jueves, mayo 24, 2007

Otra muestra de los elevados principios de El País (breve análisis a partir del último OJD)

Qué vergüenza tan poco sorprendente lo de El País negándose a publicar un anuncio de Ciudadanos de Cataluña.
No es de extrañar que su liderazgo incontestado desde hace 30 años empiece a no parecer incontestable. Según los datos del último OJD, El Mundo se le acerca peligrosamente, a pesar de que tiene que luchar no sólo con un fortísimo periódico como es El País en un campo ideológico diferente sino que ha de compartir su propio espacio ideológico con otras dos cabeceras. Bien es cierto que El País tampoco disfruta de su ámbito ideológico en exclusiva, ya que los dos principales periódicos catalanes, incluso La Vanguardia, que ya no es la de antaño, podrían ser lectores potenciales de El País.
En cualquier caso, hubo un tiempo en que la derecha más filoprogresista podía leer El País sin que le pusiera al borde del colapso. Cada día está más alejado de ese supuesto ideal de un periódico transversal para convertirse en un diario estrictamente partidista que se le hace muy cuesta arriba a la mayoría de los lectores no izquierdistas. Su sectarismo militante es practicado por sus actuales responsables ya sin ningún disimulo. Hoy ya le es imposible pasar, como hacía no tantos años atrás, por el periódico de la modernidad. Nadie puede discutir seriamente que se trata, simplemente, del periódico del Gobierno, lo que seguramente será del agrado de la inmensa mayoría de sus lectores, pero no de todos. Por la izquierda y por la derecha, paulatina pero inexorablemente, va perdiendo lectores, incluso antiguos, que no pueden ver ya sino un insoportable sarcasmo en eso de "diario independiente de la mañana".
Si pervive como primer periódico nacional y si conserva aún un cierto halo de prestigio por su presunto periodismo de qualité es porque sus seguidores practican un sectarismo aún mayor o por lo menos similar. Sin descartar el hábito, muy importante en la relación entre lector y diario, lo cierto es que hay que tener muy buenas tragaderas para justificar el comportamiento de El País en multitud de ocasiones. Lo normal es que no hubiese sobrevivido a su actitud en la descomposición del felipismo, lo que se puede relacionar perfectamente con que el propio PSOE, que también sobrevivió e incluso en las peores circunstancias, conservó un suelo electoral del 30%. Para que luego mis amigos progres me nieguen el atroz sectarismo de la izquierda. Por mucho menos, muchísimo menos, el electorado de centro-derecha español borró del mapa a la UCD y mantuvo a la AP de Fraga sin expectativas de gobernar hasta que Aznar modernizó sus postulados ideológicos.
Que los lectores de El País no van a decir ni pío y hasta defenderán con uñas y dientes el derecho de "su" periódico a publicar la publicidad que le dé la gana, es indudable (ya estoy oyendo eso de "pero ¿vosotros no sois liberales?", "¿No creéis en la libertad de empresa? y otrras salidas por la tangente similares). Igual que defendieron a Polanco cuando acusó al PP de "guerracivilista", mientras ahora se rasgan las vestiduras por unos comentarios de Aznar que se quedan muy lejos de los del Capo de PRISA.
El sectarismo es hipócrita por naturaleza y la mayoría de los lectores del diario gubernamental, que siempre ha sabido obtener favores del poder, también cuándo la derecha estaba en el Gobierno, no encontrarán ningún problema en que los anuncios de putas, travestis y chaperos pasen en su periódico el riguroso filtro de aceptación publicitaria que no ha podido pasar el de Ciudadanos de Cataluña. Al fin y al cabo, los adalides de las políticas de "igualdad de género" y de las leyes que de ellas se siguen, tampoco encuentran ninguna contradicción en que PRISA sostenga mediáticamente esos postulados del progrefeminismo mientras saca sus buenos dineritos de la emisión de películas pornográficas en sus plataformas televisivas. La anchura de manga ideológica de El País y PRISA les permite exprimir económicamente la pornografía y la prostitución, mientras alaban sin medida al Gobierno por una ley tan antidemocrática e injusta como la de "igualdad de género" o mientras se ponen estupendos criticando la campaña de Dolce & Gabbana por atentar contra "la dignidad de la mujer" (qué narices hay que tener). Cuentan con la fidelidad acrítica del cuerpo principal de sus lectores y actúan en consecuencia.
No obstante, los resultados de la OJD parecen indicar, aunque muy levemente (no cabe duda de que El Mundo se excede en su entusiasmo), que no todos los lectores presentan tan amplias tragaderas y que la nave de PRISA tiene algún que otro agujero en su casco.
En otro país cabría, tal vez, concluir este artículo con una líneas que hicieran votos por un periódico de izquierdas menos sectario y menos rendido a los intereses de los poderosos progres de salón. O simplemente por que la presión de los lectores de El País obligase a un cambio de rumbo en el periódico que da lecciones de democracia a todo el mundo desde la más absoluta impostura: la que le permite despedir a H. Tersch, no publicar a un habitual de sus páginas como F. Savater porque le desagrada el contenido de su último artículo o dañar irremisiblemente la credibilidad de sus críticas literarias para no perjudicar las ventas de un libro de B. Atxaga que publica una de las editoriales del grupo PRISA (con caída de crítico literario de toda la vida incluida), por citar sólo algunas cosillas recientes. En fin, juzgo tan improbable un cambio en la prensa izquierdista de España que me ahorraré esas líneas.

2 comentarios:

Lugo liberal dijo...

Estupendo artículo

egolandia69 dijo...

Muchas gracias, amigo.