sábado, febrero 24, 2007

Sobre soberanismo, lenguas, educación, ciudadanía y partidos en Galicia (totalitarismo nacionalista, vergonzante españolidad)

Un lector de El ciudadano liberal se muestra compungido por la situación del gallego en el sistema educativo de la comunidad autónoma. Se declara soberanista y como cualquier soberanista, en cuanto se lanza, empieza a dejar perlas una detrás de otra, de esas que uno no sabe si reír o llorar, o más bien, si tomárselas a coña o ponerse a termblar directamente. Afortunadamente en Galicia soberanistas hay cuatro, sin embargo (ver mi anterior artículo sobre el tema), tontos dispuestos a seguirles el juego hay la pera de ellos.
Este lector, por ejemplo, no entiende por qué ha de sorprenderse mi hija de cinco años cuando llegue al cole el año que viene y le den la mitad de las asignaturas en una lengua que no es su lengua materna. Al fin y al cabo lo normal es que en Galicia se hable en gallego. Este argumento es de los más divertidos entre los empleados por este tipo de gente: España-español, Inglaterra-inglés, Galicia-gallego y Colombia-colombiano. Pues no, amigo lector, en Galicia no es así. Mi hija es gallega y su lengua, como la de la mayoría de la gente en Galicia es el español. También lo fue la mía, y la de mis padres y la de mis abuelos y la de la mayoría de mis bisabuelos, que es hasta donde tengo conocimiento.
Estos soberanistas no tienen ningún interés en la realidad, prefieren, es sabido, el pensamiento mítico. Argumenta que el español es Galicia lo que el rumano a España, a pesar de que le basta con asomarse a la ventana para constatar que ello no es así.
A pesar de no mostrar ningún respeto por los castellanohablantes pregunta melancólico acerca de qué tendrán que hacer los pobres gallegohablantes y con dramatismo propio de nacionalistas remata con un "¿tendremos que suicidarnos?". Lo cierto es que este pensamiento se separa igualmente de la realidad. El gallego es un idioma muy usado y la mayoría, la inmensa mayoría, de los gallegos somos bilingües, tenemos capacidad para emplear ambas lenguas y, desde luego, para entenderlas. El gallego no es una lengua en modo alguno reprimida o perseguida, sin embargo, tiene menos prestigio social entre los ciudadanos que el español. Los gallegos solemos ser gente práctica y es muy habitual que padres gallegohablantes eduquen a sus hijos en español porque saben que así le están dando mayores oportunidades en el futuro. Los gallegos no hemos hecho nunca a lo largo de la historia un problema con la lengua y desde luego no la hemos identificado jamás con la nación.
En los comentarios de mi anterior artículo le planteé a este, por otra parte, amable lector, algunas cuestiones que no fueron respondidas. La razón es sencilla, si se pone a un soberanista con sus argumentos delante de un espejo se queda mudo. Porque lo cierto es que consideran que el gallego tiene preminencia sobre el español y que la idea de una Galicia monolingüe en gallego se impone por sí sola y no es necesario argumentarla. Es el suyo un pensamiento es melancólico incapaz de enfrentarse a una realidad que le desmiente.
Por ejemplo ¿qué responde si se le cuestiona acerca de por qué no iban a poder elegir los padres la lengua de escolarización de sus hijos? Pues que en ningún lugar del mundo los padres pueden hacer tal cosa. Conclusión: si los partidos deciden que no hay razón para imponer un mínimo de clases en español pero sí un mínimo de clases en gallego como acaban de hacer PP, PSOE y BNG en Galicia, el 50% nada menos, y sin poner límite por arriba, es decir, que no hay razón para que no lleguen al 100% las clases en gallego, los padres que queremos que nuestros hijos sean escolarizados en español nos tenemos que aguantar. ¿Razón? Por que sí, porque la lengua de Galicia es el gallego.
¿Me está diciendo mi amigo soberanista, que como en Suiza o en Bélgica no se puede elegir la lengua de escolarización, aquí, en Galicia, tampoco deberíamos tener esa capacidad de eleccción? Pues sí, siempre y cuando, naturalmente, la normativa imponga a padres y niños el gallego y no el español. En este segundo caso, habría una reivindicación justísima para el nacionalismo.
Supongamos que aceptamos que la gente no tiene por qué tener derecho a elegir la lengua en que se escolarizan los hijos ¿de qué se quejan, entonces, los soberanistas cuando manifiestan su descontento con la situación del gallego en el sistema educativo?
Y aceptando esa suposición ¿qué lengua deberíamos escoger en Galicia?¿No creen, tal vez, los soberanistas que el referendum sería la mejor manera de elegir la lengua única que se debería adoptar para el sistema educativo? Y si aceptamos ese referendum ¿qué lengua creen los soberanistas que elegirían los gallegos?
La verdad es que la aspiración de un sistema educativo que conduzca a un supuesto restablecimiento de la normalidad monolingüística en Galicia no se sostiene de ninguna manera desde un punto de vista democrático y sólo se puede pretender desde la defensa de una radical cirugía sobre la sociedad que pase por encima de los derechos individuales de las personas.
Mi lector soberanista no desea recorridos educativos diferentes en gallego y en castellano porque eso supondría una grave discriminación del sector minoritario, que sería, sin duda, como él sabe perfectamente, el que optaría por el gallego: así que, como se puede suponer, los soberanistas sueñan con que la inmensa mayoría renuncie a sus derechos lingüísticos para que la minoría no padezca ese "cruel apartheid". Contra todo pronóstico, contra toda lógica, contra todo respeto por la ciudadanía y por sus votantes, eso es lo que ya han empezado a hacer los partidos no nacionalistas gallegos.
