miércoles, noviembre 15, 2006

Anticapitalismo rampante

Ejemplo de hoy mismo. En la contraportada de "El Mundo" (periódico ¡liberal!), escribe Irene Hdz. Velasco: "En estos tiempos que corren, en los que la vivienda se ha convertido en un lujo al alcance sólo de unos pocos bosillos...". ¿Nos hemos vuelto locos definitivamente? Una cosa es que la vivienda genere una cierta preocupación socio-política y otra muy diferente es que ya nos creamos nuestra propia paranoia y veamos las calles llenas de familias vagabundas viviendo bajo los puentes.
El odio al lucro se ceba en el sector inmobiliario, que es donde los españoles venimos ahorrando e incrementando nuestro patrimonio desde hace ya generaciones. Muchos españoles nos compramos viviendas y otros muchos vivimos de aquiler. Unos con facilidad, otros con menos y tros con grandes o pequeñas dificultades.
Lo que está claro es que el porcentaje de españoles sn techo no permite afirmar que la vivienda sea un lujo como lo es tener un Ferrari. Esa insensatez repetida de esa u otra forma, contribuye a un descrédito del sistema capitalista que no es casual. La propaganda contra el que hace dinero genera un odio, tal vez vago y no violento, por ahora, pero odio al fin y al cabo, que se azuza asimilando corrupción y pelotazos inmobiliarios a la propia naturaleza del sistema capitalista. Son especuladores, se nos dice, queriendo representar que se trata de un caso de parasitismo económico-social que forma parte de la lógica interna de nuestro sistema de libre mercado. El odio se extiende contra el sistema mismo sin que se repare, las redacciones de los medios de comunicación no están para finuras (ni siquiera si el medio es teóricamente pro-capitalista y liberal), que sin lucro no hay prosperidad posible y que si no se enriquece el que construye nuestras casas nadie las construiría.
Poco a poco, se ha creado en Occidente, recuérdense los disturbios franceses que aún no han cesado, la sensación de que la movilidad social y la mejora de las condiciones económicas personales o familiares no son posibles, cuando es evidente que nunca, en toda la Historia de la Humanidad, hubo tal posibilidad de una forma tan clara y real.
Por añadidura, este magma cultural contrario a la economía de mercado que ilustra la cita que encabeza ese artículo, provoca nefastas consecuencias psicosociales, debido a los efectos desmovilizadores y desincentivadores sobre una ciudadanía que es persuadida por una repetición constante a lo largo de su vida de lo vano de sus esfuerzos económicos, laborales y profesionales.
Sin embargo, podemos comprobar cada día en nuestra ciudades cómo hay grupos étnicos o culturales muy refractarios a esta influencia anticapitalista y que todavía siguen apreciando las oportunidades que un sistema capitalista les ofrece y que no dudan en apostar fuerte para aprovecharlas.
Así, muchos asiáticos están siendo capaces de aprovechar las oportunidades que les ofrece el capitalismo y partiendo de una situación precaria, son capaces de ascender en la escala social de forma espectacular en apenas una o dos generaciones, dando educación del máximo nivel a sus hijos, acumulando un cierto capital y mejorando sus expectativas existenciales por encima de los ciudadanos autóctonos. Cuando veo un "todo a cien" atendido por un grupo de asiáticos abierto un domingo no puedo sino sentir una gran admiración.
Mientras, nosotros nos quejamos por infinidad de pequeñas cosillas que a nuestros abuelos les hubieran parecido las alegaciones de un idiota, como mínimo, y que a mil millones de seres en el mundo les deben parecer no protestas sino insultos. Por supuesto, nosotros no queremos trabajar en domingo. Y, por supuesto, nos quejamos muchísimo porque no podemos comprar un piso cuando nos casamos o al irnos del hogar paterno, algo que, por cierto, tampoco hicieron la mayoría de los que ahora son propietarios de su vivienda.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre subyace la idea de que el beneficio es malo o pecaminoso. Curioso concepto medieval para quienes dicen ser progresistas.
Apliquemos la lógica. Si el negocio de la vivienda da tan pingues beneficios ¿por qué no se dedica a ello la gente de forma mayoritaria? Al fin y al cabo no exige duros años de estudio ni cualidades muy especiales. El Pocero no tiene una elevada formación precisamente, y no lo digo peyorativamente.
Si la gente entrase en libre competencia bajarían los precios, lo que pasa es que esa competencia es muy difícil al tratarse de una cuestión enormemente intervenida por los poderes públicos.

