domingo, mayo 27, 2007

Frente al terrorismo, también en las municipales (me descubro ante Teresa Jiménez Becerril)

Teresa Jiménez Becerril (hermana y cuñada de asesinados por ETA, en ABC): "Tenemos derecho a una ciudad que funcione, pero también a vivir en un país donde no te maten por hacer política". [...] "No disfrutaremos viendo nuestros barrios limpios si no evitamos que quienes los mancharon de sangre inocente se paseen por ellos con la cabeza alta".
Hay ocasiones, y ésta es una de ellas, en que casi ni merece la pena añadir nada a las palabras que con tanta claridad, dignidad y pertinencia nos ofrece alguien a quien la cara más pútrida de la política ha colocado en una de esas situaciones límite de la vida en dónde los seres humanos reaccionan sin poder ocultar lo que verdaderamente son, mostrando su grandeza, su mediocridad o su mezquindad.
Ante tanto espectáculo penoso, protagonizado por tipejos sin la menor categoría -personajillos ínfimos a los que incomprensiblemente hemos convertido en relevantes personajes públicos- de los cuales no podemos, cada día, en cada telediario, observar sus actos o escuchar sus opiniones, sin notar a nuestro estómago a punto de darse la vuelta, la mera existencia de personas como Teresa Jiménez Becerril le devuelve a este ciudadano el orgullo de pertenecer a la especie humana y de ser un hombre libre en un país como España, donde a su obvia parte oscura aún se le opone una parte lunimosa que se niega a rendirse cobardemente a esa inmoralidad -oficial en el régimen zapateril vigente- de dar a los terroristas políticos el estatus de interlocutores de la sociedad española.
A quienes dicen que lo que hoy ha de votarse es tal o cual posición sobre un Plan General de Ordenación Urbana mientras nuestro Gobierno insiste cada día en esa cobarde inmoralidad de dar categoría de interlocutor de una sociedad democrática y pacífica a una banda de criminales políticos totalitarios, con la oposición de una porción inmensa de la sociedad a la que debe servir y a la que está obligado a rendir cuentas más allá de lo que ocurra en unas elecciones cada cuatro años (como él mismo defendía en la oposición), yo les digo lo mismo que Jiménez Becerril: de eso nada, importan las cosas de nuestras ciudades, pero importan aún más las cosas de nuestro Nación. Y es de la Nación española de donde obtienen su legitimidad las instituciones municipales y regionales, y nuestra Nación todavía tiene una lacra horrible en esa pequeña comunión de sociópatas políticos que pretenden imponer a los demás sus designios totalitarios por la fuerza del terror, y un problema aún mayor en la dolorosa división de opiniones respecto a cómo ha de enfrentarse esa lacra.
Si existiese una idea común y compartida en el sentido de que los terroristas políticos deben ser derrotados política y policialmente, puestos a disposición judicial y hacerles pagar su deuda con la sociedad, entonces sí, podríamos preocuparnos exclusivamente de nuestras calles y nuestros barrios. Pero mientras el Gobierno de España considere que hay otras vías para que ETA deje de intentar aterrorizarnos a todos para imponer su dictadura estalinista diferentes de su total e innegociable derrota, mientras el Gobierno de España considere que existe un conflicto de orden político entre España y los vascos y que a ETA le asiste aunque sea una pequeña parte de razón, mientras el