sábado, noviembre 25, 2006

España, nacionalismos, ley, traiciones varias y el canto del cisne

Mi artículo ETA es la llave a la III República, inició otra discusión con mi amigo izquierdista Tiberio. Aquí está su primera reacción. También se puede ver un comentario que he dejado en su interesante blog. Lo que sigue es una respuesta más elaborada. Espero que os interese la polémica, no muy diferente de la que se puede oír en cualquier autobús, bar o centro de trabajo de la España de nuestros días. ¿La España del canto del cisne?

No existe el derecho democrático a que se independice una parte del territorio de tu estado, el cual según alguien, debe independizarse por las razones que quiera. Este alguien tendrá el derecho democrático a opinar lo que le de la gana. Y tendrá el derecho democrático a participar en la vida política votando o formando un partido o proponiendo una iniciativa legislativa popular. Y tendrá derecho a cambiar las leyes por los medios que las leyes determinen. Pero la independencia de un territorio, eso no es un derecho per se, igual que no es un derecho que se haga una ley que permita la cadena perpetua. Ambas cosas se pueden tener en democracia y se puede luchar por ellas, pero no son en sí mismas ningún derecho por mucho que haya personas a las que les parezca la cosa más justa del mundo. Te aseguro que somos muchos, y cada día más, los que borraríamos de un plumazo las autonomías, pero eso no es un derecho del pueblo español y menos aún de España. ¿Podemos luchar por ello?Sí. ¿Tenemos derecho a hacerlo? Naturalmente. ¿Sería justo, hermoso, histórico y democrático? Para mí sí, para tí, imagino que no.
¿Quién se supone que es el sujeto de ese derecho Euzkadi, Catalnya La Gran, España? Cada vez que oigo que Galicia, o Cataluña o las Vascongadas tienen derecho a no sé qué, es que me da urticaria. ¿Quién es esa señora llamada Galicia, o esa otra llamada Cataluña? ¿En qué calle viven? Es retorcer la lógica hasta el paroxismo pretender que tal o cual sitio tiene derechos. ¡Será le gente que vive en ellos quien los tenga! Y que se sepa nadie en esos sitios tiene suspendidos sus derechos, salvo que una ley lo indique y un juez lo haya determinado.
Lo que pasa que los nacionalistas tienen patente de corso para razonar como les venga en gana. Como la ley no les permite hacer aquello con lo que sueñan y no tienen fuerza para imponer los cambios legales necesarios, lo que hacen es pretenderse representantes de aspiraciones indemostrables de seres indemostrables. Es que "Euzkadi" tiene derecho a decidir su futuro, se nos dice a todas horas. Pero es que eso es exactamente lo que hacen LAS PERSONAS que viven en en el País Vasco cada día (unas con más libertad que otras, pero no compliquemos). Para lo suyo, no tienen más que presentarse a las elecciones con un único punto en su programa, la independencia, y ganar por la mayoría que cualquier país civilizado impone par cambios de ese calado, cifra que podrá ser discutible, pero que seguro que no es del 55 al 45%. Ay, pero como
todavía están lejos...
De todas formas, no hay por qué preocuparse, amigo Tiberio, con otros 25 años de lavado de cerebro a su población infantil y juvenil, que se sumará a las generaciones precedentes que ya pasaron por el democratísimo tratamiento de la construcción nacional (¡que vaya comportamiento democrático de mis narices!), mientras se van muriendo los que nacieron y vivieron como españoles, que fue lo que ocurrió en todas las generaciones desde la noche de los tiempos, lo conseguirán. Comentario al margen: España debe ser algo de una trascendencia y fortaleza mucho mayor de la que imaginamos todos, amigos y enemigos, pues es un milagro que, después de haber entregado la formación de las generaciones que desde el 78 han sido a los enemigos más enconados que imaginarse pueda, aún quede en lugares como Cataluña, Galicia y Vascongadas alguien que considere a España su país, su comunidad, su casa. Pero es que, encima, no es que quede alguien, es que todavía son mayoría los que así piensan.
