jueves, agosto 16, 2007

Declaraciones de Uriarte: qué asco


El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte (en la imagen con su predecesor nacionalsocialista en la diócesis que sirvió de incubadora a ETA, según la realista leyenda, José María Setién) acaba de soltar la burrada del siglo por esa bocaza suya, dejando atónito, supongo yo, al Altísimo, que de no ser un día complicado en que debía atender otras muchas cosas en el cortijo terráqueo, por lo menos igual de graves, habría dedicado un tiempo a reconsiderar la cuestión del libre albedrío y la responsabilidad de los hombres en sus actos.
Ser obispo, aunque la materia me queda muy lejana, debe ser algo bastante importante. Un pastor de almas con rebaño grande y mando en plaza, creo. Dijo Uriarte, en referencia a lo que el considerará, sin duda, el conflicto de las Vascongadas, que hay que buscar un "acuerdo" entre "todas las partes", para lo cual éstas han de "recortar sus legítimas aspiraciones" y no abundar en un "maximalismo exigente y obstinado". Para vomitar.
Este ciudadano, los amigos que me honran visitando esta su casa virtual lo saben perfectamente, no es creyente pero siente un gran respeto por la Iglesia como institución humana y por el cristianismo como doctrina que ha sido la semilla de las libertades hoy habituales en las democracias occidentales.
De hecho, tan humana es la institución que alberga en su seno miserables de todo pelaje, capaces de alejar a cualquiera de la Fe que defiende y alejarlo de por vida: desde esos burócratas eclesiásticos con hígado blindado para contemporizar con los casos de pederastia en sus parroquias o seminarios, a individuos como el obisparra aquí aludido, público apólogo, bien que disimulado y vergonzante, de los conceptos más brutales de una banda terrorista como ETA sobre la solución a la espiral de terror por ella generada.
Casi no es necesario ni el análisis de las afirmaciones nacionalcatólicas del obispo, porque son tan poco sutiles que basta una mera lectura en diagonal para que te abrasen el alma, de puro impías, de puro filoterroristas, de puro mezquinas, de puro idiotas (espera el pobre obisparra generosidad entre nacionalistas como si no se supiera el resultado de la dialéctica entre una cruz y una metralleta, pobres mentes fofas) ¿Dónde está la compasión del cura nacionalsocialista cuando habla de "acuerdos" entre las partes?¿Acuerdos entre los asesinos y los asesinados?¿Dónde está el respeto por la doctrina cristiana cuando habla de "legítimas aspiraciones"?¿Es una "legítima aspiración" la expulsión de su tierra de aquellos que no comulgan con sus presuntos amigos compatriotas de la banda terrorista nazi, en el mejor de los casos, o el exterminio, en el más probable?¿Es una "legítima aspiración" la alternativa KAS?¿Cómo puede el monseñor filoetarra considerar "partes" de un conflicto a luchadores demócratas, por un lado, y a una banda criminal de asesinos en masa y en serie, aferrados a una doctrina totalitaria anticristiana y anticatólica, que no respeta ni los más elementales mandamientos sobre la vida y la hacienda del prójimo y que ha hecho del odio y del terror su forma de diálogo con los ciudadanos a los que dice querer liberar? ¿Cómo puede, sin que le arda la lengua y el alma, afirmar el obispo seducido por el paganismo y el relativismo moral del nacionalismo, que los demócratas que viven bajo el yugo del terror dictatorial de la repugnante serpiente homicida, liberticida (y deicida, by the way) deben renunciar a su presunto
"maximalismo exigente y obstinado" para poder llegar a acuerdos con el "maximalismo exigente y obstinado" de quienes se dedican, precisamente, a poner sobre el cuello de la ciudadanía ese yugo totalitario?¿Deben quizás los demócratas renunciar a que se respete su vida, su hacienda y su Régimen de Libertades y su Estado de Derecho, ofreciendo en el altar de la sinrazón nacionalmarxista algunas de estas cosillas de nada para que la banda asesina deje de asesinar, consiguiendo con ello lo que no pudo conseguir matando? ¿Cúal será la opinión del cura sabiniano?¿A qué máximas deben renunciar dentro de su "maximalismo exigente y obstinado"? ¿A la vida, a la hacienda o a la libertad y el derecho? ¿Quizás un poco de cada cosa? ¿Quizás cambiar muerte por amputación, secuestros largos por secuestros-exprés? ¿Libertad democrática por totalitarismo nacionalsocialista y comisariados políticos por barriada, tipo Fidel Castro? ¿Ley por Justicia Popular-Nacional-Revolucionaria? Qué asco, pero qué asco.