Gobierno de España considere que debe negociar con esa fanática y repulsiva secta política para que entreguen sus armas, mientras el Gobierno de España considere que hay algunas cosas que puede conceder en una negociación pero no considere necesario informar a la nación acerca de cuáles son éstas, y mientras toda la Nación se vea comprometida por la acción del Gobierno de un partido que se presentó a las elecciones en las que llegó al poder sin anunciar absolutamente nada de ello ni en su programa ni en sus actos electorales, tras haber traicionado la confianza del anterior Gobierno legítimo, mientras todo ello ocurra, ninguna elección, acto supremo de la vida democrática, podrá ser abordada - al menos por los ciudadanos que discrepamos del Gobierno en su política sobre terrorismo- sin poner en primer lugar de las consideraciones que determinan el voto a la principal amenaza que padece la democracia española, la convivencia cívica, la dignidad moral nacional, el orgullo ético de la ciudadanía, la justicia democrática, la igualdad ante la ley, la soberanía popular. Una amenaza que, si bien parte principalmente de los terroristas, se multiplica exponencialmente por la tibia actitud de muchos de los más significativos actores de la política española.
Si nadie dudase de la necesidad de aniquilar al terrorismo político sin ninguna concesión a la pacificación negociadora, el problema etarra se convertiría en una especie de rescoldo histórico sin demasiada trascendencia. Así que a los tibios yo les digo los mismo que Jiménez Becerril, por mucho que nos acusen de hacer electoralismo con el terrorismo y de no apoyar al Gobierno en la materia. Tras ella me pongo en primer tiempo de saludo, porque sí, sí espero que el terrorismo influya en el voto y porque no, no apoyo al Gobierno en esto de ninguna manera.
Y mienten quienes dicen que cerramos la puerta a una solución los que así pensamos. No nos negamos a un final negociado. No nos oponemos a cierta "generosidad" penal. Pero tiene que quedar claro, en el último día de la guerra entre la democracia española y el terrorismo totalitario nacionalsocialista vasco, que la sociedad de hombres libres de España ha vencido, que los criminales políticos no han obtenido absolutamente nada de sus muchos años de práctica de terror y que si vuelven a andar por "nuestros barrios limpios" que ellos "mancharon de sangre inocente" no tendrán ninguna posibilidad de hacerlo "con la cabeza alta", sino que tendrán que sufrir la vergüenza de un reproche moral permanente, aceptando como su última y nunca extinguible condena el hecho de que nuestra innegociable dignidad, nuestra superioridad moral, y nuestra determinación democrática es lo que les permite no pudrirse en la cárcel para siempre en su miserable derrota. Si vuelven a andar por nuestras calles será porque, graciosamente, nosotros les dejamos no porque ellos nos lo impongan.
Por tanto el presidente Rodríguez debe saber que mientras negocie con ETA, mientras ésta se presente a las elecciones y mientras tengamos que soportar el insufrible insulto de un un De Juana Chaos riéndose en la cara de los españoles por culpa de su política de apaciguamiento, no habrá en España unas elecciones donde sólo se hable de gestión de presupuestos. Y que esto será así por encima de la voluntad de los partidos políticos, de izquierda y derecha.
Señora Jiménez Becerril, mis respetos.

