lunes, abril 28, 2008

PP: hoy, Montoro en la SER. Suma y sigue hacia el suicidio


Montoro, sí, Don Cristóbal, ese señor con tanto sentido común guardado en su caletre, ese que tan bien lo hizo como ministro de la era Aznar, ha confirmado un par de cosas en la SER, en dónde si no.

Una, que el ataque de oficialismo en el PP tiene toda la pinta de ser letal, es decir ofrece garantías casi ilimitadas de que cuando el señor Rajoy acabe de hacer lo que sea que se haya propuesto hacer, el PP, el gran partido de masas de la democracia española, presentará unas condiciones totalmente incompatibles con la vida, como se suele decir en esta época de los eufemismos.

Y dos, que el proceso de rendición incondicional ante el zapaterismo del Partido Popular se haya en avanzado estado, que las muchas huellas del crimen que se pueden apreciar día a día no son, en absoluto, improvisados excesos propios de esa versión cutre del periodismo que es el periodismo declarativo sino que ofrecen todas las características de un plan consciente, una estrategia anclada ante la opinión pública con toda una panoplia de eslóganes y sofismas de medio pelo que producen arcadas en cualquier librepensador medianamente informado, un argumentario atroz absolutamente indigno de un partido que se quiere presentar y de hecho se acaba de presentar en proceso electoral ante los ciudadanos españoles como el partido de la libertad.

Don Cristóbal ha lanzado a los cuatro vientos su incondicional apoyo al Gran Timonel barbado, y lo ha hecho con un indisimulado aroma de peloteo a lo repelente niño Vicente capaz de hacer enrojecer de vergüenza ajena al bicho con más conchas del planeta. El tono empleado por el former minister del hispánico Kingdom es desagradable en cualquier persona pero en una particularmente dotada de inteligencia y con un currículo tan brillante a sus espaldas alcanza la categoría de estomagante, de furiosamente alergénico. Su apoyo al Gran Timonel es para ahora y para siempre, para el próximo congreso del PP, para la candidatura a la presidencia del Gobierno y para cualquier cosa a la que se presente en la que haya que elegir entre él y él mismo, que es el máximo alarde de libertad al que aspira ahora mismo este PP ataráxico, autista y genuflexo, como casi dijo el poeta que vio como habían de volver las oscuras gaviotas. En el algodonoso pseudointerrogatorio en el que le encerró un Francino encantado por el "nuevo buen rollito" del partido antes representante de la mitad liberal-conservadora de la Nación y hoy aspirante a aspirante de representante de todas las ideologías existentes y por inventar, el "agudo" protoperiodista catalán sugirió, con la molicie necesaria para no alterar una conversación cervantinamente ejemplar de lo que van a ser las cosas con la nueva oposición, que, tal vez, sólo tal vez, dicho con todos los respetos, sin ánimo de molestar, dejando las puertas abiertas hacia los cerros de Úbeda por si el entrevistado se sentía, uf, demasiado "tensionado", que quizás y sólo quizás, Don Cristóbal, relájese y disfrute, una legislatura es demasiado tiempo para pretender dejar cerrada tan pronto la candidatura popular para las próximas generales y que, en hipótesis y sólo en hipótesis, esté usted tranquilo que no pretende PRISA fastidiarles su viaje al centro y la adquisición de su nueva simpatía natural, pueden pasar aún muchas cosas.

Desterrada la horrorosa época guerracivilista, la era de la crispación que hubo de padecer en sus carnes el pobre Gran Timonel recibiendo no una paliza sino la simbólica paliza de 1,3 millones de votos y a solas, rodeado de extraños, sin su verdadero equipo para respaldarle, osó Don Cristóbal aceptar que sí que pueden pasar muchas cosas en el Ministerio de la Oposición pero que también pueden acaecer en los ministerios gubernamentales, es decir, en el resto de los ministerios gubernamentales, empezando por el primero. Y si no, obsérvese lo acerado del contra-ataque, fíjense, señaló el dedo anteriormente crispador y hoy cuasi simpático para todos y todas los ciudadanos y ciudadanas de los pueblos y pueblas de España, sin ofender sea dicho, en la situación económica. Traducido del politiqués ello quiere decir lo siguiente: que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva, que caiga un buen chaparrón que nos saque de la Oposición.

