la Humanidad por un sistema socioeconómico que les favorece a costa de otros seres humanos. Lógicamente, quienes defienden que este sistema es bueno aunque perfectible sólo pueden ser considerados como mercenarios políticos que promueven un orden social capaz de generar maldades sin cuento. Así el rival político, el discrepante intelectual, es mucho más que eso, un auténtico enemigo, un defensor de los causantes del sufrimiento de la Humanidad de quien se cree representante y liberadora.
Por su parte, es precisamente la ausencia de utopismo, su pragmatismo socioeconómico, lo que hace que la derecha, en general, manifieste una menor tendencia al sectarismo (aunque admitamos que es una tendencia muy humana, "demasiado humana"). Es obvio que, al considerar el sistema económico y la realidad social como el producto del conjunto de los hombres resulta totalmente ridículo la búsqueda de culpables para los males, a no ser culpables menores en términos históricos.
Su pragmatismo hace que se aspire a la mejora del sistema político-económico como vía para la mejora de la situación concreta de los individuos y de ningún modo niega que cualquier persona, independientemente de su ideología pueda aportar una buena idea para ello. No hay o no debiera haber dogmatismo en el liberalismo (si lo consideramos como el eje central de lo que conocemos como "derecha", lo cual, concedo, es dudoso, pero sí una aspiración muy deseable), más allá de unos pocos principios básicos, como libertad, ley, propiedad privada... De modo que carece de sentido convertir al rival político en enemigo acérrimo, al menos mientras éste no se convierta en un enemigo de la democracia (no vayamos más allá porque entonces la discusión se desmadra).
En una oposición liberalismo-socialdemocracia en un sistema democrático estas razones creo que conducen a un comportamiento más sectario en la izquierda que en la derecha y por ello creo que hay más blogs izquierdistas que impiden los comentarios liberales o conservadores que al revés.
Y pregunto a los amables lectores de izquierdas que visitan esta su bitácora ¿les parecen correctas estas explicaciones o podrían ofrecernos a todos otras en sentido contrario?

lunes, septiembre 11, 2006

Blogs izquierdistas: pasión por la censura

¿No se han dado cuenta del entusiasmo con que practican la censura en los blogs izquierdistas? Cuando empezó a ocurrirme pensé que se trataba de algún autor particularmente obtuso. Hoy sin embargo, después de tantos y tantos intentos fallidos de colocar algún comentario en bitácoras izquierdistas he tenido que aceptar, tristemente y contra mi primera idea, que se trata de algo estructural y no coyuntural. Que es una vocación, vaya. Una vocación alucinante en quien de cada tres palabras que pronuncia, cuatro son libertad, democracia, antifascismo, igualdad y cosas por el estilo.
Toda generalización conlleva una cierta injusticia pero es legítimo preguntarse el porqué de algo que ocurre tan a menudo. Y para ser franco, he decir que antes que un intento de silenciar el argumento de los rivales ideológicos se encuentra, más bien, una incontrolable antipatía, un auténtico odio. Se trataría de una censura que no surge tanto de un hipotético miedo a que se conozca algo que se cree puede hacer daño –la censura clásica- como de un monstruoso sectarismo que muchos de nuestros amigos izquierdistas son incapaces de dominar, incluso contra sus ideas más profundas y sinceras. Una vez más, pues, la aberración ideológica se transforma en auténtica enfermedad.

