jueves, enero 25, 2007

Mi interlocutor izquierdista no aguanta una discusión civilizada ¿algo personal o ideológico?

En mi anterior entrada recibí éste comentario de mi interlocutor Tiberio. En lo que sigue hay algunas citas. Me aparece interesante que veáis en qué términos se desenvuelve. A mí me ha sorprendido -ya había dado alguna muestra pero...- ¿Hay una lecturta ideológica posible? ¿Qué opinan mis amables lectores?

La verdad, Tiberio, es que últimamente estás usando un tono para debatir conmigo que no creo que sea el que de manera bastante explícita habíamos pactado. Estás histérico y faltón y yo lo único que he hecho ha sido exponer mis opiniones, a lo cual creo tener todo el derecho del mundo.

1.- Opinar libremente no es perder el tiempo.
2.- Soy una persona particular. No milito en ningún partido. Sólo respondo por mis opiniones.
3.- No me considero víctima de nada. Sé que la izquierda odia mis ideas furibundamente y me importa bien poco en lo personal. Desafortunadamente, las ideas de la izquierda pueden llegar a afectar muy gravemente mi existencia y la de los míos. En ese sentido si que me preocupa ese odio, claramente manifestado, por ejemplo, en tu comentario de hoy totalmente descontrolado.
4.- "Podéis seguir y seguir repitiéndoos los unos a los otros lo víctimas que sois y lo mucho que os odia todo el mundo apesar de lo perfecto e inmaculado que fue el gobierno del PP". Mi opinión dista enormemente de esa que me asignas (a mí y a no sé quién más, gente con la cual formo un grupo en tu opinión, lo cual ignoraba) de que el Gobierno del PP fue inmaculado.
5.- Naturalmente seguiré creyendo, si no te importa, que la manifestación orquestada por el Gobierno se diseñó "contra" los que como yo somos radicales opositores de la política gubernamental en relación a ETA.
6.- A mí no se permitió decidir el lema. No creo tampoco que se le permitiera ni al PP ni a la AVT. El Gobierno podía haber convocado al PP -del cual no formo parte, insisto- y decidir en conjunto el lema. Pero la idea no era esa.

7.- Me resulta muy difícil responder a argumentos planteados contra un grupo del que presuntamente formo parte pero, en fin, haré lo que pueda. "También podéis considerar que no necesitáis explicar los motivos que os llevan a pensar así". ¿Quién no se explica? Será por explicaciones en un país en el que nadie para de hablar en ningún momento sobre esta cuestión. En mi caso, me explico hasta a aburrir a todo el mundo que se me acerca y, te habrás dado cuenta, tengo un blog para explicarme.