¿Le parece irrelevante? Si usted es una persona de orden, biempensante, de esas que según dicen han dejado de escuchar en masa a Federico Jiménez Losantos porque no soportan que se ya no apoye al Gran Timonel popular, se lo parecerá. Sin embargo, llamo su atención sobre los incuestionables aires de consigna que soplan desde la calle Génova de la Capital de nuestro viejo reino. Ya antes de las elecciones se escapó de una cuadrada cabeza la primera señal de que los aparatchik genoveses mantenían conversaciones privadas que se transformaban abruptamente en público. En la prensa progre de otro reino unido que como se descuide también se puede descoser, un brillante Gabriel Elorriaga quiso rendir tributo a Freud y pronunció en lapsus lo que no tenía previsto en politiqués. Como es usual en el PP “se comunicó mal”, lo que va de suyo en el secretario de Comunicación de la formación política. En realidad, lo que hizo fue cometer una indiscreción que ahora cobra un profundo significado que entronca con las declaraciones montorinas. La elorriagada pre-electoral rezaba así: “Sabemos que [los electores socialistas] nunca nos votarán. Pero si podemos sembrar suficientes dudas sobre la economía, la inmigración y las cuestiones nacionalistas, entonces quizá se queden en casa”. Y hoy, para redondear su mendicante oración por una buena tormenta económica con muchos parados, muchas quiebras de empresas, muchas dificultades crediticias y demás, lo cual supondría un mal menor, es decir, muchos españoles pasándolas canutas, pero un bien mayor, el regreso al Gobierno del Gran Timonel y su cuadrilla, así como la posibilidad de enchufar a la manguera de ordeñar la vaca estatal para los miles de desteñidos ideológicos cuya principal virtud es el oficialismo rajoyesco, en la montorada prisaico-matutina ante el sereno sacerdote , el antiguo ministro de las finanzas hispánicas afirmó que lo que tiene que hacer el PP para ganar las elecciones es conseguir que vote menos gente a Zapatero (sic). Es verdad que la frase está sacada de contexto y me adelanto a la crítica y la reconozco: también afirmó que el PP tenía que conseguir que le votase más gente ¡Faltaría más! Pero también esta frase está sacada fuera de contexto. El melancólico contexto nos remitía a felices tiempos en que, otra vez, encoré une fois, again and again and again, Don Cristóbal, qué fácil imaginarle con los ojos humedecidos, se sentaba en el Consejo de Ministros habiendo conseguido más o menos votos que los obtenidos por el PP en las últimas elecciones ¿Acaso no es la misma idea? Si el Gobierno se desgasta nosotros heredaremos la hacienda. Así rumiaban antes del 9-M, cuando fingían una combatividad impostada, y así rumian ahora cuando la nueva impostura es el buen rollito de los simpáticos pegados al terreno nacionalsocialista desde la no-doctrina y la ideología total exhispanodiversocristianocentroconservadoraizquierdoliberal y de amigos de la ecomemoria históricoagnóstica de los amigos de las ONG’s, la ONU y los museos del fin de las civilizaciones y las alianzas de las mismas y seguidores requetesuperfieles de Albert Gore y el Loado primo del Gran Timonel.

Que existe un patrón en las consignas lo veo hasta un ciego. Que se compite en la organización pepera por ver quien se coloca mejor para el castañazo supino que se va a dar el Gran Timonel en las elecciones próximas y que las reglas de la competición parecen ser las de a ver quien es más ridículamente oficialista, más pomposamente antiliberal, más esquizofrénicamente simpático a los no-votantes populares y antipático a los votantes y simpatizantes, más furibundamente antidemocrático y, en definitiva, más estúpidamente suicida en términos políticos, lo está viendo el país entero, en moribundo y en directo. Anteayer fue Elorriaga adelantándose al pistoletazo de salida y soltando por esa boquita lo que no se puede comentar fuera del círculo de los iniciados, por Dios, Gabi, por Dios; hoy fue Montoro confraternizando con el adversario en casa de éste mientras se tomaba el té de la modorra fraguiana servido con sorna por el fantasma de Polanco; y entre modorra fraguiana y modorra fraguiana, mil y una declaraciones de todos los feijoos, lasalles y sorayos del universo mundo popular, de esas que conducen derechito-derechito al techo de los ciento y pico diputados y era zapaterista hasta quién sabe cuando. La esperanza hace un par de meses era escasa, hoy es un insulto a la inteligencia. Bye, bye, España, bye, bye libertad.