11-S: y el auto-odio se convierte en suicidio

En el mismo sentido, el auto-odio que la izquierda genera en Occidente señalado en mi anterior artículo, uno descubre con horror que existe una corriente entre nosotros que defienden el derecho de Irán a disponer de armas nucleares. Más allá del patético espectáculo dado por todo un ex-presidente de nuestra vieja nación mostrándose sin pudor como un hombre a sueldo de un régimen tan repugnante como el de los ayatolas, sería ridículo que no aceptáramos que las ideas de FG están bastante extendidas entre la izquierda española y occidental en general.
Normalmente a mí me daría exactamente igual que existiese gente discrepando de mi propia opinión al respecto (en fin, igual no, pero ya me entienden), pero no me deja dormir tranquilo, precisamente, el hecho de vivir entre suicidas enloquecidos por su mala conciencia. A menudo, esa religión sin Dios que suele ser el socialismo (y más si se mezcla con un nacionalismo militante) puede conducir a pueblos enteros a la barbarie, recuérdese la Alemania nazi. Lo que creo que es una novedad histórica es que el socialismo, al mezclarse con el éxito socioeconómico de su país y los de su mismo sistema sociopolítico, se convierta en una religión suicida basada en el auto-odio.
En el aniversario del 11-S uno se da cuenta de cuán profundas son las raíces de este comportamiento aberrante, apreciación subrayada por el triste fenómeno que representa el patético actual primer ministro elegido por los españoles. Este hombre cree, al parecer sinceramente, que es posible una relación mejor con quienes se dedican a rebanar pescuezos, poner coches bomba o pegar tiros en la nuca.
Mientras tanto el mundo habrá de vérselas con tipos como Bin Laden, capaz de enmendar la plana a su propio Dios cuando afirma que, aún siendo verdad que el Islam prohíbe el asesinato de mujeres y niños inocentes, éste se justifica por el comportamiento criminal de sus enemigos (afirmación literal).

S. Navajas, "EL jardinero fiel" y el auto-odio occidental

De vez en cuando entro en el blog de Santiago Navajas, y releyendo algunos viejos artículos, lo disfruto como pocas o casi ninguna otra bitácora que yo conozca. Su opinión sobre las películas que me causan curiosidad y podría llegar a ver es casi definitiva: no coincido al 100% pero casi nunca discrepo más de un, digamos, 10%. Es un blog, además, bien escrito y ameno. A quien no lo conozca o no lo siga se lo recomiendo: Cine y Política.

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Recuerdo esto ahora porque ayer vi por pura casualidad un panfleto llamado "El jardinero fiel" que Navajas ya había vapuleado merecidamente en uno de sus artículos. Por esta razón -y por otras, claro está- yo sabía que la citada peli sería infumable. Si no fuese por un casual yo no la hubiera visto y sin embargo he de decir que no siento haber perdido el tiempo. Todo lo contrario, es uno de esos retorcidos ejercicios de propaganda anticapitalista que merece la pena conocer. Su tesis, bien conocida: la maldad sin mezcla alguna de bien son una multinacional farmacéutica y un sistema que vive exclusivamente de mantener a África en la más horrible miseria, degradando hasta lo indecible la naturaleza humana de sus habitantes, simples cobayas que nos permiten vivir tan bien como la hacemos los presuntamente ricos. Naturalmente ni África ni los africanos tienen la menor responsabilidad en su suerte.
Uno puede defender el sistema de patentes o no, ambas posibilidades pueden ser el resultado honesto de un esfuerzo intelectual. No obstante para cierta izquierda en el mundo esto no es así: según ésta no hay forma de ser pro-capitalista o pro-patentes y estar sinceramente interesado en los más altos valores que caracterizan al hombre civilizado.
Uno no acaba de comprender éste interés de una parte de Occidente en suicidarse, en desarmarse intelectual y moralmente. No podemos olvidar que "El jardinero fiel" es una cuidada producción típicamente capitalista. ¿Qué nos pasa, que le pasa a la civilización occidental? Es el momento de empezar a desarrollar la sociología en su vertiente clínica.