También tiene coña que los soberanistas se lamenten de que la gente le da poco valor a la lengua gallega y que lo justifiquen en una supuesta resignación, porque en realidad, según ellos, querrían darle muchísimo valor (debe ser en su fuero interno, allá muy en su interior). Los nacionalistas ni conocen ni quieren conocer a su pueblo porque lo analizan desde parámetros ajenos; le ponen encima una plantilla que no le encaja. Los gallegos no hemos identificado nunca al idioma gallego con esa dichosa y muy hipotética nación gallega, no lo hemos mezclado nunca con asuntos políticos y desde luego no lo hemos empleado jamás como excusa soberanista. Los únicos que han hecho tal cosa son los nacionalistas, una parte absolutamente minoritaria de la sociedad.
Quizá por ello, el gallego ha atravesado la historia sin ser normativizado, sin ser empleado durante cinco siglos como lengua oficial y sin ser una lengua prestigiada por el uso artístico, tecnológico o político y aún así ha llegado, como a través de un túnel, en bastante buen estado. En muy buen estado, diría yo, tratándose de una lengua tan minoritaria y eminentemente rural como es. En realidad no le están haciendo ningún bien los que pretenden esa identificación política entre lengua y nación, pero dudo que lleguen a comprenderlo nunca.
Ni siquiera en el momento de tardío romanticismo en el que se produjo el resurgimiento literario del catalán o del gallego, los gallegos se sintieron atraído por el nacionalismo, salvo en ese pequeño número de gentes predispuestas al pensamiento mítico-político que siempre hay en toda sociedad.
Para desgracia de los nacionalistas que se apoyan en la lengua para sus tesis políticas, Galicia es una sociedad acreditadamente bilingüe que nunca jamás ha tenido un conflicto lingüístico. No digo yo que éste no se pueda promover artificialmente y sé que habrá quien abone el terreno, a ver que cae; pero si no se impone la estulticia en los representantes de los gallegos no nacionalistas, que son todos menos unos poquitos, no tiene por qué llegar a producirse. La noticia de estos días no es esperanzadora en este sentido, pero Galicia no va a dejar de ser lo que es de repente, por mucho que sus representantes políticos se vuelvan idiotas. En general, el gallego es un tipo bastante descreído del poder, acostumbrado a la lucha individual, y que ha tenido que ir por medio buscándose la vida sin que nadie viniera a sacarle las castañas del fuego. Esta saludable lejanía de los políticos no la van a vencer los nuevos caciquillos autonómicos intentando que los gallegos nos mimeticemos con los catalanes para que ellos puedan manejar a su antojo más millones extraídos de las ubres españolas con la excusa identitaria. Aún así, claro está, el juego es peligroso, las personas son personas y aunque sean tan congénitamente individualistas como los gallegos, el riesgo de un delirio colectivo nunca es cero. Recuérdese dónde acabó un pueblo tan práctico como el alemán cuando se le inoculó el virus del racismo nacionalista, valga la redundancia.
El sistema educativo público, ya que es lo que tenemos, y ya que el privado vive encadenado por Papá-Estado, debe ser el reflejo de lo que es la sociedad y debe dar satisfacción a lo que la sociedad quiere, por mucho que a los soberanistas le disgusten las preferencias del pueblo al que dicen amar tanto de boquilla, porque, en realidad, lo detestan por españolista.
A día de hoy la sola idea de una sociedad gallegohablante monolingüe, al pueblo gallego lo que le produce, lejos de curarle de esa triste resignación que ellos le adjudican, es una violenta urticaria generalizada.
Las dos lenguas pueden convivir tranquilamente, y de múltiples maneras, como de hecho hacen. No veo razón alguna para que los padres no puedan elegir la lengua de escolarización de sus hijos, ni veo por qué se ha de forzar a los niños a estudiar en un idioma que no es el idioma de su casa si sus padres no desean tal cosa.
Aún nos queda, además, la cuestión de la educación privada. El cheque escolar y una libertad amplia para desarrollar programas y métodos permitiría la existencia de empresas educativas que tendrían que moverse en las reglas de juego del mercado, por lo que habrían de satisfacer la demanda de los clientes. Estoy seguro de que, en ese caso, las instituciones más exitosas serían las bilingües, pero no de gallego y español sino de español e inglés. Lo que es seguro es que no existiría una gran demanda de educación monolingüe en gallego. Eso lo saben muy bien los soberanistas como mi amable lector y esta es la razón de que la consecución de sus fines tenga que pasar, necesariamente, por el totalitarismo fascistoide. Sin violencia cohercitiva, tanto material como intelectual (y aquí el lavado de cerebro, la desinformación, la educación mítica frente al realismo histórico, representan un papel esencial que no hay que descuidar), no hay forma de que el pueblo gallego opte voluntariamente por cambiar su razonable bilingüismo, que da preminencia al español por puro pragmatismo, por un monolingüismo gallego asentado en la idea de la lengua-nación y el soberanismo en el que no cree y que no desea.
Lo que, desde luego, no es tranquilizador, es que el PP y el PSOE contra sus bases sociales le hagan el juego a los nacionalsocialistas totalitarios.