8.- "ni cuales serían las concesiones que debería hacer el gobierno para que los demócratas volvieramos a unirnos contra los terroristas" ¿Estás de broma?
Fin a la negociación. Vuelta al Pacto.
9.- "Lo siento, rendiros ante nosotros y seguir nuestras órdenes letra por letra" no es una opción válida. No sé ni qué decirte, de verdad. Rendir se tiene que rendir ETA. "Vosotros", como dices, haced lo que queráis. Lo que es yo, y la mayoría del país (estoy convencido) de hablar con ETA, nanay. En eso no sigo ni a mi madre. ¿Estáis tan súbitamente convencidos de que tenéis que negociar con las alimañas? Pues nada, hombre, a negociar. Por el momento "sois" mayoría y "ostentais" el Gobierno, como soy un demócrata me tendré que fastidiar. Quizá algún día cambien las cosas y quizá en este país ya nadie vuelva a hablar de negociar con asesinos en serie. ¿Por que no hacéis un llamamiento público para que se entregue el Anglés aquel con la promesa de que negociaréis con él.
¿No es una opción válida "darnos" la razón? Vale. Pero ¿porque no la tenemos o porque sois unos cabezotas tan sectarios que ni el pepinazo de Barajas os convence de que estáis equivocados?
10.- "Podéis seguir creyendo que son "gubernalistas" o "Prisistas" todos los periódicos que discrepan entre sí en vez de estar de acuerdo en lo perfectos que sois vosotros y lo malvados que somos todos los demás" ¿Te has tomado un tripi o te has vuelto idiota? Qué nivel más bajo traes hoy, amigo. No sé qué quieres decir con la primera parte de la frase, pero está claro qué periódicos son gubernamentales y prisistas. Sin embargo, está claro que no formo parte de un grupo de perfectos en el que creemos que todos los demás son malvados. Si este es el nivel que vas a exhibir, te invito a que te lo ahorres. Yo te puedo considerar equivocado, hasta dramáticamente equivocado, hasta equivocado por vicio tribal, grupal, sectario, pero la maldad... Tiberio, por favor ¿qué haces?¿Te has vuelto idiota o alguien está usando tu nombre?
11.- "Podéis seguir creyendo que una "rendición" consiste en negociar, aunque no haya ninguna cesión por medio". Te lo repito, con todo el respeto, pensaré lo que me de la gana. Negociar es conceder, por supuesto, es una cesión en sí misma ¿Por qué no respetas mi (no "nuestro", mi, mi, mi) derecho a pensar lo que buenamente pueda?
12.-"Podéis seguir hablando y hablando de las "cesiones" del gobierno sin necesidad de explicar que coño es lo que se ha cedido y nadie nos hemos enterado". Se ha explicado, se ha explicado por activa y por pasiva. No te has enterado tú y los que piensan como tú porque no queréis, porque no lo véis, o porque no consideráis legítimamente lo mismo que yo acerca de qué es una cesión. Pero el país sí se ha enterado. Y muchos izquierdistas piensan lo mismo que yo. Que conozco a muchos izquierdistas, eh, que no vivo en una comuna con fascistas aislado del mundo. Que hay muchos como Rosa Díez, Gotzone Mora, Redondo Terreros, Paco Vázquez, Bono ¿o te crees que son casos únicos? De eso nada.
13.- "Y podéis incluso creer que sea cierto, es lo bueno de los fanáticos". Lo que tú digas. No me pondré a tu nivel.
14.- "Podéis llegar a creer lo más inverosimil posible apesar de que sea evidente su falsedad". Sobre opiniones, vos sabés. Verosímil, en cambio es dialogar con una banda terrorista sin negociar y sin negociar, sin ceder en nada, sin dar contrapartida de ningún tipo, por vuestra cara bonita de notarios de la verosimilitud, lograr que una banda de salvajes miserables que lleva matando 40 años se entregue y deje de matar ¡Eso sí que es verosimil!¡Verosímil es pensar que en realidad estaban esperando a que llegara al poder el Gran Pacificador para entregarse entre lágrimas arrepentidos! Eso sí que es verosímil ¡He visto la luz!
15.- "Podeis considerar que os he insultado al llamaros fanáticos, aunque sea la palabra que mejor define vuestro pensamiento político". No por dios, si en realidad te estoy agradecido. Ya sé cómo definirme gracias a tí, jolín, que triste es descubrir que uno estaba errado, pero que grato al mismo tiempo. Gracias por tus maravillosos argumentos, eso sí que es argumentar. Ya no soy más un liberal de mierda, me paso a la corriente política del fanatismo. Yo lo que soy es un fanático. Muy bien Tiberio, muy bien ¡estás cerca de la matrícula de honor!
16.-"Y apesar de que vosotros os sentís perfectamente legitimados para acusarnos de cualquier barbaridad que se os pase por la imaginación". Nosotros, nosotros, nosotros. Venga Tiberio, afina, no te cortes ¿de qué barbaridad te he acusado?¿Tiras la piedra y escondes la mano?
17.- "Podéis seguir creyendo que es lícito presionar a policias y jueces para que digan lo que queréis oir en vez de lo que indican los hechos". A estas alturas estoy doblado por el suelo, jua, jua, jua. Pero de qué hablas, colega, de qué hablas. La derecha hace eso, la izquierda les deja vivir tranquilos. Yo cuando veo un poli me pongo nervioso, así que para presionarlo estoy yo. En cuanto a los jueces, espero no tener que enfrentarme a ellos, para presionarlos estoy yo. Que los jueces actúen de motu propio de una manera que tú no compartes eso, eso te parece inverosímil, claro. Hoy te estás luciendo, amigo.