viernes, septiembre 08, 2006

El País y el cso Rubianes: un análisis periodístico

Más de lo mismo. Me pongo malo leyendo las dos páginas de propaganda perpetradas por El País. Qué falta de decoro (ya te vale esperarlo, me dirán, con razón), qué falta de dignidad política, qué falta de sentido moral, de ética, de veracidad. Qué ausencia total de verdadero periodismo.
Resulta que todo el caso Rubianes ha sido causado por unas declaraciones de el “autor gallego” (obsérvese la sutil manera de desviar la atención lejos de Cataluña) contra “la unidad de España”. Hace falta ser retorcido. El pobre autor gallego de Cataluña -e hispanohablante cerrado- cree imposible trabajar escoltado y con tanquetas de policía en la puerta”. Parece no haberse enterado de los muchos españoles que trabajan y viven cotidianamente escoltados, conciudadanos que han de afrontar algo mucho más peligroso que el cabreo eventual de algunos, compatriotas cuyas vidas y haciendas están en permanente y cierto peligro de auténtica y no afectada destrucción y muerte.
Las dos páginas que El País dedica al asunto destilan manipulación y ocultación por doquier. Quien las lea creerá que, uno, es la extrema derecha la que lidera la indignación popular contra el gallego de Cataluña y, dos, que quien se siente indignado por las actitudes de este profesional de la farándula y no pertenece a esa extrema derecha no es sino un pobre idiota sin criterio ni sentimientos propios cuyas bajas pasiones ideológicas han sido manipuladas. Así, se resaltan las manifestaciones de Rubianes en el sentido de que se ha incitado a la gente al linchamiento por lo que el pobre tiene miedo a que algún descontrolado le asesine por la calle. A estas alturas –o sea, al principio de las dos páginas- el poco crítico lector del diario oficial de la demagogia nacional ya tiene los pelos de punta pero lo que no sabe –seguro- es a qué se debe todo el jaleo si no tiene otro medio de información.
En el texto principal se expone la perspectiva de Rubianes, de manera exclusiva y sin ningún tipo de contrapunto. En un recuadro de apoyo –muy destacado por el cuerpo de letra y el fondo de color- se eluden las expresiones más fuertes del autor dando importancia a aspectos secundarios del caso. Por ejemplo, se da la idea de que a pesar de las expresiones fuertes escupidas por el personaje las reacciones de TV3 y del órgano de censura catalán (CAC) se han solventado con leves amonestaciones (por tanto, tampoco es para tanto, pensará el lector tipo del periódico oficial de la progresía patria).
En la estrategia de ocultación los insultos más fuertes se ocultan en el texto secundario de la primera página (la par, la que de manera in tuitiva se lee menos), hacia el final del mismo y cuando resulta imposible esperarlo, ya que su titular alude a un tema totalmente diferente, el de la situación del director del teatro municipal en el que iba a representar la obra de Rubianes.
A las excusas del actor/autor se le da constantemente espacio, mientras no hay ninguna opinión den sentido contrario. También se oculta el hecho de que días después de los insultos contra España en TV3, la hermana agitadora de El País, la SER, le dio la oportunidad de lavar su imagen a Rubianes –y con él al grupo socio-ideológico que representa y que es lo que verdaderamente importaba en la radio polanquista- en uno de sus programas más populares. No sólo no hizo tal cosa sino que incluso elevó un punto el tono de sus maledicencias.
Avanzando en la intención de la doble página (todo un lujo en un diario nacional), la segunda apuesta directamente por la tesis que pretende abonar El País: una discrepancia política (tal vez presentada en un tono un poco fuerte, aunque tampoco para tanto) ha provocado una reacción desmedida de la extrema derecha que ha conseguido arrinconar al alcalde de la derecha más progresista, provocando un acto de censura cuya consecuencia es que los madrileños no van a poder disfrutar de una magnífica obra de teatro y eso en democracia no se puede consentir. Un lujoso artículo a cuatro columnas pone por las nubes la obra, mientras recalca la normalidad con que ha sido expuesta en tierras catalanas.