Complementaria: Uriarte es un acabado ejemplo de una ideología fofa ayuna de ética, de un ultraconservadurismo necio (Dios, Patria, Fuero Viejo...), que mete pie y medio en el váter del racismo, y de una ceguera ante el mal cuyo resultado no puede ser otro que afirmaciones como las aquí comentadas. Afirmaciones que no distan ni un milímetro de las pronunciadas anteayer por su predecesor, el obisparra Setién. Es fácil entender que ETA, a pesar de su presunto materialismo marxista, que, en buena lógica y atendiendo a su tradición stalinista, debería ser un feroz enemigo doctrinario de la Iglesia Vasca, no atenta ni contra sus miembros ni contra sus bienes. Pone, de hecho, un exquisito cuidado en no tocar a la Iglesia.
Además de la citada leyenda, tan plausible, de que la organización nazi vasca nació en un seminario, resulta muy llamativo cuántos destacados políticos del PNV (y EAJ, no se olvide) han pasado por la formación eclesial en algún momento de su vida; algo tan coherente con las ayudas, digamos, puntuales recibidas por miembros de ETA en estado de fuga en algún que otro "albergue" católico.
Resulta fácil comprender que la Iglesia española e incluso el Vaticano, tienen un problema moral serio con la Iglesia en las Vascongadas y que, aún siendo consciente de él, no sepan cómo atajarlo. Cuántos vascos españoles no sienten revolverse el estómago ante lo que hacen y manifiestan sus pastores religiosos, y cuán presente aún está la ignominia criminal padecida por las víctimas del terrorismo a quienes la Iglesia vasca ha celebrado funerales prácticamente en la clandestinidad; a disgusto y sin disimular el disgusto.
Las cosas han cambiado mucho desde los años más salvajes del terrorismo etarra y desde la época en que el colaboracionismo eclesial en el País Vasco resultaba más evidente y por tanto más humillante, más denigrante, más hiriente. Los éxitos del Estado de Derecho, la resurrección ciudadana simbolizada por el Espíritu de Érmua o el apoyo decidido a las víctimas por parte de José M. Aznar en la Presidencia del Gobierno (el gran acierto ético de sus ocho años de Gobierno) produjeron un gran cambio social que ha impedido, ya para siempre, que las comitivas de los funerales tengan que salir por la puerta de atrás de los templos católicos. Sin embargo, casos como el de Uriarte, nos recuerdan triste y lacerantemente, cuánto de impostura y de hipocresía hay en ese cambio forzado de actitud.
La Iglesia, como la propia España, en lo que al terrorismo y al nacionalismo antiespañol se refiere, comparten el mismo dramático fenómeno: tienen el enemigo dentro. Pero es un enemigo que o tiene valija diplomática, o dispensa papal o está aforado; o tiene cargo humano o tiene cargo divino; o porta cruz en el pecho o lleva "El País" bajo el brazo; o se ha arrogado la representación de una nación de nuevo cuño, o del pueblo de siempre o del Dios Eterno; o todo al mismo tiempo. Por eso es tan difícil luchar contra él.
Ay, España, qué cruz llevas a cuestas, nunca mejor dicho.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En serio, qué asco.........pero qué asco, jejejeje

Anónimo dijo...

Por cierto Mat, no eres tan listo como yo creí, ni tan atractivo, siento que tus ideas sean tan cutres, pero que vamos a hacer, de todos modos a pesar de tu cinismo, te deseo salud y suerte, y haz el favor de borrarme de tu bolg, que aunque no te lo parezca soy una personita muy seria y no estoy loca,wapo.

Jorge Castrillejo dijo...

Ya conocemos el nivel de la iglesia vasca.

Argenlibre dijo...

Saludos desde el Movimiento Argenlibre
Los Agregamos a Nuestro Blog
Saludos Republicanos
argenlibre.blogspot.com

JJ dijo...

Lo que no sabemos es por qué es proetarra este sujeto: ¿ lo es por miedo ? o ¿ lo es por complicidad ?
¿ Cómo un obispo puede legitimar la violencia porque las víctimas no se doblegan suficientemente ?
Los católicos y no católicos deberíamos mandar cartas de protesta al Vaticano. Que no quede impune el colaboracionismo.Escribamos en vez de lamentarnos, aunque también.