lunes, noviembre 26, 2007

Ignorancia progre: una enfermedad social


Quizá conozcan a un tal Rafael Torres, habitual opinador en tertulias y saraos varios. Es animal de sangre caliente, o sea, discutidor de la raza de los alterados. Por supuestísimo, es también de la familia de los incapaces de sorprender: se puede escribir por adelantado su opinión sobre cualquier cosa. En fin, en su derecho está de comprender el mundo como una película de malos y buenos. Ya se imaginará amigo lector a quién tiene el señor Torres por buenos y a quién por malos, militando con el ciego entusiasmo con que lo hace nuestro buen amigo en la escuadra progresista.
Sí, la Iglesia es de los malos. Ay, podría escribir con los ojos cerrados qué diría este entusiasta progre en estos momentos: no considero mala a la Iglesia per se, conozco a muchos católicos que me merecen todo el respeto, defiendo el derecho de cualquiera a pensar como le de la gana, no tengo nada en contra de los cristianos de base, etcétera y etcétera y etcétera y...No, Torres, Rafa, se opone a las jerarquías, ya saben, a los hipócritas mandamases vaticanofachas. Es del tipo requeteprevisible como puede serlo cualquier pensamiento que circule por los raíles de la consigna. Son librepensadores con libertad condicional y pensamiento condicionado.
¿A qué viene todo esto?Se celebró hace un par de noches un debate, en el horario popular habitual de los debates en la televisión nacional, en uno de esos programas tardíos o late shows, con la financiación de la Iglesia como tema central. Lo cogí empezado y sólo lo ví unos 20 minutos, lo cual fue suficiente. Me fui tras comprobar la frivolidad ignorante de esa progresía nacional que representan gentes como nuestro Rafael Torres (no confundir con la izquierda decente).
Los hechos: pretendía un razonable y tranquilo señor del Foro de la Familia intervenir en el debate en su turno de palabra, concedido por el moderador. Lo pretendía, por que Rafa no le dejaba, en su estilo alterado habitual. El representante del Foro de la Familia habló de la Iglesia calificándola de "institución". Aquello debió accionar algún mecanismo de la histeria en nuestro protagonista ¡La Iglesia no es una institución!, exclamó. ¡No podéis acostumbraros a no poder poner y quitar Gobiernos! E insistía ¡No es institución!¡No es una institución!¡No tiene nada que ver con el Estado! Al principio el representante del Foro intentó corregir e ilustrar al ignorante, pero en vista de su estado de descontrol, lo único que pudo hacer fue apelar a la protección del moderador para poder emplear el turno de palabra que le había sido concedido.
¿!Qué se puede decir de alguien que se dedica a opinar en los medios de comunicación y desconoce qué significa una palabra, por lo demás tan usual, como "institución"?
Algunos dirán que exagero y que la cosa no pasa de anécdota, de errata. En mi opinión no es así. No es anécdota, sino expresión de categoría. Es el síntoma de una enfermedad social grave. La izquierda ha derivado hacia un producto lamentablemente inane y vacuo como es el progresismo. Un producto que es campo abonado para el más peligroso populismo antidemocrático pues ha abandonado toda pretensión de anclarse en la razón para colgarse de las vísceras sin el menor pudor. Para ello, naturalmente, no se necesita una vasta cultura. Basta con ser lo suficientemente basto para desconocer que institución es cosa instituída.

sábado, noviembre 10, 2007

Zapatero lava su imagen con jabón bolivariano


Demagogia e hipocresía para el mercado español. Con una sarta de estupideces increíbles en la Cumbre Iberoamericana, ZP pretende marcar diferencias con Chávez a pesar de la evidencia de que ambos piensan lo mismo de José Mª Aznar. Sigue el lavado de imagen del presidente que empezó aparcando la negociación con ETA, continuó con la invención del "Gobierno de España" y el envío del Jefe del Estado a las ciudades españolas del norte africano y alcanzó el delirio en las últimas horas con un diálogo a lo Tip y Coll con su tronco libertador montado en petrodólares.