18.-"O que es perfectamente moral inventarse asociaciones de la nada para intentar pretender ante los medios que nadie apoya a este gobierno". Quien haga eso es un poco idiota, porque intentar convencer de algo que perjudique al Gobierno a los medios de este país (quitando media docena) es de traca. ¿A quien tiene que convencer? A las teles (a todas), al País, a la Vanguardia, al Periódico, a las mil radios de Polanco, al NeoABC ¡pues le deseo suerte! La gente de este país se informa muy mayoritariamente por la tele y lo que yo ví es que todas, todas, decían que las manifestaciones habían sido requesupramegahipertemasivas.
19.- "Podéis hacer todo esto y mucho más. Estamos en democracia". Jo, qué tolerante tú y qué terribles "nosotros" (seamos quienes seamos) que hacemos todo eso.
20.- "Y luego, cuando volvais al poder (algún día lo haréis), podréis volver a prohibir partidos políticos." Tripi, tripi ¿fue un tripi, verdad? ¿Sabes? No sólo "vamos" a prohibir los partidos además, qué coño, vais a pasar toditos por el paredón. Tanta media tinta no es propia de buenos españoles falangistas cañis como "nosotros".
21.-"Podréis volver a crear leyes que prohiban medios de comunicación". Hombre, Tiberio, eso por descontado. Y el derecho de reunión, ese el primero que cae, jodidos subversivos.
22.- "Podréis entrar en guerras contra el sentir del 98% de la población". ¿El 98? ¿Como los referendos franquistas? ahí, ahí. Je, je, je, estás sembrao. Je, je, je, el 98% ¿Por qué no el 100%? Je, je,je...
23.- "Podréis privatizar grandes empresas a vuestros amigos para que estas compren a grandes medios de comunicación". Hombre, es que esa es mi afición predilecta. Nosotros los multimillonarios derechistas somos así: ahora te regalo una multinacional, ahora monto un grupo audiovisual, ahora financio un golpe de Estado, ahora compro un pequeño país africano, ahora te cambio esta farmacéutica por esa compañía de diamantes.. ahora te doy un crédito gratuito de La Caixa y luego tú ya me harás jefe de ENAGAS (uy, bueno, ya me entiendes). Estás sembrao, de verdad, no me presentarías a tu camello ¿verdad?
24.- "Podréis presionar a canales de televisión para que cancelen programas de gran éxito que no os son afines". Otra de mis grandes aficiones, además a los de derechas, precisamente en las teles nos hacen muchísimo caso, como todo el mundo sabe.
25.- "Y después, podréis colocaros nuevamente". Reconócelo, tú ya has empezado hoy ¿eh?
26.- "Y después, podréis colocaros nuevamente en un gran altar de moralidad y, a falta de catolicismo, ser ahora los grandes defensores de la democracia". Eso se llama delirio, especialmente dicho a un ateo como yo. Pero sí, defiendo la democracia como puedo. También te importa, supongo
27.- "y pretender que nosotros, los blasfemos que no seguimos vuestras sagradas órdenes, no tenemos derecho a defender una política antiterrorista (o lo que sea) distinta a la suya". Dejemos las bobadas a parte. ¿Quién te ha dado órdenes?
Particularmente creo que tienes derecho a defender lo que te de la gana, pero tengo opinión. Mi opinión sobre la idea de que lo adecuado es intentar que una banda de asesinos terroristas deje de matar a base de "hablar" con ellos es clara. Si alguien se cree realmente que eso es posible, es un tipo de una capacidad intelectual muy limitada. Si no se cree que sin negocar, sin dar nada a cambio, puedan dejar de matar pero no lo dice públicamente, es un hipócrita.
¿Derecho a ser cortito o ser hipócrita? Sólo faltaría que eso estuviera en el código penal.
Si hablamos de servidores públicos, las cosas ya son más complicadas. Tiene derecho un presidente a ser tonto o hipócrita porque los ciudadanos tienen derecho a hacer presidente a quien juzguen oportuno, pero lamento profundamente que eso pueda ocurrir.
Y sí creo que debería estar en el código penal que un presidente mienta y con penas muy serias. Las cosas cambiarían para bien.
Pero, en fin, la mayoría de la gente de izquierdas no es presidente ni siquiera servidora pública. Y créeme quiero muchísimo a muchos de ellos, especialmente a dos que me han dado la vida. Jamás haría nada de lo que tú dices, darles órdenes, prohibir su partido, reducir ni siquiera un miligramo sus derechos. Siento mucha lástima de que haya gente capaz de creer las cosas que tú manifiestas en el comentario de hoy. Me das pena, amigo. Simple y llanamente, no comprendes qué es la democracia. No comprendes ese concepto.
Tu comentario de hoy es penoso. Créeme que lo lamento y créeme que estoy siendo extraordinariamente comedido.
Te conmino a que reconsideres tu actitud respecto a mi persona y mis ideas.