El articulista aprovecha para adoctrinar a sus lectores afirmando que en el caso se mezclan asuntos que nada tienen que ver como el hecho de que la obra iba a ser expuesta en un teatro municipal y, por tanto, iba a ser cargada a los dineros aportados por los ciudadanos españoles, incluidos los que se han sentido ofendidos por las manifestaciones de Rubianes. Es tan obvio que se trata de una cuestión central de la polémica que mueve a compasión el patético intento de desviar la atención. Sin embargo es más que plausible la hipótesis de que el intento resulta seguramente efectivo entre los lectores del prestigioso periódico independiente, por mucho que parezca ridículo entre personas con un intelecto medianamente preparado y libre.
La guinda del pastel de periodismo manipulador lo pone una última columna en la que se mezclan diversas polémicas teatrales supuestamente similares pero destacando por encima de todas la situación que vive Boadella en su conflicto con el nacionalismo catalán. De repente El País sitúa al mismo nivel los nacionalismos catalán y español (algo en lo que no cree, como cualquier persona informada sabe) y olvidando el grado de bloqueo institucional al que se ve sometido en Cataluña el autor catalán–este sí catalanohablante-.
La comparación de ambos casos es ridícula: Boadella no ha hecho ninguna manifestación ni remotamente parecida a las de Rubianes. De haber sido así, simplemente no podría regresar a su tierra. Precisamente, Boadella mantiene una fuerte oposición a la situación política de su tierra y a una determinada ideología en defensa de la democracia. A Rubianes se le calentó la lengua porque no puede soportar que esta discrepancia exista, además de dejar ver con demasiada claridad un odio enquistado en su corazón contra la misma idea de la vieja nación española, inexistente para los de su cuerda ideológica.
En cualquier caso, parece absurdo que a alguien le pueda sorprender que seamos muchos los afectados por una indignación insoportable al saber que nuestro dinero –que sigue siendo nuestro también después de haberlo pagado en forma de impuesto- pudiera acabar en manos de una personas que se dedican a insultarnos, incluso en el caso de que hicieran unas obras de teatro magníficas.
Si a pesar de los insultos estuviera alguien interesado en ver sus obras y si a pesar de sus sentimientos el autor estuviera interesado en representarlas en el país al que tan gravemente ha insultado aún le resta la opción lógica y normal. Que arriesgue sus propios cuartos y se olvide de los impuestos de aquellos a quienes odia para hacer caja. Podría de esa manera comprobar que en España no hay censura para nada y menos que para nada para quienes defienden ideas contrarias a la idea de unidad del país. Más bien al contrario, a quienes defienden tal cosa en España se le suele hacer la ola, pedir autógrafos y, sí, regalar mucho dinero público. El único requisito es insultar con estilo y corrección política y no decir lo primero que a uno se le viene a la cabeza. Estoy seguro de que Rubianes tiene muchos amigos a quien consultar cómo hacerlo en una próxima ocasión.

jueves, septiembre 07, 2006

Teatro Español y Rubianes: España y el Síndrome de Estocolmo

Sectarismo y estupidez a partes iguales. El tal Rubianes no se corta, se muestra orgulloso de la España que comparte sus ideas “de progreso”. De la que no, ya sabemos todos qué opina y qué le desea. Vale, allá él con su paupérrima idea de lo que es el respeto y el orgullo democrático. Lo que resulta incomprensible es lo del llamado Teatro Español que programa la obra de un tipo que desea por lo menos a la mitad de los españoles que "le exploten los cojones". Hay que ser necio pero sobre todo hay que padecer un síndrome de Estocolmo colectivo digno de tesis doctorales sin fin como el que padece España para poder explicarse el fenómeno. España vive secuestrada por quienes la odian sin necesidad de zulo, sin necesidad de armas, sin necesidad de nada. La ovejita bala contenta y feliz mientras entra tranquilamente a través de las fauces del lobo y se echa a dormitar tranquilamente en su estómago. Empapada en los jugos gástricos que la disuelven canta contenta bajo lo que cree una lluvia preciosa digna de Gene Kelly.