Insisto, los que estáis tan preocupados por los derechos imaginados por racistas repulsivos como Arana, tenéis todas las de ganar. Ello es así porque en contra de lo que suelen (¿soléis, Tiberio?) afirmar los defensores de la leyenda negra española, España no ha sido casi nunca una nación soberbia o chovinista, sino más bien encogida y cobardica, por lo menos desde que casi sin querer se echó a los hombros la carga de un Imperio que la dejó exhausta por generaciones y generaciones. Pacífica (¿pacifista y pactista?) y respetuosa (¿acomplejada y blandita?) hasta la estupidez, ha permitido a sus enemigos trabajar a sus anchas contra ella en sus mismas narices... ¡y pagándoles un buen sueldo para comprar un amor imposible, obteniendo tan sólo un respeto fingido e hipócrita!
Es imposible otro final que su disolución. Anota este día y esta hora, Tiberio, los españoles abandonaremos a muchos de nuestros compatriotas en manos de los que odian a España. Llegarán, salvo milagro que no espero, "zapateros" aún peores. Los "ibarreches" y "carods" y "pujolitos" tendrán sus referenda, y los perderán, una y otra vez hasta que los ganen. Eso será así, no hay vuelta de hoja. A tí te parecerá democracia. A mi me parece el alegre suicidio de un viejo país que un día tuvo una enfermedad mortal y en vez de medicarse se fue de vacaciones con los virus. Un viejo país traicionado por sus hijos. Hay muchas explicaciones posibles para este extraño y nada habitual fenómeno. Todas conducen a la melancolía.
Resumiendo: no es un derecho democrático el supuesto derecho a un referendum por la independencia, porque tampoco lo es un hipotético derecho a votar en unas elecciones presidenciales. No funciona así la cosa.
Pero escucha algo importante: tal y como están las cosas hoy y tal y como han venido estando en los años democráticos, ni nada ni nadie podría evitar la independencia de Euzkadi o Cataluña si fuesen una nación inequívocamente y su población un pueblo oprimido por otra nación. Si siguen donde están es porque esas puñeteras naciones de pacotilla, los nacionalistas se las han tenido que sacar de la manga y construirlas (construirlas, esto es, forzar la realidad, forzar a las personas) desde cero; y España, que se supone que es tan opresora, se lo ha permitido y hasta les ha extendido alfombras en rojo y cheques en blanco.
Desgraciadamente, ese comportamiento suicida sólo puede tener un final, aunque en el último minuto haya un canto del cisne con cierta grandeza. Tardará más o menos en conseguirlo, pero lo conseguirán.
Por último, referente a los vascos desterrados por los canallas activos y pasivos: no sé lo que propones tú, pero mientras los gallegos de la diáspora de la emigración pueden votar en las elecciones autonómicas, no lo pueden hacer los vascos de la diáspora del terror. Si no, hoy Mayor Oreja sería presidente del Gobierno Vasco, o lo hubiese sido hasta recibir la puñalada de Patxi y Eguiguren, los Zipi y Zape de la ignominia política. Los vascos de la diáspora ya están pidiendo ese derecho (este sí, porque afecta a personas, no a territorios ni a entes) a votar en su tierra ¿crees que le va a gustar la idea a Ibarreche, a Patxi, a Otegui, a Madrazo, y a ZP y a los nacionalistas antiespañoles con los que sostiene su kerenskiano gobierno y que España La Tonta ha sabido cultivar como coles hasta en las españolísimas Andalucía o Galicia? (Ya te contaré algún día cómo son aquí las cosas). Te aseguro que me encantará ver a Otegui y a Paco-Patxi pedir el derecho al voto en el famoso referendum de aquellos a los que uno ha expulsado a punta de pistola y los otros a punta de demagogia y traición.

2 comentarios:

Tiberio dijo...