jueves, mayo 24, 2007

Otra muestra de los elevados principios de El País (breve análisis a partir del último OJD)

Qué vergüenza tan poco sorprendente lo de El País negándose a publicar un anuncio de Ciudadanos de Cataluña.
No es de extrañar que su liderazgo incontestado desde hace 30 años empiece a no parecer incontestable. Según los datos del último OJD, El Mundo se le acerca peligrosamente, a pesar de que tiene que luchar no sólo con un fortísimo periódico como es El País en un campo ideológico diferente sino que ha de compartir su propio espacio ideológico con otras dos cabeceras. Bien es cierto que El País tampoco disfruta de su ámbito ideológico en exclusiva, ya que los dos principales periódicos catalanes, incluso La Vanguardia, que ya no es la de antaño, podrían ser lectores potenciales de El País.
En cualquier caso, hubo un tiempo en que la derecha más filoprogresista podía leer El País sin que le pusiera al borde del colapso. Cada día está más alejado de ese supuesto ideal de un periódico transversal para convertirse en un diario estrictamente partidista que se le hace muy cuesta arriba a la mayoría de los lectores no izquierdistas. Su sectarismo militante es practicado por sus actuales responsables ya sin ningún disimulo. Hoy ya le es imposible pasar, como hacía no tantos años atrás, por el periódico de la modernidad. Nadie puede discutir seriamente que se trata, simplemente, del periódico del Gobierno, lo que seguramente será del agrado de la inmensa mayoría de sus lectores, pero no de todos. Por la izquierda y por la derecha, paulatina pero inexorablemente, va perdiendo lectores, incluso antiguos, que no pueden ver ya sino un insoportable sarcasmo en eso de "diario independiente de la mañana".
Si pervive como primer periódico nacional y si conserva aún un cierto halo de prestigio por su presunto periodismo de qualité es porque sus seguidores practican un sectarismo aún mayor o por lo menos similar. Sin descartar el hábito, muy importante en la relación entre lector y diario, lo cierto es que hay que tener muy buenas tragaderas para justificar el comportamiento de El País en multitud de ocasiones. Lo normal es que no hubiese sobrevivido a su actitud en la descomposición del felipismo, lo que se puede relacionar perfectamente con que el propio PSOE, que también sobrevivió e incluso en las peores circunstancias, conservó un suelo electoral del 30%. Para que luego mis amigos progres me nieguen el atroz sectarismo de la izquierda. Por mucho menos, muchísimo menos, el electorado de centro-derecha español borró del mapa a la UCD y mantuvo a la AP de Fraga sin expectativas de gobernar hasta que Aznar modernizó sus postulados ideológicos.
Que los lectores de El País no van a decir ni pío y hasta defenderán con uñas y dientes el derecho de "su" periódico a publicar la publicidad que le dé la gana, es indudable (ya estoy oyendo eso de "pero ¿vosotros no sois liberales?", "¿No creéis en la libertad de empresa? y otrras salidas por la tangente similares). Igual que defendieron a Polanco cuando acusó al PP de "guerracivilista", mientras ahora se rasgan las vestiduras por unos comentarios de Aznar que se quedan muy lejos de los del Capo de PRISA.
El sectarismo es hipócrita por naturaleza y la mayoría de los lectores del diario gubernamental, que siempre ha sabido obtener favores del poder, también cuándo la derecha estaba en el Gobierno, no encontrarán ningún problema en que los anuncios de putas, travestis y chaperos pasen en su periódico el riguroso filtro de aceptación publicitaria que no ha podido pasar el de Ciudadanos de Cataluña. Al fin y al cabo, los adalides de las políticas de "igualdad de género" y de las leyes que de ellas se siguen, tampoco encuentran ninguna contradicción en que PRISA sostenga mediáticamente esos postulados del progrefeminismo mientras saca sus buenos dineritos de la emisión de películas pornográficas en sus plataformas televisivas. La anchura de manga ideológica de El País y PRISA les permite exprimir económicamente la pornografía y la prostitución, mientras alaban sin medida al Gobierno por una ley tan antidemocrática e injusta como la de "igualdad de género" o mientras se ponen estupendos criticando la campaña de Dolce & Gabbana por atentar contra "la dignidad de la mujer" (qué narices hay que tener). Cuentan con la fidelidad acrítica del cuerpo principal de sus lectores y actúan en consecuencia.
No obstante, los resultados de la OJD parecen indicar, aunque muy levemente (no cabe duda de que El Mundo se excede en su entusiasmo), que no todos los lectores presentan tan amplias tragaderas y que la nave de PRISA tiene algún que otro agujero en su casco.
En otro país cabría, tal vez, concluir este artículo con una líneas que hicieran votos por un periódico de izquierdas menos sectario y menos rendido a los intereses de los poderosos progres de salón. O simplemente por que la presión de los lectores de El País obligase a un cambio de rumbo en el periódico que da lecciones de democracia a todo el mundo desde la más absoluta impostura: la que le permite despedir a H. Tersch, no publicar a un habitual de sus páginas como F. Savater porque le desagrada el contenido de su último artículo o dañar irremisiblemente la credibilidad de sus críticas literarias para no perjudicar las ventas de un libro de B. Atxaga que publica una de las editoriales del grupo PRISA (con caída de crítico literario de toda la vida incluida), por citar sólo algunas cosillas recientes. En fin, juzgo tan improbable un cambio en la prensa izquierdista de España que me ahorraré esas líneas.

lunes, mayo 21, 2007

Periodismo español y perros fieles (Zarzalejos y Sopena como ejemplo)