La inconsistencia intelectual del presidente Rodríguez, su sostenida hipocresía y su demagogia barata parecen no tener límites. Desde luego, el decoro ético no va con él. El incidente con su amigo Hugo Chávez vuelve a demostrarnos la catadura moral de un ciudadano capaz de decir una cosa y su contraria sin que la menor muestra de rubor aparezca en su cara de cemento armado. Lo que no se le puede negar es la habilidad para conectar con su legión de incondicionales, los cuales a estas alturas están presumiendo ya de la firmeza democrática de su líder. Los alaridos de la secta progre de nuestra patria se superponen a las musicales ondas de la Ópera de Sidney.
Cada una de las palabras pronunciadas en el sainete que ha protagonizado (con el Rey Juan Carlos de secundario de lujo, lo que merece comentario aparte) en la Cumbre Iberoamericana son un insulto a la inteligencia ¿Cómo se puede calificar a ese indigno sarao de reunión de líderes democráticos?¿Cómo se puede escuchar a Chávez llamándole fascista a un gobernante democrático sin recordarle que no tiene autoridad moral alguna para quejarse de que le hicieran un golpe de estado cuando él mismo cree que ese es un buen método para hacerse con el poder?¿Cómo se puede hacer una encendida defensa de las buenas formas cuando el presidente Rodríguez, y tras él todo su partido, que representa a medio país, acusa, cada día, al único partido de la oposición en España de sostener posiciones de extrema derecha?Pero ¿qué ha dicho Chávez que no digan Rodríguez y su partido todos los días?¿Cómo puede el presidente de una nación que se respeta a sí misma mantenerse frente a un ser repulsivo indecorosamente antidemocrático sin decirle claramente que la democracia de España no tiene presidentes fascistas y que, por supuesto, no será la Venezuela filocomunista quien nos dé lecciones de democracia?¿Cómo puede alguien de convicciones democráticas profundas no recordarle a Chávez que no tiene absolutamente ninguna autoridad para llamar fascistas a los españoles (que eso hace cuando así califica a Aznar) tanto por su pasado golpista, como por su ejecutoria como presidente, fomentando y sosteniendo en el continente americano a cualquier movimiento contrario a las libertades democráticas?
Sin embargo ¿cómo extrañarnos de una actitud como la de Rodríguez conociendo sus opiniones y trayectoria política?¿Es que alguien recuerda su comportamiento heroico cuando era un diputadito vulgar que apoyaba con su voto al Gobierno del GAL y de Filesa? No, claro ¿Qué lecciones de respeto democrático le va a dar a nadie un tipo que se dedica a dinamitar el Tribunal Constitucional para garantizarse un resultado favorable en una ley liberticida como el Estatuto catalán, ya que su miedo a que no le dé la razón es mayor que su respeto por las instituciones básicas del Estado de Derecho?¿Qué lecciones de respeto por la libertad va a dar a nadie un presidente que lo es gracias a los votos del nacionalsocialismo de Esquerra o los votos del comunismo disfrazado de IU, donde la organización mayoritaria sigue siendo el PCE?¿Desde cuando el nacionalsocialismo y el comunismo son ideologías democráticas?No, no podemos extrañanarnos: sabemos que Rodríguez y Chávez piensan exactamente lo mismo de Aznar. Si pudiera, Hugo Chávez lo aniquilaría físicamente. Como eso está mal visto en la UE, Rodríguez y los suyos llevan años empeñados en la destrucción de la persona pública de Aznar en una campaña constante que no le da tregua y para la que usan todos los medios a su alcance, incluídos los medios de comunicación públicos que sostienen con sus impuestos los partidarios de Aznar, lo que a Rodríguez y los suyos no les produce ningún tipo de reparo ético.
Efectivamente, Chávez no es más que un bruto estalinista-populista; pero Rodríguez no es más que un hipócrita demagogo en plena campaña de lavado de imagen: aparcada hasta después de las elecciones la negociación con ETA, pin de "Gobierno de España" en la corbata, visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, marcado de distancia con sus amigos los líderes liberticidas hispanoamericanos...

Y mientras asisto entre admirado y furioso al espectáculo en que el peligroso pícaro -no menos liberticida que sus colegas del otro lado del charco, en absoluto- lava su imagen, no puedo dejar de asombrarme ante el hecho de que tantos compatriotas vean algo digno en este individuo y que hasta le apoyen con entusiasmo. Es como para perder la fe y madarlo todo a freír espárragos. Si los tipejos como ZP son capaces de conquistar el ánimo de buena parte de los españoles es que la enfermedad de España está en fase terminal. Porque no se puede ser más obvio que ZP y a pesar de ello les gusta. Madre mía...

viernes, noviembre 09, 2007

Más vergüenza occidental en China


Las democracias occidentales siguen acumulando vergüenza e indignidad en su relación con China: http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2007/11/07/yahoo_identificar_presos_china_chinos_bl_0987
Hace un tiempo me calenté con la versión capada de sus servicios que empresas como Yahoo! o Google ponían a disposición de los chinos. Alguien me convenció de que eso era un paso hacia la libertad y que era mejor que nada. Vale, pero si se acepta algo que es un ejemplo de sumisión al estado policial ¿por qué no iban a colaborar directamente con ese estado policial? ¿Dónde está la frontera entre ser un poco indigno y un mucho indigno? ¡Es tan típico lo de triunfar en el capitalismo y acabar en el oligopolio liberticida!
Sé que hoy por hoy esas empresas son gigantes imbatibles, pero ellas mismas ocuparon el espacio de otros gigantes que lo tenían todo para triunfar. Muchos otros colosos han caído. En el pecado llevan la penitencia y su desprestigio irá calando en sus clientes, especialmente tratándose de Internet, ejemplo de libertad donde los haya. Especialmente cuando todos sabemos qué significa caer en manos de la policía china.