Todos los nacionalismos son malos (menos el mío)




“Ya hemos creado Italia, ahora creemos italianos.”

Camilo Benso Cavour, verdadero artífice de la unidad italiana

Como ya sabréis, llevo una temporadita con una discusión con un colega liberal. En su último artículo de su blog trata dos temas principalmente, el choque de nacionalismos que sufre España en la actualidad y la discusión sobre si el fascismo y sucedáneos fueron movimientos de izquierdas o de derechas. Este último tema lo dejo para un posterior artículo, que creo que lo merece. Y ahora me dedicaré únicamente al problema del nacionalismo, que creo que estaremos todos de acuerdo en que es un debate más urgente y más importante :)

Primero enfoquemos el debate desde el principio. Yo empezaré diciendo que me declaro radicalmente antinacionalista. Y hay que matizarlo, porque en este país se confunde demasiado amenudo “antinacionalista” con “nacionalista español”. Por ejemplo, Xabier me da la impresión de que está en el segundo caso. Es un nacionalista español que, además, no se da cuenta de que la mayoría de los argumentos que ha utilizado contra el nacionalismo vasco o catalán son totalmente aplicables para criticar al nacionalismo español. Nos pregunta “¿quien es esa señora llamada Galicia….? ¿en qué calle viven?” cuestiones que no tengo más que aplaudir. Sin embargo sospecho que él no aplaudiría si yo preguntara también “¿Quien es esa señora llamada España? ¿en qué calle vive?”

El bueno de Xabier, como buen nacionalista, parece distinguir entre “naciones de verdad” y “naciones de pacotilla”. Es un proceso lógico, al fin y al cabo las naciones son excluyentes entre sí (todas ellas, no sólo las que acusan a las demás de serlo). Y al ser excluyentes, muchas son incompatibles, puede existir una nación española y una francesa o una catalana y una vasca pero no pueden existir a la vez una nación española y una catalana. Pero mejor voy a ponerme siempre a mi de ejemplo, para evitar suspicacias, y diré que no puedo a la vez pertenecer a la nación española y a la nación asturiana. Es incompatible. Una persona sólo puede tener una nacionalidad, en esto creo que están todos los nacionalistas de acuerdo. Un nacionalista español dirá que efectivamente soy asturiano y que no tiene nada en contra de ello, pero que la nación asturiana no existe, sólo soy de la nación española. Un nacionalista asturiano dirá justo lo contrario, la nación española no existe, así que soy de nación asturiana.

Tenemos entonces un serio problema a la hora de determinar que naciones “son de verdad” y cuales son “de pacotilla” el nacionalista español dice que España es una nación de verdad, Asturias no. El nacionalista asturiano afirma lo contrario. Ambos tienen sus argumentos, pero evidentemente no pueden tener la razón los dos. Analicemos, por lo tanto, qué es una nación y el qué no es una nación. En los libros de teoría política se pueden encontrar multitud de definiciones de nación. Todas ellas igualmente insatisfactorias, en mi opinión. Revisemos más o menos las más importantes:

*Una nación se define por un pasado, una historia común. El problema está en… ¿qué narices es una historia común? Todo el planeta tenemos una historia común. ¿O es que los miles de años de comercio y relaciones en el arco atlántico deben ser olvidados por los pocos siglos de decadencia en tal comercio? ¿Qué parte de esa “historia común” es la importante? ¿Debemos tener en cuenta la unión política entre los reinos de Castilla-León y Aragón hace cinco siglos o la unidad administrativa real que no se produce hasta hace apenas dos siglos? ¿Tienen razón los integristas islámicos al reclamar Al-Andalus? ¿hasta donde debemos rebobinar la historia? ¿es decisiva la existencia de entidades políticas claramente diferenciadas en el sXIV o debemos acudir a la supuesta unidad visigoda del sVI? Y si los visigodos son referencia ¿por qué no forman parte de la nación española el sur de Francia y el norte de África? y si lo es la baja edad media ¿por qué no forma parte de la nación catalana Cerdeña? Y sobretodo y más importante ¿tan importante es la historia? ¿acaso no es evidente que las fronteras medievales responden más al azar del combate que a ningún otro factor? las fronteras han crecido y han menguado a lo largo de la historia ¿cuales de ellas son “las buenas”? y sobretodo ¿por qué debemos respetarlas en vez de estudiar cuales son las más convenientes?

