jueves, febrero 22, 2007

Girauta en Vigo: optimismo liberal y combativo

Charla de Juan Carlos Girauta ayer, miércoles 21, en Vigo. El columnista de Libertad Digital ofreció a los asistentes un discurso divertido, mordaz, culto, optimista, combativo e inequívocamente liberal.

He estado en otras conferencias, charlas, o coloquios en los cuales los presentes pudimos asistir a constantes manifestaciones de entusiasmo y emotividad. Luis del Pino, Gotzone Mora, Pío Moa, recuerdo ahora a bote pronto, fueron constantemente interrumpidos por un público vigués ávido de hacer públicos sus sentimientos y emociones, compartirlos con otros. La era Zapatero está provocando en muchos una gran frustración, un gran deseo de "hacer algo".

Son muchos los que apenas pueden contener su enfado, que se consideran agredidos personal y colectivamente, que sienten hervir su sangre al ver como un presidente nacido para la ejemplificar la expresión "elefante en la cacharrería" arrampla con todo lo que se le pone por delante, en lo sagrado y en lo profano, en el terreno de la gestión como en el terreno de los principios. Estos muchos son los que no pueden reprimir sus aplausos, sus vivas y hasta sus lágrimas (había que ver aquel auditorio sobrecogido por las palabras de Gotzone Mora y del cual surgían por doquier gritos de "heroína" ante la actitud ciertamente heroica de la socialista vasca).

Recuerdo, por ejemplo, que el aplauso más largo de la conferencia de Luis del Pino se lo llevó una persona del público que intervino en el coloquio, que se presentó como socialista y ugetista desde la cuna hasta la muerte y español más allá de ella y que animó al periodista a no cejar en su empeño de investigar el 11-M. Es lógico porque se trataba de un público casi totalmente compuesto por personas de derechas, en cualquiera de sus corrientes, y que, fiel ejemplo de lo que ocurre en la derecha social, está verdaderamente desesperada porque la izquierda española modifique el absurdo, destructivo y muchas veces inmoral rumbo que ha tomado en los últimos tiempos, pero que comprende las dificultades a las que se enfrentan los progresistas razonables que no renuncian ni a la idea de España ni al consenso en ciertas materias con la derecha ni a la confrontación civilizada de ideas y propuestas. Se vió perfectamente, por ejemplo, este anhelo profundo de que surjan propuestas de izquierdas alejadas del zapaterismo cuando la derecha en pleno recibió entre vítores el nacimiento de Ciudadanos en Cataluña.

La conferencia de Girauta ayer en Vigo fue por otros derroteros y ni siquiera fue interrumpida una sola vez. Se trató de una exposición anclada en la ironía, muy sólida en términos intelectuales y que no acudió en ningún momento a estrategias demagógicas para hacerse con el público: y nada más fácil en la época de Zapatero que apelar a las bajas pasiones, estando como estamos todos hasta el gorro de los acontecimientos que día tras día se producen en la España de hoy.

Por ello resulta especialmente repulsivo, aunque bien ilustrativo, que hombres como Juan Carlos Girauta sean ubicados por el "Régimen" vigente en la extrema derecha (o en la derecha extrema, como dicen ahora, expresión ésta de la que nuestro conferenciante hizo divertida mofa). Este "hijo de puta" de Libertad Digital (Bardem madre, dixit, como antaño una conocida columnista de El País dijo también en referencia a los votantes del PP) hizo una charla muy divertida, cordial, sin dramatismos, sin apelaciones a lo mítico o a lo sentimentalista: una charla inequívocamente liberal.

Bastaban quince minutos de conferencia para comprender la razón del odio con que distinguen a Girauta como a todo el nuevo liberalismo español empezando por su líder intelectual, Federico Jiménez Losantos, nuestros progres nacionales. En realidad bastaba un minuto, que es el tiempo necesario para apreciar que este nuevo liberalismo español está desplazando a la derecha vergonzante, mientras surge como una derecha orgullosa de sí misma. Una derecha que está plantando batalla en el terreno de las ideas con el nada sorprendente resultado de dejar en evidencia a un supuesto "progresismo" que lleva mucho tiempo sin hacer una sola propuesta que pueda servir para algo, o que, por lo menos, sea susceptible de ser discutida, lo que ya de por sí la dignificaría. Como puso de relevancia Girauta en su conferencia, se hace muy evidente que el liberalismo tiene propuestas, que serán más o menos acertadas pero que existen, con las que tratar de abordar los problemas a los que se enfrenta este mundo globalizado que es extremadamente complejo. De hecho, se hace tan evidente como el vacío intelectual de nuestros progres. Las recetas de éstos oscilan entre las manifestaciones grandilocuentes y el autoconvencimiento de su superioridad moral: otro mundo mejor es posible; la culpa de los males del mundo es de EE.UU e Israel y las multinacionales que destruyen el planeta y esclavizan a los pueblos, además de provocar un cambio climático que acabará con la vida sobre la Tierra; la energía nuclear es muy mala; y si los países ricos quisieran acabarían con el hambre y comeríamos perdices y seríamos muy felices. Nunca se escuchará a un progre explicar cómo sería posible, por ejemplo, acabar con el hambre en el mundo ni qué propone en lugar de lo que ellos llaman capitalismo salvaje.