sábado, enero 13, 2007

Manifestaciones pro-gubernamentales: el PP ha cumplido su obligación constitucional

Hay partidos sociales y tienen una vida propia que va más allá de la institucional de los partidos políticos. Éstos tienen una función esencial en la democracia, así lo determina la Constitución, la de servir de instrumentos para la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de la instituciones del Estado. Desgraciadamente los partidos sociales no siempre encuentran ese cauce de participación, lo que tiene por triste consecuencia que la toma de decisiones discurre no sólo con independencia de sus deseos sino, demasiado a menudo, abiertamente a sus espaldas.
En el campo de la "derecha" (entendido este término de manera muy general como "no izquierda") este divorcio entre partido social e institucional es dramático, siendo la orfandad institucional de la ciudadanía un auténtico escándalo que sólo el buen juicio de la gente y la moderación intrínseca a las ideologías políticas habituales en este campo sociológico impiden que tenga consecuencias tan graves como para poner en peligro el propio sistema constitucional. De hecho, no pocas veces, a la gente del campo social de la derecha le entran ganas de mandar a freír espárragos a los que podríamos definir como sus representantes naturales.
A pesar de su habital comportamiento dubitativo, el PP ha acabado haciendo lo que debía en todo este peligroso asunto de las manifestaciones de apoyo al Gobierno en su encamamiento con ETA, que no otra cosa han sido las celebradas hoy. No se hubiese podido comprender que el PP hubiese pedido a su base social que se uniese a sus advesarios políticos para reclamar que el Gobierno haga lo que en ningún modo desea que haga.
Es evidente que el partido social de la derecha no desea ningún tipo de diálogo del Estado con la banda terrorista, marxista y nacional-stalinista que conocemos por ETA. Es el partido social que defiende que a quienes matan, secuestran, extorsionan y delinquen en general para causar un terror que les permita imponer su ideario político a la gran mayoría de la ciudadanía, hay que detenerlos, juzgarlos y meterlos en la cárcel, a ser posible, por el resto de sus días.
Cualquier parecido con la defensa de este principio básico y aquellos que defienden que hay que negociar con los terroristas pues, al fin y al cabo, hay un conflicto político que, digamos, "explica", la existencia de estas alimañas nacionalsocialistas es más que una casualidad un milagro. Son dos ideas antitéticas.
La idea de que es posible un consenso, una acción concertada entre los partidos sociales que defienden ambas posturas contrarias es un disparate.
Los PP sólo podría llegar a un consenso sobre esta materia traicionando gravemente a quienes representa (no se da el mismo caso en la izquierda, capaz de defender con igual entusiasmo a Redondo y a López). El PP ha hecho bien, a pesar de las dudas iniciales, en no ceder en este punto. Ha hecho lo único honrado que podía hacer.
Se viene acusando reiteradamente al Partido Popular de hacer electoralismo con el terrorismo y de no apoyar al Gobierno en su presunta política antiterrorista. Incluso de buscar el poder apoyándose en su crítica radical a este aspecto de la gestión política del Gobierno socialista (ignoraré otras acusaciones dementes que nada aportan a la discusión política, tales como que al PP no le interesa que se acabe ETA, o que no quiere que sea Rodríguez quien consiga que abandone el terrorismo, o la de que estaba deseando que pasase lo que pasó el 30 de diciembre).
Pues bien, pudiera ser cierto que el PP estuviese haciendo electoralismo, que buscase torpedear la política sobre ETA que desarrolla el Gobierno, que intensase ganar el poder con esta cuestión. No estoy del todo seguro, pero pudiera ser; supongamos que, de hecho, es así. Entonces no estaría sino cumpliendo con su obligación.
En primer lugar porque se lo demandan claramente aquellos a quienes representa, a su partido social.
En segundo lugar, porque es totalmente legítimo y su obligación, intentar ganar las elecciones, que de eso y no otra cosa va esto de la democracia.
En tercer lugar, porque el partido social que sustenta su posición de principal partido del país, y único en la oposición, considera que la política de Rodríguez es nefasta para la Nación, una traición a la legalidad y a la memoria de los asesinados por ETA, un colosal insulto a las víctimas directas que no han perdido la vida, entre las que se incluye el conjunto de la población, además de equivocada y contraproducente.
En cuarto lugar, porque el partido social que es su razón de ser quiere usar ese instrumento que le da la constitución, los partidos, en este caso el PP, para intervenir en la toma de decisiones de las instituciones e influir en la política que lleva a cabo el Estado, a cuya existencia contribuye con su esfuerzo y a cuyas leyes se somete. Y quiere intervenir tratando por todos los medios que Rodríguez Zapatero no lleve a cabo su demencial política de negociación con ETA. Sí, quiere que se torpedee, que se impida que se lleve a cabo por todos los medios legales a disposición de los ciudadanos y su expresión política, los partidos institucionales, en este caso el PP.
Y, por último, porque la mejor manera de influir en el proceso de toma de decisiones políticas es ostentar el poder, ganarlo empleando para ello todos los medios legales al alcance. Porque la democracia es el sistema que nos hemos dado para que se puedan producir cambios ideológicos en la cúspide del Estado sin que haya derramamientos de sangre, ni insuperables crisis institucionales. Es legítimo desear el cambio y es honrado hacerlo con franqueza. Fingir una virtud de la que se carece es una ofensa a la inteligencia. La película de un PSOE desintesado de la toma y el ejercicio del Poder frente a un PP ávido de hacerse con los resortes del Gobierno sólo puede resultar creíble a un fanático sectario, a un idiota patológico o un desinformado sin ganas de dejar de serlo. La razón de ser de los partidos es el Poder y así se lo demandan sus partidarios, natural y sensatamente.
Así que sí, ojalá el PP esté haciendo electoralismo, torpedeando la política socialista de dialogar con ETA e intentando ganar el poder para cambiarla radicalmente.
El PP ha cumplido con su obligación y es bueno reconocérselo, ya que tan escasas son las ocasiones en que lo hace. A pesar de las dudas, bien por el PP. Ha hecho por una vez, aquello para lo que existe en términos constitucionales.