*La nacionalidad se define por motivos étnicos. Afortunadamente, nadie o casi nadie defiende esta posición en España (digan lo que digan muchos nacionalistas españoles sobre el nacionalismo vasco). Pero ha sido el principal argumento nacionalista durante mucho tiempo, así que creo que es conveniente mencionarlo. Básicamente esta definición afirma que cada pueblo tiene unos rasgos que podrían ser definidos como genéticos. De esta forma, uno es español por tener una serie de rasgos genéticos concretos y francés por tener otros. Creo que no es necesario desmontar esta hipótesis, que se cae por su propio peso a la luz de los actuales conocimientos sobre genética. Diremos simplemente que no existe la pureza racial, todos, y los españoles especialmente, somos el resultado de cientos de miles de años de mestizaje. Sin recurrir a la prehistoria podríamos decir que un español medio tiene sangre de origen escandinavo (vikingos, germanos…), asiático (fenicios, árabes, sirios…), africano (bereberes, quizás iberos…), mediterráneo (latinos, itálicos…), europeo (franceses, alemanes, ingleses…) cada uno de estos pueblos con sus propios cientos de miles de años de mezclolanza racial.

*Las nacionalidades se definen por rasgos culturales. Es la postura más extendida en la actualidad (aunque generalmente sumada a la de los motivos históricos). Generalmente cuando se habla de “identidad nacional” se refiere uno a esto. El problema, claro está, surge cuando se intentan definir tales rasgos culturales. ¿Cuales cojemos? no basta con “una serie de rasgos culturales comunes” no vale porque unos utilizan algunos de ellos y otros, pues los demás. Y con eso no podemos debatir. Especialmente no podemos afirmar tajantemente “yo tengo razón, tú te equivocas” como hacen unos nacionalistas a otros. Si se pretende sentar, con razonamientos lógicos, que tu postura es la correcta y la de otros no, habrá que fijar una serie de criterios aceptables por todo el mundo. Por lo tanto, surje la gran pregunta ¿cuales son los criterios culturales que deben tenerse en cuenta a la hora de definir una nación? esta pregunta es ignorada por sistema por parte de los nacionalistas… y lo es porque, no es posible contestarla. ¿Lo es el idioma? ¿por qué? ¿acaso no ha habido una reciente guerra nacionalista en la antigua Yugoslavia entre personas que hablan la misma lengua? ¿lo son costumbres ancestrales? ¿y esas costumbres, como las costumbres ancestrales de todo el planeta, no están perdiéndose? ¿lo es una historia común? ¿qué historia?. Al final, es sencillo, claro que existen rasgos culturales propios de Asturias (sigo poniéndome de ejemplo) que no son comunes al resto de España. Pero también existen rasgos culturales propios de Avilés que no existen en el resto de Asturias, y rasgos culturales propios del barrio del Quirinal que no son compartidos por el resto de Avilés. A la inversa, este ejercicio también funciona, existen rasgos culturales españoles que no tienen los franceses, pero es que los españoles y los franceses tenemos rasgos comunes que nos diferencian de los ingleses y a su vez, somos más parecidos a los alemanes que a los chinos y, supongo, si algún día tuvieramos alguna relación con especies alienígenas veríamos coincidencias entre todos los seres humanos. :)

¿quien decide el límite y por qué? ¿por qué la nación española y no la asturiana, la europea, la latina o la humana? En mi opinión, no existe ningún criterio objetivo que permita decidir que una es correcta y las demás incorrectas.

