sábado, mayo 12, 2007

Divagaciones pesimistas: el Rey Gagá, la II República y Sarkozy...

He estado ausente un tiempo, ya largo, de esta casa virtual que es la suya, amigo lector, siempre que quiera. Basta con un mes o dos de ausencia para comprender a qué velocidad ocurren las cosas dignas de análisis político. En realidad, bastan unos minutos porque hoy nuestra realidad es la del mundo entero. A pesar de la raquítica perspectiva de los que creen que la capital de su realidad es Santiago de Compostela o Barcelona o Álava o, sí, también, Madrid, la tormenta de acontecimientos cae sobre cada uno de nosotros como una inmensa lluvia de meteoritos. Y la relación entre cada una de esas piedrecillas que se vuelven incandescentes justo cuando finalizan su viaje y entran en nuestro campo visual, atravesando el tejado de nuestra finca, nuestra atmósfera, es mucho más intensa de lo que solemos creer. Solemos confundirnos porque sólo se hacen visibles cuando se convierten en fósforos delante de nuestras narices, pero están ahí, viajando hacia nosotros sin cesar aunque miremos hacia otro lado.

No hay, sin embargo, leyes incuestionables que nos permitan prever el resultado de su vuelo incesante, conjunto, complejo, más allá de una loca teoría del caos que nos será de poca utilidad ¿Qué relaciones se establecerán entre fragmentos de la realidad tales como la crisis conceptual de la izquierda, la pérdida de relevancia de Europa en el mundo globalizado, la parálisis de la UE en todos los aspectos que se analicen (crisis de concepto, falta de pulso económico, sensación psicológica el ensimismamiento de varias partes de la nación española y su más que previsible fractura final, la victoria de Sarkozy, las peleas internas del socialismo francés, la sucesión de Blair en el Reino Unido, la deriva del Gobierno de Zapatero hacia el felipismo, por un lado, y su política de apaciguamiento con ETA, la disputa de poder en Turquía y la disputa de concepciones entre laicos e islamistas, el proceso electoral en USA, la revitalización de la paranoia apocalíptica del ecologismo radical y su penetración en la opinión pública, la política y las instituciones de las democracias (y en sus presupuestos), el desarrollo del capitalismo y su influencia en la democratización de muchas zonas del mundo (o al revés y al revés), el no desarrollo y la no democratización de amplias zonas del planeta, el camino en dirección contraria a la democratización y el desarrollo del capitalismo emprendido, más o menos incipientemente, en una gran parte de la América hispana, el crecimiento imparable del peligro terrorista…? No lo sabemos, pero estamos obligados a intentar comprender y como ciudadanos, como hombres libres, estamos obligados a no aceptar acríticamente los acontecimientos como si fuesen, efectivamente, una lluvia de meteoritos.

Entramos en la fase final de las elecciones. Como era previsible, Rodríguez Zapatero no se ha cortado y muestra en público sus vergüenzas claudicantes. El terrorismo será elegible porque el corifeo sectario de los progres ha aceptado acríticamente la postura gubernamental. Oigo a todas horas que la democracia no tiene derecho a defenderse. Mañana se podrán presentar a las elecciones partidos que defiendan que el Régimen del 78 es antidemocrático y que el Pueblo Español tiene derecho a alzarse en armas para restaurar una monarquía absoluta, con la sola religión católica permitida por la ley, con la inmigración prohibida y la inmediata expulsión de los emigrantes de razas diferentes de la blanca y con la unidad nacional como valor absoluto con la inmediata abolición del Estado de las Autonomías, entre otras cosas, en el programa. Y si un grupo de tarados se dedica a poner bombas para conseguir estas y otras cosas parecidas, tendremos que buscar una negociación para superar democráticamente el conflicto político. Sin duda alguna este partido podría tener más partidarios entre el que los Pueblo Españolproetarras. Me gustaría ver la reacción en progrelandia.

Mientras tanto, la monarquía vigente sigue haciendo méritos para legar a su pueblo una preciosa república. Que el Rey está gagá es algo que ofrece pocas dudas. Extasiado ante las fotos irlandesas sueña con algo similar para España. Estaría bien que nos explicara a los españoles dónde están los dos bandos que aquí se han liado a tiros, que nos muestre el país que hemos invadido y que hemos mantenido a base de terror policial y ejército, que nos muestre ese país que mantenemos bajo la bota militar sin instituciones propias de autogobierno, estaría bien que nos mostrara el terrorismo que ha practicado España con permiso del Poder Judicial y qué individuos concretos implicados se han librado de la consiguiente persecución judicial por voluntad del Estado, esas y otras cosas debería mostrarnos el Rey Gagá Borbón para que sepamos exactamente qué cosa deberíamos intentar para tener una foto tan bonitísima como la que a él le pone y de paso explicarnos por qué santa razón no debemos ponernos inmediatamente a formar un grupo partidario de la república desde el liberalismo. Si el Rey Gagá se empeña en seguir sosteniendo las tesis mayoritarias en progrelandia el liberalconservadurismo español dejará de sentirse obligado hacia la institución monárquica y será muy divertido ver cómo sus amigos progresistas la sotienen. Muy divertido. Igual que la unidad de España, perdida a largo plazo, la Monarquía puede ir dándose ya por amortizada. Descanse paz. Gracias por los servicios prestados, que no han sido pocos, pero nada es eterno y si no que Gagá Le Roi consulte con el fantasma de su abuelo.