Cómo son los perros fieles cuando se ponen en plan de damiselas ofendidas. No, no es a mí al que se le ha calentando la boca. "Perros fieles" ha sido la expresión utilizada por Jose Antonio Zarzalejos para referirse a Enric Sopena. Ustedes, si no conocen el caso -lo que es poco probable porque son gente informada-, estarán muy sorprendidos de que el habitualmente melífluo Zarzalejos haya usado tan agresivas palabras pero, claro está, el motivo lo exige. ¿Y cuál es el motivo? Pues el más alto concebible por el provinciano director del más tradicional de los diarios capitalinos, esto es, la defensa del honor de Alberto Ruiz Gallardón. Resulta que Sopena cometió previamente el delito más horrible imaginable, según Zarzalejos, justificar la famosa exposición por parte de Miguel Sebastián de una fotografía de cierto ser humano de sexo femenino en el debate electoral por el Ayuntamiento de Madrid. Tras haber mostrado Zarzalejos sus colmillos, zarpas y amenazantes ladridos en defensa leal de su amo, Sopena ha respondido afirmando, por un lado, que es su rival el verdadero perro fiel, y, por otro, que él de perro fiel nada, que él ladra por libre.
Qué pronto acudieron a mi mente las imágenes de dos auténticos doberman con sus caras peleándose en el parque mientras sus amos lejos de tirar de las correas para separarles les dan cuerda como si se tratase de cometas al viento. Ahí están sus pulcros amos, Ruiz y Rodríguez, silbando, mirando para otro lado, mientras sus servidores caninos se lo curran a dentelladas. Tan pronto como acudió una melancólica certidumbre: la preponderancia, la ascendencia, el dominio sobre el panorama de los medios de comunicación de masas españoles de este tipo de personajes, exacto contrario de lo que debieran ser los periodistas más destacados y conocidos. En vez de profesionales insobornables, capaces de criticar, desde cualquier perspectiva ideológica, a unos y otros, tenemos voluntades bajo control, voces absolutamente dirigidas e, incluso, simples loros de repetición de consignas.
Así se va creando una situación, un caldo de cultivo, en la que los jóvenes periodistas que van llegando a la profesión comprenden desde un principio cómo se deben comportar si quieren medrar y aún simplemente conservar un puesto de trabajo. Viendo a las estrellas, a los que ocupan los despachos más nobles del edificio, a los que llaman a las tertulias televisivas, a los que conocen no sólo los del mundillo sino también las marujas y el vecino del tercero, haciendo tal ostentación de fidelidad canina ¿qué van a hacer los periodistas que no han llegado a la primera división?¿Ponerse heroicos ante semejantes héroes de la indignidad deontológica? Parece poco probable.
Este panorama desolador que ofrecen los medios de comunicación nacionales se fundamenta en este magma de descomposición ética incluso más que en las decisiones político-empresariales que se toman en las alturas, porque es este estado general del ánimo profesional, inclinado a la obediencia ciega, a la cobardía moral y material, al ejercicio constante de cerviz y rodillas, el que permite que, después, los comisarios políticos puedan desarrollar su trabajo con eficiencia.

lunes, mayo 14, 2007

"El breve fulgor de un beso ¿sin nombre?" en Las notas de Carson Luna

Nueva entrada en Las notas de Carson Luna: "Mujeres. El breve fulgor de un beso ¿sin nombre?"

No recuerdo tu nombre y no quiero recordarlo. Cuando va a llegar a mi lengua, después de intentar salir de alguna sala oscura de mi cerebro, obligo a esa masa gris a pensar en otra cosa. Está bien así: unas pecas sobre una tez pálida, unos cabellos vaporosos de ese tono donde el rubio quiere convertirse en otra cosa aún más clara, un cuerpo liviano todavía formándose como amarrando una erupción volcánica imposible de contener, unos pechos duros que empujan para superar los límites de una piel que en la lucha por no ser desbordada se vuelve, en su perfección inestable, irresistiblemente bella...Todo está bien así, sin nombre en mi memoria...
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"Una noche con Corcobado" en Las notas de Carson Luna

Nueva entrada en Las notas de Carson Luna.

Me paso la mañana escuchando canciones tristes de Corcobado. Recuerdo una noche muy lejana en el tiempo. Él acababa de dar un concierto en solitario en Vigo. Yo languidecía drogado y perdido entre su publico. Teníamos una amiga común. Acabamos en el puerto, amaneciendo ya, nuestros pies colgando sobre el mar grasiento y sucio... (Leer todo)

sábado, mayo 12, 2007

Divagaciones pesimistas: el Rey Gagá, la II República y Sarkozy...

He estado ausente un tiempo, ya largo, de esta casa virtual que es la suya, amigo lector, siempre que quiera. Basta con un mes o dos de ausencia para comprender a qué velocidad ocurren las cosas dignas de análisis político. En realidad, bastan unos minutos porque hoy nuestra realidad es la del mundo entero. A pesar de la raquítica perspectiva de los que creen que la capital de su realidad es Santiago de Compostela o Barcelona o Álava o, sí, también, Madrid, la tormenta de acontecimientos cae sobre cada uno de nosotros como una inmensa lluvia de meteoritos. Y la relación entre cada una de esas piedrecillas que se vuelven incandescentes justo cuando finalizan su viaje y entran en nuestro campo visual, atravesando el tejado de nuestra finca, nuestra atmósfera, es mucho más intensa de lo que solemos creer. Solemos confundirnos porque sólo se hacen visibles cuando se convierten en fósforos delante de nuestras narices, pero están ahí, viajando hacia nosotros sin cesar aunque miremos hacia otro lado.