jueves, noviembre 08, 2007

San Sebastián no se arruga frente a la izquierda totalitaria


En esta dirección se puede ver la parte final de lo ocurrido en el programa "59 segundos". En un principio pensé que no merecía comentario alguno porque parecía muy evidente que un tipo de PRISA que señala con el dedo a una señora en actitud violenta diciéndole lindezas del estilo de "defiendes a la ultraderecha" y "llevas años engordando a ETA" no le podía parecer extraño a nadie. Pero conviene no dejarlo pasar. Este Calleja no es diferente del señor Blanco en cualquier rueda de prensa, ni de López Garrido en el Parlamento, ni del presidente Rodríguez en cualquier mitin, o sea cualquier día.
Si ustedes bucean un poco en Internet podrán darse cuenta de que el tipejo en cuestión despierta enormes simpatías entre los de su cuerda y que la animadeversión de la secta izquierdista (no en la izquierda donde hay personas que no pertenecen a la secta) a una señora que es hostil al fatuo progresismo de nuestros días, especialmente a su casposa versión hispana, parece que para muchos significa que hay autorización para decirle la burrada más gorda que a uno se le ocurra. Sólo siguen el ejemplo de los dirigentes izquierdistas españoles desde hace más de un siglo, con rarísimas excepciones. Sólo siguen el ejemplo de sus intelectuales. Sólo siguen el ejemplo de sus medios de comunicación. Los ejemplos son tantos que para qué perder el tiempo. Largo Caballero o Guerra, Juan Benet o Regàs, Prisa o Z, qué más da.
Lo cierto es que no debería extrañar nada. España es un lugar donde la izquierda se cree autorizada para eso y para mucho más. Todos sabemos que se trata al único partido de la oposición, que representa la mitad de la población (punto porcentual arriba, punto porcentual abajo), de extrema derecha y de heredera del franquismo. Aún a sabiendas de la falsedad de la idea, la izquierda oficial y gran parte de la social afirma constante y hasta violentamente que la derecha española no es como la europea, que aquí es incivilizada, antidemocrática y que no acepta los resultados electorales, o sea, vocacionalmente golpista -contra toda evidencia-.
Los ejemplos de afirmaciones intolerables de la izquierda española sobre la derecha española son infinitos. Suelo escuchar que ocurre lo mismo en la dirección contraria. Es falso. En primer lugar porque no puede compararse lo que dice una persona concreta en un momento de calentura con una situación estructural, con un concepto totalmente asentado en el subconsciente sectario de una gran parte de la población española que se siente identificada con una cierta idea de la izquierda -a menudo sin saber por qué y contra sus propios intereses-. Y en segundo, porque la derecha española le tiene pavor al cuerpo a cuerpo, a la batalla dura, a la pelea sin cuartel. La izquierda española tiene instintos totalitarios (un obrero no puede ser de derechas, un joven no puede ser de derechas, España es de centro-izquierda, la derecha no entiende el país en el que vive, educación para la ciudadanía, Jiménez Losantos debe ser expulsado a los infiernos, la COPE debe ser cerrada como lo fue Antena 3, si alguien se les enfrenta automáticamente se le califica de extrema derecha pero no pasa nada porque la izquierda "moderada" pacte y gobierne con la extrema izquierda (comunistas reconvertidos y sin reconvertir) y el ecologismo radical o que la izquierda española pacte con los nacionalismos antiespañoles...), sin embargo, la derecha española es sobre todo y fundamentalmente pactista, centrista (o sea derecha vergonzante) y apasionada del consenso incluso con mayoría absoluta (pacto de la justicia, retirada de la tímida reforma del mercado laboral, asunción de la ideología nacionalista, incumplimiento de las promesas de regeneración democrática -papeles del GAL...-).
Mientras de la izquierda se espera cuando gobierna que sea muy de izquierdas y no traicione sus principios, cuando la derecha gobierna se le exige que sea moderada y apueste por el consenso, o sea que renuncie a lo que sus votantes esperan de ella.
Así que lo de Calleja no es más que otro de los infinitos síntomas de unha enfermedad nacional que nos conduce por la pendiente de la destrucción del Estado de Derecho porque con este estado de cosas la izquierda siempre será más fuerte y la derecha siempre se encogerá dejando huérfana de representación política a una parte gigantesca de la población. Además de que la propia nación no podrá subsistir, claro está, por razones idénticas.

Finalmente, tras el análisis político, no quiero dejar pasar lo humano: mi solidaridad con Isabel San Sebastián. Además de una señora muy bien preparada y gran polemista, demuestra cada día un valor encomiable. Ojalá la derecha española fuera más como San Sebastián y menos como Rajoy. Isabel, ni de lejos estás sola. Recibe este mensaje de afecto y admiración. Los verdaderos fascistas, los antidemócratas disfrazados y los liberticidas sin escrúpulos nos tendrán siempre en frente. Te necesitamos ahí, sin arrugarte, como haces, en los medios, auténtico Parlamento de la moderna sociedad democrática.