6 comentarios:

sharkjames dijo...

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Anónimo dijo...

¿Qué gana el PSOE con todo esto..? ¿Le están haciedno la cobertura a sus "compañeros" catalanes, o es que a álguien se la pone dura que España se vaya fragmentando lingüísticamente, para que también sea imposible la unidad política?

pululante dijo...

Lo curioso es que cuando se les dice a los nacionalistas (de cualquier color) "deje que los padres escojan", todos ellos se niegan.

Por ejemplo el argumento de que "en ninguna parte dejan elegir". ¿Y por qué hemos de ser tan liberticidas cómo los demás? Ya que Franco obligó al estudio del español (se argumenta mucho en el nacionalismo catalán), pues ahora todos los nacionalistas quieren ser como Franco pero al revés. ¿No podemos dar ejemplo a todo el mundo de dejar la libertad a quién debe tenerla? En fin.

Anónimo dijo...

Nom tendes nem idéia de escrever e falar o galego nem mesmo na vossa normativa españoliçada... e ainda dizedes que na Galiza sodes a maioria "perfectamente bilingües"... se eu falar o espanhol como vos (a inmensa maioría dos espanhol falantes na Galiza) fazerdes o galego já estaríades a rebuznar porque o sistema público de educaçom ensina demasiado galego, mais mesmo assim rebuznades... Mais é ao revés, o galego que se fala mesmo por mestres é de nível péssimo... o que passa é que a ignorância e muito atrevida, pensades que falades galego e so é castrapo... empezade por cair da vossa nube nacionalista española e olhade-vos no vosso "espejo".

Anónimo dijo...

Xabier CEREIXO dice:

¿Y?

Republica bananera dijo...

Aquí en el País Vasco estamos con similares. Ya hace 30 años que la administración decidio calificar de anormal el no hablar batua.

Desde entonces la administración emplea mis impuestos para normalizarme. ¡Yo no he pedido a la administración que juzgen mi vida!

¿Y que tenemos ahora mismo? Alumnos hablantes de castellano o vizcaino que en el colegio les enseñan en batua. Alumnos que cuando salen al recreo, hablan castellano.