Mientras tanto en el PP han entrado en éxtasis con la victoria de Nicolas Sarkozy, como si ellos estuvieran haciendo algo parecido en lo doctrinal o en lo estratégico. Mueven a compasión si no hubiese tragedia por el medio. Mucho me temo que no veremos a Mariano Rajoy de presidente salvo milagro, y por faltas propias porque si bien le ha tocado lidiar con circunstancias difíciles no lo es menos que es en éstas cuando los líderes, los auténticos líderes, son necesarios. Para la normalidad basta con gestores y no me cabe duda de que Rajoy hubiese sido un buen gestor en la presidencia del Gobierno. Sin embargo no está España para esas. Las inercias aquí ya no son rutinarias y anodinas ya que nos enfrentamos al abismo no sólo de un cambio de régimen sino del mismo concepto de lo que España ha sido desde hace muchos siglos.

Sin el dramatismo de la sangre y la amenaza de una revolución sovietizante, lo cierto es que se encuentran fácilmente algunos parecidos con el primer cuarto de siglo español. La monarquía y sus defensores naturales parecen conspirar en favor de la república. Los republicano-socialistas conspiran para el desastre, sin más, y probablemente la república acabe cayendo por su propio peso. Los nacionalistas contribuyen a cagarse el desarrollo nacional: Ibarretxe-Arana, Carod-Companys, sin ponerse ni mínimamente colorados, al contrario, disfrutan, aunque sus "compatriotas" resultarán de los más afectados con el desmembramiento nacional. Si se compara la colección de inútiles progresistas con poder en uno y otro período, resultan asombrosos los resultados. Pero también entre la acobardada derecha. Los progre-conservadores como Alcalá Zamora o Gallardón, contribuyen con pasión al desastre nacional. Los gafes e incapaces como Zapatero o Azaña no le van a la zaga. Los pusilánimes como Gil Robles o Rajoy atizan el fuego poniendo una y otra vez la otra mejilla y mientras son calificados de fascistas responden educadamente sin percartarse de que sólo contribuyen a envalentonar a quienes carecen de ideas constructivas pero poseen mala baba a espuertas. Pobre España, qué maldición te ha caído encima

¿Recordaremos la España del 78 como una Restauración más con su reputación aniquilidada por la ulterior propaganda progresista? Es probable. Tal vez los Santos Juliá y los Preston del futuro nos hablen de estos años de paz y progreso como una mera continuación del franquismo cuya anomalía histórica habría sido resuelta por una III República nacida empujada por el viento fétido de la Recuperación de la Memoria Histórica. De los resultados de una república traída por Zapatero y Prisa más vale ni elucubrar. Lo que es seguro es que España será más pequeña. Tal vez esa sea, por fin, nuestra entrada en el club de las naciones normales que se respetan a sí mismas. Tal vez se cumpla eso de que no hay mal que por bien no venga, aunque el trauma será tremendo y el empobrecimiento seguro. En fin, éste pueblo se está mereciendo este destino, dicho sea sin rencor alguno y sintiéndome parte indiscutible de él. Tampoco yo soy ningún héroe y antes que las esencias patrias está lo de dar de comer a los hijos y pagar la hipoteca. Sin embargo, si hablamos de su representación política...

Ahora parece que algunas encuestas dicen que el PSOE estará en disposición de entregar Navarra a los panvasquistas, no obstante, cabe preguntarse si eso tiene importancia aún en un país en que el único partido nacional copia su política a los nacionalistas antiespañoles en Baleares o Galicia. Desde luego en ese partido no hay ni rastro de nada parecido a Sarkozy y su incondicional amor combativo por su nación y su república. Y si en el PP creen que la gente no se va a dar cuenta de la monumental diferencia es que se pueden ir a unir al Rey que se merecen en su gagaísmo radical. Bueno, pueden hacerlo de cualquier forma, no tengo nada claro que se les vaya a echar de menos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Debemos ser bastantes los pesimistas, lo que ocurre es que no sabemos expresarlo de manera tan atinada. Por otro lado, a lo peor, un pesimista sólo es un optimista bien informado.

Fiscal_Gordon dijo...

El rey da asco. Pero mucho.

naxin dijo...

Perfectamente dicho.