P.S: Sirva como demostración de que el PP acierta al seguir a su partido social el comportamiento en estos días de los medios de comunicación afines al Gobierno, de los tontos útiles más o menos populares por su cara, su pluma o su lo que sea y de sus partidarios en nuestras familias, trabajos o centros de ocio: han subido unos cuantos grados su histeria, lo que ya parecía casi imposible desde que lo incrementaran por última vez en los días de la infamia del 11-M. Y recuérdese que ya venían calentitos del Prestige y el No a la Guerra. Parece que siempre pueden chillar un poco más alto, patalear un poco más convulsamente, insultar un poco más soezmente.
Cualquier cosa menos aceptar civilizada y democráticamente la discrepancia ideológica.

miércoles, enero 03, 2007

La asquerosa idea de la convivencia de algunos (?) progres españoles

¿Se acuerdan de lo de "a Alcaraz le tocó la lotería cuando ETA atentó contra su familia"?
En este país hay mucho miserable suelto que va dando lecciones de demócratas cuando no son más que fascistas.
Y, por cierto, el señor Lara, dueño del Avui, lidera el grupo mediático que debe satisfacer el derecho a la información de la gente no izquierdista de este país. España tiene una gran carencia democrática en el terreno de la información audiovisal. Esta democracia cojea por muchos sitios, pero lo de Lara clama al cielo ¿No sería el momento de montarle una buena campaña a este ejemplo clarísimo de un capitalismo corporativista, basado en los privilegios, el amiguismo y las componendas políticas, la falta de respeto por los principios democráticos más elementales, y, en fin, la más desvergonzada indignidad?

En fin, disfruten del sentido del respeto, de la democracia y de la compasión al prójimo de Avui. Y después disfruten del sentido del mesura de El País, poniendo a víctimas y verdugos al mismo nivel. ¡QUÉ ASCO!¡POR DIOS, QUÉ ASCO!




(y II). Dos años de "El ciudadano liberal": "España, mi amor", el artículo de más éxito

Éste fue el artículo de más éxito en estos dos años de "El ciudadano liberal", tanto por el número de lecturas como por la profusión con que fue citado. Parece evidente que este éxito, muy por encima de la media del blog, pone de relevancia la preocupación éxistente por el futuro de la nación y la extraordinaria incidencia del "tema de España" en la actualidad cotidiana. "España, mi amor" fue, asimismo, ampliamente comentado, como puede comprobarse en la misma entrada de enero de 2005.