*Pertenece a una nacionalidad el que se identifica como perteneciente a tal. Esta definición no suele gustar a los nacionalistas (aunque algún nacionalista vasco me la ha defendido) pero me parece, con mucho, la más acercada a la realidad. No existen criterios objetivos que nos permitan definir una nación. Al final, es nacionalista aquel que defiende ser de una nación. Y ya está, no hay nada más.

Las naciones no existen, son una entelequia, un lastre del sXIX que ya va siendo hora de que dejemos atrás. Existen los estados, es evidente. Existen los pueblos, también está claro. Pero no existe el estado-pueblo o, como decían durante el sXIX, el estado-nación. Y no existe porque los pueblos no son excluyentes. Uno puede pertenecer al pueblo asturiano, al pueblo español y al pueblo europeo al mismo tiempo, o incluso al pueblo asturiano, al pueblo español y al pueblo chino, dependiendo de las circunstnacias. Los pueblos no tienen fronteras, se difuminan los unos en los otros. Hasta ahora me he cogido a mi de ejemplo, pero espero que no le moleste a Xabier que le coja a él conmigo. ¿Existe un pueblo gallego y un pueblo asturiano? yo creo que sí, al fin y al cabo existen rasgos puramente asturianos y puramente gallegos. Ahora bien ¿donde se separan esos pueblos? ¿cual es la frontera? ¿la de las respectivas comunidades autónomas? yo creo que está claro que no es así, en todo el occidente asturiano se habla gallego, por ejemplo (un gallego distinto y mezclado con el asturiano, lógicamente, pero gallego). ¿habría que extender por lo tanto esa frontera hacia el interior de Asturias? según el idioma sí, pero existen otros rasgos culturales que parecen indicar lo contrario, los hábitos gastronómicos por ejemplo.

En realidad, lo que sucede es lo que decía antes, los pueblos no tienen fronteras, se difuminan unos en otros. Lo que existe es una larga continuidad a nivel planetario en que cada pueblo se parece un poquito más al pueblo vecino. Las fronteras no son resultados culturales, son resultados políticos. Primero surge el estado, y después, este estado (tan artificial como pudiera ser) busca unificar los rasgos culturales de todos los pueblos que tiene dentro.

En realidad lo que sucede es que los nacionalistas parten de la base de que su nación existe, porque sí, porque le mola. Y luego lo razonan. Claro, encuentran razonamientos a patadas para ello :). Porque cojen todos los rasgos culturales o históricos que vengan bien, y los que no pues se olvidan y carretera. Y así crean una gran entelequia que os parece la realidad y pretenden convencernos a los demás de ella.
Pero lo siento mucho, esta forma de establecer razonamientos no es válida. España no es más que un nombre geográfico, un nombre político. Y siempre ha sido así.

El hecho de que una frontera pase por un sitio o por otro casi siempre ha sido decidido por la fuerza, pero ya es hora de que deje de ser así. Si resultara que nos conveniera más unirnos a Francia, o a Portugal… ¡o a China! ¿por qué no hacerlo? si nos conveniera más partirnos en cachitos… ¿por qué no hacerlo? lo que debemos discutir es si nos conviene más o no, y dejarnos de pamplinas históricas, culturales o identitarias.

Y yo creo que no nos interesa separarnos, conste. Pero también creo que la unión no debe ser forzosa, y si una cantidad razonable de personas quieren separarse, es justo que se les de una alternativa democrática para ello. Vía reforma constitucional, claro está.

Pero cada vez que decimos que podría hacerse una reforma constitucional, la derecha (también la del PSOE) empieza a rasgarse las vestiduras y a hablar de “rendición” y de “destino histórico” y resto de, con perdón, chorradas que no vienen a cuento.

Lo siento, pero eso no es una actitud democrática. Pretender imponer vuestra visión de nación, no puede serlo.

Quimaten dijo...

http://www.mojandomagdalenas.blogspot.com/