Así que es normal que la respuesta ante este Girauta como ante cualquier otro Girauta sea siempre y en todo momento la de llamarle llamarle alguna de las cuatro cosas que tienen siempre preparadas en la lengua nuestros comprometidos (?) habitantes de la comprometida (?) progrelandia.

Pero para una persona desprejuiciada resulta totalmente imposible encontrar algún parecido entre este intelectual divertido, culto y profundo que no esconde ni sus principios ni sus ideas con un Ynestrillas, un Blas Piñar y ya no digamos un Franco o un Pinochet. Pretender que existe alguna remota semejanza es una memez que no se creen ni quienes lo afirman dejando un señal inequívoca de su desconcierto y su incapacidad.

Como decía no hubo grandísimas emociones en la conferencia pero sí hubo una curiosa reacción en el público: un constante murmullo de asentimiento. Porque es imposible que no nos sintamos identificados unos con otros cuando todos somos enfrentados de la misma manera al intentar exponer nuestras ideas en el ámbito de nuestras amistades, en el familiar, en el laboral o en la blogosfera. Todos somos ese "hijo de puta de Libertad Digital"; todos somos los condecorados con un "cordón sanitario" a nuestro alrededor; todos somos los rechazados por Carnicero cuando le ofrecen un debate con un periodista de LD porque "él sólo debate con personas"; todos somos constatemente calificados de fachas, de casposos, de antidemocráticos, de pro-imperialistas, de xenófobos, de cavernícolas, de defender un sistema injusto, ah, y también de anticatalanes, antivascos o antigallegos, aunque uno sea catalán, vasco o gallego.

Me divirtió mucho ver al público, a jóvenes y mayores, a los vestidos al más clásico modo o a los que llevan pendiente y zapatos rojos, a los de habla cultivada y a los de expresión indocta pero no idiota, asentir, sonreír, comentar con el de al lado "lo que a mí, lo que a mí" cuando Girauta como buen intelecual sacaba punta a las anécdotas para llegar a la categoría, a sus conclusiones generales.

Ayer Girauta no removió los sentimientos de nadie ni forzó a un auditorio a levantarse en armas. Pero sí que logró que un grupo de personas que pertenece a otro grupo mayor cada vez más inclinado a la melancolía por los acontecimientos, se levantase con una sonrisa de oreja a oreja y con la convicción de que se puede resistir en una rebeldía cívica aunque los acontecimientos se pongan muy en contra si los principios son firmes y si se tiene la razón: pero sobre todo si uno se esfuerza en tener los argumentos mejores y adopta una postura combativa intelectual e ideológicamente hablando en la misma cotidianeidad.

Y la gente se fue con ganas de reírse en la cara del primero que abra la boca para decir facha: "ya te estás esforzando para explicar por qué soy facha, amigo, porque a mí el facha me lo pareces tú". Algo así es lo que ha puesto Libertad Digital sobre el tapete sociopolítico de España, con tipos brillantes como Girauta en primera línea. Y los "progres", algo bastante distinto de un izquierdista cabal, lo cual escasea, como nuestro analista político no se cansó de repetir ante su público de derechas, alucinan ante lo que es un radical cambio de circunstancias.

En definitiva, un magnífico discurso optimista por la razón cívica frente a la sinrazón del sentimentalismo, por el Estado de Derecho frente a la arbitrariedad sectaria, por la profundidad ante la complejidad frente a las explicaciones omnicomprensivas, por el argumento fino frente al cliché de brocha gorda, por el liberalismo frente al totalitarismo, por la confrontación de ideas frente al discurso declarativo, por el orgullo frente al complejo. Y por la España de la ciudadanía frente a la Confederación Cantonal de la ingeniería social.

2 comentarios:

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