A mí sí me duele España, aunque reconozco que en esto el ser liberal no pinta nada. Me duele porque sí, porque la quiero, porque me ha dado forma como ser, como individuo, porque es un legado que he recibido del pasado, porque me ha dado dos idiomas, porque mis padres la sintieron como patria, y mis abuelos, y mis bisabuelos y mis tatarabuelos y así durante siglos y siglos, porque hay algo íntimo que comparto con millones de personas, porque estando en cualquier parte de su territorio me siento como en casa, porque es cálida y hermosa, porque es vital y ha sabido sobreponerse a la estupidez de muchos de sus dirigentes, porque ha sobrevivido a las peores adversidades, porque no es insultante con el otro, ni chauvinista, porque a pesar de su mala fama ha sabido conservar un orgullo íntimo que le ha permitido nacer en los tiempos más remotos y seguir joven y lozana tanto tiempo después, porque nadie ni nada ha podido robar su esencia o convertirla en esclava, porque un poco loca como está ha sabido sobreponerse también a sí misma, vencer a muchos de sus fantasmas interiores, de sus miedos, de sus inseguridades, porque ha sabido sortear hasta ahora una violenta corriente de autoodio, porque ha sufrido todo tipo de maldiciones históricas y ha permanecido en pie, heroica hasta cuando sus hijos tuvieron que partir para poder comer pan o libertad, porque ha vencido a la desesperanza, a la pobreza y a las largas noches de piedra de los dictadores de la cruz o de los revolucionarios de la hoz que siega seres humanos. La amo porque existe y forma parte de mí y yo formo parte de ella.
Nada de esto es política, nada de esto es racional, nada de esto, insisto, tiene que ver con el liberalismo. Lo sé.
También amo a este país y, por tanto, me duele, por razones menos sentimentales. A España le debo una cómoda existencia en libertad, un ordenamiento jurídico que garantiza -más o menos y con todas las imperfecciones que se quiera- derechos sin los que no podría vivir y una ya larga paz que no es el producto de la casualidad sino el resultado del aprendizaje de lecciones históricas muy dolorosas. Muy pero que muy dolorosas.
Cómo no me va a doler ver que se olvidan lecciones tan amargas. No puedo comprenderlo. No puedo comprender que haya españoles dispuestos a jugar con éso, dispuestos a hacer política con el corazón en vez de con la cabeza. Y no puedo soportar que se acuse a mi país de crímenes de los que es inocente. No puedo soportar y me duele el alma por ello que haya imbéciles, compatriotas, que gusten de avivar viejas hogueras que creía extintas. No puedo entender que los españoles nos volvamos a enfrascar en discusiones que parecían habitar únicamente los libros de historia sólo porque una recua de políticos pequeños, ridículos y mezquinos les inciten a ello. No puedo entender, de verdad que no puedo, que en sólo unos cuantos años nos hayamos olvidado de que habíamos pactado dejar de tocarnos las narices unos a otros y de lo bien que nos ha ido respetando este pacto. Las personas con honor cumplen lo que pactan. Las personas con honor no pactan con quienes incumplen lo pactado.
Amo este país que es el mío, que es mi casa y que se llama España y me duele terriblemente ver cómo los viejos tumores se vuelven a desarrollar y cómo volvemos a errar el tratamiento.
Me duele España, como ya dolió a otras generaciones. Volvemos a padecer la maldición de los partidos, una suerte de corrupción intelectual que amenaza con llevarse por delante lo que nos ha costado muchos siglos, mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas construir.
Cada mañana, con las noticias, me pregunto por qué narices soportamos a esta "clase" política medio imbécil y totalmente egoísta que padecemos. Cada mañana me pregunto (y sé que sueño despierto) si se dará el milagro de que los españoles le "agradezcamos" los "servicios prestados" y la mandemos a su casa salvando lo poco salvable que haya.
Pero cada día, con desesperanza, me pregunto cómo es posible que estemos viviendo esta mierda otra vez.
Ya sé que esto casi no es un artículo político y que, aunque no es el caso, se podría romper una vieja nación en mil pedazos respetando los principios liberales. Pero hoy el liberalismo no me puede ayudar porque cuatro fanáticos tienen hambre de catástrofe y todos los demás, en vez de proponerles una pildorita de legalidad, nos ponemos a discutir con ellos. Son pocos y cobardes, sí, y aunque nosotros somos muchísimos más, somos todavía más cobardes.
Amo este país que tal vez muera o tal vez no y hoy quiero proclamarlo públicamente, lo que nunca he hecho hasta ahora, un poco por un prurito de cosmopolitismo, un poco porque he sido educado en la idea de que no hay nada más facha que mostrar orgullo por España. Eso sí, andar todo el día de paseo con ya saben ustedes qué banderas, eso no es facha, ni provinciano, es moderno y cosmopolita. Pues hasta aquí hemos llegado. Basta de tanta bobada. Los españoles podemos estar legítimamente orgullosos del camino recorrido durante el siglo XX. Caímos y supimos levantarnos. No tenemos que pedir perdón por ser lo que somos. Es más, los que nos sentimos españoles hemos cumplido lo que prometimos, lo que no han hecho quienes se regocijan en escupirnos su odio a la cara.
Amar el país propio no puede ser obligatorio, hasta ahí llego. Pero el respeto a la legalidad es lo mínimo exigible en una democracia liberal. La pregunta es ¿dejaremos a estos impresentables que tenemos por representantes que hagan de su capa un sayo, que se pasen las leyes por el forro de sus caprichos y que pongan nuestra patria en almoneda para que unos y otros sigan disponiendo de un rentable modo de vida, traicionando sin recato a quien les paga y les honra con una altísima misión?
A quienes sueñan con ver esa España rota, humillada y arrastrada por el fango les tendremos que soportar sus sueños, pero las leyes que las cumplan, como todo hijo de vecino.
Mientras tanto, pobre iluso, seguiré amando esta España mía, soñando con que algún día sus hijos no sintamos vergüenza de serlo, paso inevitable para que quienes padecen esa extraña enfermedad de odiar a quien te ha parido resulten irrelevantes políticamente.
Mientras tanto, este dolor.

martes, enero 02, 2007

Dos años de "El ciudadano liberal" (I): liberalismo vital e izquierda moribunda en una España dividida

Así como quien no quiere la cosa, cumple dos añitos "El ciudadano liberal", ECL, en lo sucesivo.
Este blog -muy humilde, por cierto, y lejos de las grandes estrellas de la blogosfera- podría servir, como tantos otros, para hacernos una idea de por dónde ha circulado la vida política española en este tiempo, casi coincidente con la llegada del presidente Rodríguez a la Moncloa.

Dando un paseo por las páginas de ECL se puede comprobar en seguida que se ha producido un fenómeno de división nacional muy evidente, más allá de si unos tienen el 37% de los votos y los otros el 40%, una quiebra muy obvia entre una acera ideológica y otra, un patente alineamiento de la ciudadanía en dos amplios "partidos", algo compatible con la existencia de posturas matizadas e incluso muy críticas con ambas corrientes mayoritarias. En mi opinión, es indiscutible que durante estos dos años se ha producido una polarización cívica alrededor de dos ideas básicas –a veces dos etiquetas-: el “liberal-conservadurismo” y el “progresismo”.

Esta división ciudadana, que se ha dado en temas fundamentales o en asuntos menores que van más allá de lo meramente ideológico o donde lo ideológico no tendría que tener mayor relevancia, se ha vuelto sumamente peligrosa. Algunos vectores de este fenómeno son verdaderamente sorprendentes y no dejan de presentar ángulos sumamente angustiosos, como el proceso de balcanización que se cierne sobre el país y que desde el campo progresista se niega, tratándolo de simple delirio de las huestes españolistas. En definitiva, en estos dos años de El ciudadano liberal" se puede comprobar cómo se ha puesto en cuestión más de un aspecto nuclear de lo que debiera ser la democracia española.