No hay, sin embargo, leyes incuestionables que nos permitan prever el resultado de su vuelo incesante, conjunto, complejo, más allá de una loca teoría del caos que nos será de poca utilidad ¿Qué relaciones se establecerán entre fragmentos de la realidad tales como la crisis conceptual de la izquierda, la pérdida de relevancia de Europa en el mundo globalizado, la parálisis de la UE en todos los aspectos que se analicen (crisis de concepto, falta de pulso económico, sensación psicológica el ensimismamiento de varias partes de la nación española y su más que previsible fractura final, la victoria de Sarkozy, las peleas internas del socialismo francés, la sucesión de Blair en el Reino Unido, la deriva del Gobierno de Zapatero hacia el felipismo, por un lado, y su política de apaciguamiento con ETA, la disputa de poder en Turquía y la disputa de concepciones entre laicos e islamistas, el proceso electoral en USA, la revitalización de la paranoia apocalíptica del ecologismo radical y su penetración en la opinión pública, la política y las instituciones de las democracias (y en sus presupuestos), el desarrollo del capitalismo y su influencia en la democratización de muchas zonas del mundo (o al revés y al revés), el no desarrollo y la no democratización de amplias zonas del planeta, el camino en dirección contraria a la democratización y el desarrollo del capitalismo emprendido, más o menos incipientemente, en una gran parte de la América hispana, el crecimiento imparable del peligro terrorista…? No lo sabemos, pero estamos obligados a intentar comprender y como ciudadanos, como hombres libres, estamos obligados a no aceptar acríticamente los acontecimientos como si fuesen, efectivamente, una lluvia de meteoritos.

Entramos en la fase final de las elecciones. Como era previsible, Rodríguez Zapatero no se ha cortado y muestra en público sus vergüenzas claudicantes. El terrorismo será elegible porque el corifeo sectario de los progres ha aceptado acríticamente la postura gubernamental. Oigo a todas horas que la democracia no tiene derecho a defenderse. Mañana se podrán presentar a las elecciones partidos que defiendan que el Régimen del 78 es antidemocrático y que el Pueblo Español tiene derecho a alzarse en armas para restaurar una monarquía absoluta, con la sola religión católica permitida por la ley, con la inmigración prohibida y la inmediata expulsión de los emigrantes de razas diferentes de la blanca y con la unidad nacional como valor absoluto con la inmediata abolición del Estado de las Autonomías, entre otras cosas, en el programa. Y si un grupo de tarados se dedica a poner bombas para conseguir estas y otras cosas parecidas, tendremos que buscar una negociación para superar democráticamente el conflicto político. Sin duda alguna este partido podría tener más partidarios entre el que los Pueblo Españolproetarras. Me gustaría ver la reacción en progrelandia.

Mientras tanto, la monarquía vigente sigue haciendo méritos para legar a su pueblo una preciosa república. Que el Rey está gagá es algo que ofrece pocas dudas. Extasiado ante las fotos irlandesas sueña con algo similar para España. Estaría bien que nos explicara a los españoles dónde están los dos bandos que aquí se han liado a tiros, que nos muestre el país que hemos invadido y que hemos mantenido a base de terror policial y ejército, que nos muestre ese país que mantenemos bajo la bota militar sin instituciones propias de autogobierno, estaría bien que nos mostrara el terrorismo que ha practicado España con permiso del Poder Judicial y qué individuos concretos implicados se han librado de la consiguiente persecución judicial por voluntad del Estado, esas y otras cosas debería mostrarnos el Rey Gagá Borbón para que sepamos exactamente qué cosa deberíamos intentar para tener una foto tan bonitísima como la que a él le pone y de paso explicarnos por qué santa razón no debemos ponernos inmediatamente a formar un grupo partidario de la república desde el liberalismo. Si el Rey Gagá se empeña en seguir sosteniendo las tesis mayoritarias en progrelandia el liberalconservadurismo español dejará de sentirse obligado hacia la institución monárquica y será muy divertido ver cómo sus amigos progresistas la sotienen. Muy divertido. Igual que la unidad de España, perdida a largo plazo, la Monarquía puede ir dándose ya por amortizada. Descanse paz. Gracias por los servicios prestados, que no han sido pocos, pero nada es eterno y si no que Gagá Le Roi consulte con el fantasma de su abuelo.