Xabier Cereixo dijo...

Es verdad. La derivada del intervencionismo de los poderes públicos es fundamental para entender la situación inmobiliaria en España.
De todas formas hoy quería tratar la cuestión del incipiente suicidio de los occidentales, que están dejando de respetar, de ser partidarios del sistema que convirtió Occidente en lo que es en la actualidad, un mundo relativamente libre y muy próspero. Poco a poco y sin darnos cuenta, hemos empezado la cuesta de la decandencia.
Gracias por intervenir.

Argonaut dijo...

Bakunin dijo que la democracia es la envidia. Más tarde otro apostilló que entonces la socialdemocracia es la envidia + burocracia al cuadrado. A lo mejor ese odio al lucro surge de ahí y de las profundidades de otro dogma: que todos debemos ganar más o menos lo mismo.
Lo curioso es que se odie en los demás lo que todo el mundo desea para sí mismo.

Xabier Cereixo dijo...

Suscribo

Anónimo dijo...

Es fantastico, por eso los "liberales" seguirán repartiendo doctrina, y diciéndoles a los demás lo mal que lo hacen.

Es una realidad, la vivienda en España es un lujo, si una persona sola debe dedicar el 50% de su sueldo o más pagar su vivienda, está claro que es un lujo. Y es tal lujo que un banco no te dará la hipoteca si sobrepasa el 45%.

Y entonces el filósofo coge y que si odian el lucro, que si quieren quedarse mi casita con la que quiero ganar unas perras, que si austriacos, que si la escuela de chicago, que si bla, bla, bla.....

Por eso en Cataluña cuando surge una alternativa que le habla claro al nacionalismo surge desde la izquierda. Y salen unos tipos que escriben en el Pais, un tio de "izquierda" de siempre, y te fundan un partido que dice que va al Parlamento Catalán para hablar en español y obtienen 3 escaños porque se atrevieron.

¿Y los liberales?, uno pensaría, coño si están por todos lados, en la radio, en los periódicos, en la red, pues los liberales en sus cátedras, negociados y notarías explicándonos a los demás como serían las cosas mejor si hicieramos lo que ellos dicen pero no hacen. Y por eso no hay partido liberal en España, ni de coña, tener que salir de la cátedra y dejar la teoría, tururú, decimos que el PP es medio liberal, y si se equivoca pues le cascamos y decimos que no ha sido lo bastante liberal.

Esto es lo que deben llamar situación win-win.

Xabier Cereixo dijo...

Madre mía, sí que es una forma curiosa de razonar.
El desprestigio social del lucro se extiende mucho más allá de las fronteras sociológicas de la izquierda.
Lo de Ciudadanos, losiento, pero no veo la razón.
Tampoco sabía que hubiese tantos liberales, pero me reconforta.
Y lo de que algo sea un lujo en función del porcentaje de renta que representa su coste, es todo un hallazgo. Supongo que querrías que un piso costase como una caja de cerillas, claro.
¿Cuánto debería costar para que no fuese un lujo?
¿Cómo puede ser un lujo algo de lo que dispone el 99% de la población, hombre?

Martín Gramajo dijo...

Una de las facetas de la sociedad en la que vivimos es la sociedad del espectaculo, complemento intrínseco de la sociedad de consumo capitalista. Asi el entretenimiento y una serie de valores carentes de contenido se propagan... y terminamos asi... Un liberalista quejandose de la actitud de las personas, siendo esta el mero reflejo de la evolución lógica del sistema que alaba.

Te invito a pasar por mi fotolog.
Saludos

Martín Gramajo dijo...

jaja, digo, Blog.