Hay un aspecto positivo en todo esto -y un vistazo a las entradas de la bitácora como también a los comentarios de los lectores permite constatarlo sin esfuerzo-: por fin la izquierda se ha encontrado con que se le está plantando cara en términos ideológicos, filosóficos, sociológicos, éticos o culturales. De ahí su nerviosismo un tanto histérico y su repuesta bastante infantil, consecuencia, sin duda, de la falta de costumbre.

Menos positivo, sin embargo, resulta otro fenómeno constatable en la bitácora desde su inicio: el radical empobrecimiento del debate político en el ámbito de la izquierda. No me estoy refiriendo al debate partidista sino al social, aunque aquél está incluido en éste. En estos dos años se manifiesta taxativamente el hecho de que esta pobreza política en la izquierda se ha vuelto un fenómeno estructural, más allá de la coyuntura de un momento u otro de un asunto u otro.
Mientras, en el campo de la derecha, también se está dando este proceso de empobrecimiento pero en los territorios del partidismo, porque en términos sociales, culturales o intelectuales, la derecha (en el sentido de “no izquierda”) viene dando muestras de una vitalidad asombrosa y fructífera.

La izquierda ha ido rebajando su grado de autoexigencia día a día, centrando su polémica con la derecha en la descalificación sin que se acabe de comprender bien qué está proponiendo para arreglar lo que tan mal ve, que es, básicamente, todo. El anticapitalismo anti-globalización que con tanta virulencia ha calado en la moderna izquierda mundial, el antiamericanismo radical, el fundamentalismo ecologista, el desatado relativismo moral, o la combativa estrategia contra la tradición occidental, particularmente en sus aspectos más deudores del cristianismo, son virus muy asentados que amenazan con esterilizar a la izquierda para una larga temporada. Si a ello se une su tendencia a las caídas y recaídas de adicto en la más infumable demagogia y el general descrédito en que han caído las soluciones derivadas de la tradición socialista, nos encontramos con que, a pesar de su supervivencia por inercia, la izquierda occidental se ha convertido en un auténtico edificio en ruinas, se vea por donde se vea: desde la filosofía política, la praxis política, la ética…
La izquierda es, ahora mismo, un discurso mecánico totalmente vacío incapaz de generar otra cosa que una repetición al infinito de una letanía basada exclusivamente en un catálogo de fobias y sin esperanza alguna de que de su interior puedan surgir propuestas que sirvan para algo a la Humanidad o a España, si nos referimos a las cuestiones domésticas, en el presente o en el futuro.

En estos dos años ha acabado por cobrar cuerpo en España eso que muy acertadamente se ha dado en llamar la eclosión liberal, una muestra inequívoca de que la guerra de las ideas ha estallado y que la derecha vergonzante está siendo arrinconada por el empuje de otra que no tiene ninguna intención de esconderse y rehuir el combate. La izquierda ya no está sola en el campo de batalla, gozando de su indiscutido dominio de la arena y ello explicaría muy bien su nerviosismo. Porque otro de los fenómenos que se pueden apreciar repasando estos 24 meses de “El Ciudadano Liberal” es el de la extraordinaria virulencia verbal con que la izquierda española se ha revuelto contra la derecha no domesticada que ha decidido plantarle cara. Estos dos años podrían ser recordados por ser aquellos en los que la izquierda española decidió que la derecha española que no le diera la razón sería la “derecha extrema”, ridícula vuelta de la expresión tradicional. El título de uno de los artículos de ECL ejemplifica expresivamente el ambiente de acoso matonil con que se ha destacado últimamente la izquierda española, sus organizaciones, sus personajes públicos oficiales y, sobre todo, sus órganos de expresión, propaganda y desinformación: “Yo también soy de extrema derecha”.

La derecha extremista y ETA impiden la paz (discutiendo con la izquierda)