Mientras tanto en el PP han entrado en éxtasis con la victoria de Nicolas Sarkozy, como si ellos estuvieran haciendo algo parecido en lo doctrinal o en lo estratégico. Mueven a compasión si no hubiese tragedia por el medio. Mucho me temo que no veremos a Mariano Rajoy de presidente salvo milagro, y por faltas propias porque si bien le ha tocado lidiar con circunstancias difíciles no lo es menos que es en éstas cuando los líderes, los auténticos líderes, son necesarios. Para la normalidad basta con gestores y no me cabe duda de que Rajoy hubiese sido un buen gestor en la presidencia del Gobierno. Sin embargo no está España para esas. Las inercias aquí ya no son rutinarias y anodinas ya que nos enfrentamos al abismo no sólo de un cambio de régimen sino del mismo concepto de lo que España ha sido desde hace muchos siglos.

Sin el dramatismo de la sangre y la amenaza de una revolución sovietizante, lo cierto es que se encuentran fácilmente algunos parecidos con el primer cuarto de siglo español. La monarquía y sus defensores naturales parecen conspirar en favor de la república. Los republicano-socialistas conspiran para el desastre, sin más, y probablemente la república acabe cayendo por su propio peso. Los nacionalistas contribuyen a cagarse el desarrollo nacional: Ibarretxe-Arana, Carod-Companys, sin ponerse ni mínimamente colorados, al contrario, disfrutan, aunque sus "compatriotas" resultarán de los más afectados con el desmembramiento nacional. Si se compara la colección de inútiles progresistas con poder en uno y otro período, resultan asombrosos los resultados. Pero también entre la acobardada derecha. Los progre-conservadores como Alcalá Zamora o Gallardón, contribuyen con pasión al desastre nacional. Los gafes e incapaces como Zapatero o Azaña no le van a la zaga. Los pusilánimes como Gil Robles o Rajoy atizan el fuego poniendo una y otra vez la otra mejilla y mientras son calificados de fascistas responden educadamente sin percartarse de que sólo contribuyen a envalentonar a quienes carecen de ideas constructivas pero poseen mala baba a espuertas. Pobre España, qué maldición te ha caído encima

¿Recordaremos la España del 78 como una Restauración más con su reputación aniquilidada por la ulterior propaganda progresista? Es probable. Tal vez los Santos Juliá y los Preston del futuro nos hablen de estos años de paz y progreso como una mera continuación del franquismo cuya anomalía histórica habría sido resuelta por una III República nacida empujada por el viento fétido de la Recuperación de la Memoria Histórica. De los resultados de una república traída por Zapatero y Prisa más vale ni elucubrar. Lo que es seguro es que España será más pequeña. Tal vez esa sea, por fin, nuestra entrada en el club de las naciones normales que se respetan a sí mismas. Tal vez se cumpla eso de que no hay mal que por bien no venga, aunque el trauma será tremendo y el empobrecimiento seguro. En fin, éste pueblo se está mereciendo este destino, dicho sea sin rencor alguno y sintiéndome parte indiscutible de él. Tampoco yo soy ningún héroe y antes que las esencias patrias está lo de dar de comer a los hijos y pagar la hipoteca. Sin embargo, si hablamos de su representación política...

Ahora parece que algunas encuestas dicen que el PSOE estará en disposición de entregar Navarra a los panvasquistas, no obstante, cabe preguntarse si eso tiene importancia aún en un país en que el único partido nacional copia su política a los nacionalistas antiespañoles en Baleares o Galicia. Desde luego en ese partido no hay ni rastro de nada parecido a Sarkozy y su incondicional amor combativo por su nación y su república. Y si en el PP creen que la gente no se va a dar cuenta de la monumental diferencia es que se pueden ir a unir al Rey que se merecen en su gagaísmo radical. Bueno, pueden hacerlo de cualquier forma, no tengo nada claro que se les vaya a echar de menos.