Sigamos.
Efectivamente, no hay nada vergonzante en ello, somos muchos los que trataremos de que no “llevéis” a cabo “vuestra” negociación con ETA. Como decía, una parte amplia de la sociedad está empeñada en evitar que el Gobierno concluya su proceso de negociación con terroristas, puesto que lo hace en nombre de toda la nación. Tú le llamas “sabotear” intentando rebajar la absoluta legitimidad del empeño. Vuelves a hablar de lealtad. Para ambas cosas te digo lo mismo: el límite es la ley. No hay ninguna obligación de ser leal al partido gubernamental, y ya tiene coña, que lo diga un izquierdista español que apoya a Zapatero, después de vuestro comportamiento en la última legislatura aznarí.
La únicas lealtades exigibles son con la Ley, con España, con los principios democráticos… ¿con el partido gubernamental en un asunto con el que se discrepa de raíz y en el cual se opina que el Gobierno está provocando un gravísimo daño a la nación y a los principios y valores fundamentales de la democracia? ¡Tiberio, por dios!
Por cierto ¿te refieres a una lealtad como la de la izquierda con el Prestige, con la política exterior, con el 11-M? ¿Pero es que no tenéis el más mínimo decoro?¿?No te acuerdas de Zapatero en Marruecos en plena crisis con el régimen autoritario del sátrapa moro?¿!Pero de qué, hombre, de qué?¡ !De lealtad váis a dar vosotros lecciones¡ Te lo repito, para no salirnos del terrorismo, el PSOE tenía contactos con Batasuna-ETA mientras prtoponía el Pacto contra el terrorismo.
Vayamos a la palabra “rendición”. A mí me parece inadecuada, difícil de explicar y contraproducente. Si fuera el asesor de comunicación de Rajoy le aconsejaría que la evitara. Dicho lo cual añado que en modo alguno es un disparate.
Ha habido concesiones, naturalmente, y se podría citar una buena lista de ellas, desde el cese de Fungairiño a la reunión pública y formal del PSE-PSOE con Batasuna, pasando por el debate en la Eurocámara. Pero, en mi opinión, existe un aspecto en el que “rendición” es el término más adecuado: la propia existencia de una negociación que se vende a la ciudadanía como “Proceso de Paz”, que para empezar es terminología etarra. He aquí el núcleo de la crítica que yo, y millones de españoles hacemos. La rendición es el mismo proceso de paz, una rendición ética, operativa, terminológica. Todo, to-do, es una rendición desde el momento de la declaración del Parlamento español en el que Rodríguez se da a sí mismo unas normas para el proceso que ni siquiera cumple.
Se suele decir -y para qué llenar las palabras de contenido, ¿verdad?- que la famosa “línea roja” ha de ser la inexistencia de pago político a ETA. Pues bien, para mí el puñetero proceso es un precio político en sí mismo.
Más sencillo te lo digo: no hay nada de qué hablar con ETA.
El único proceso de paz que yo apoyaría es el de un pacto entre todas las fuerzas democráticas para instaurar la cadena perpetua para cualquier tipo de colaboración con el terrorismo, sin que me importe en absoluto si el terrorista es un informante, un recaudador, un quemador de autobuses o cajeros, un señalador de objetivos disfrazado de periodista o el mismo hijodeputa que se dedica a matar. Cadena perpetua, y punto. Todo lo demás es rendirse.
Y, sí, ya te lo dejo claro: el PP estuvo a punto de rendirse, también. Estuvo a un pelo. La declaración de Aznar famosa, aquella del “Movimiento de liberación…” fue un acto de rendición. Cuando alguien en el PP habla de que la democracia española podría ser generosa y tal, está cometiendo un acto de rendición. Cuando alguien de cualquier partido habla de que hay razones políticas detrás de la actividad de ETA, está cometiendo un acto de rendición. Etcétera, etcétera, etcétera….
Y acabo de responderte. No es que el PP no tenga derecho a hacer lo que tú llamas electoralismo con el terrorismo, es que está obligado. Está obligado a explicar claramente a la ciudadanía que su comportamiento será diferente en este asunto si gana las elecciones. Y está obligado a intentar ganar las elecciones con toda la intensidad porque un partido no se representa a sí mismo, un partido es un instrumento de los ciudadanos para intervenir en política e insisto en que hay una parte enorme de la ciudadanía que no apoya en absoluto la política monclovita. Y está obligado porque las elecciones son el acto supremo de la democracia. No entiendo que se pueda usar la palabra “electoralismo” con la intención de denigrar. No me cabe en la cabeza. Un partido que no hace electoralismo no cumple con sus obligaciones.
Pero es que, además, los partidos políticos cumplen otra función pública, la de ayudar a la gente -no todos han estudiado ciencias políticas- a interpretar los acontecimientos políticos, la de ayudar a la gente a que no se la manipule, especialmente cuando se utilizan los buenos sentimientos de la mayoría para ello.
Cuando un Gobierno demagogo y manipulador como el actual dice a la gente que hay que hacer lo posible por lograr la paz, sin explicar qué significa esto, y que hay que hacerlo hablando porque así se impedirá que muera más gente y patatín y patatán, hay que ayudar a los ciudadanos a interpretar la realidad de lo que esto significa (lo que no siempre es tan evidente como tú pareces creer), y en mi opinión y en la de medio país, por lo menos, significa premiar a las alimañas fanáticas por haber estado matando españoles durante 35 años en nombre de la pesadilla que es su utopía.
Es mi opinión, y la de millones, y es nuestro derecho tenerla; y es nuestro derecho hacer lo posible por que se extienda; y es nuestro derecho intentar que se gobierne nuestro país basándose en los criterios que la animan. Y el único límite de estos derechos es la Ley, no lo que en la izquierda consideréis que es legítimo. Tiberio, no necesitamos ni vuestro permiso ni vuestro sello de excelencia democrática.